Napoleón y Mallorca en siete claves: Del primer campo de concentración de la historia a la oleada de refugiados y los grandes cambios sociales

El estreno de la película de Ridley Scott sobre Bonaparte obliga a revisitar las consecuencias directas e indirectas que la ambición política del general, cónsul y emperador de Francia tuvo para la isla

El cautiverio de los soldados franceses en Cabrera fue un horror con cuatro mil muertos, pero Mallorca se benefició de quedar al margen del conflicto bélico y experimentó una gran trasformación social y económica

Una imagen de 'Napoleón', de Ridley Scott.

Una imagen de 'Napoleón', de Ridley Scott. / EFE

Miguel Vicens

Miguel Vicens

El estreno en cines de la película Napoleón, la superproducción cinematográfica de Ridley Scoot, con el actor norteamericano Joaquin Phoenix en la piel del general, cónsul y emperador de Francia, permite revisitar los episodios relacionados que se vivieron en Mallorca y sobre todo las consecuencias directas e indirectas que tuvieron en la isla las ambiciónes políticas del corso más famoso de la historia en su proyecto de extender los ideales revolucionarios.Y hacerlo a partir de la invasión de España de las tropas francesas en 1807, la expulsión de Fernando VII y la Guerra de la Independencia (1808-1814).

1.Cabrera, el primer campo de concentración de la historia

"Cabrera es la Santa Elena de las tropas de Napoleón", afirma sin rodeos Frédéric Lemaire, el arqueólogo jefe de la misión francesa en Cabrera de los años 2021 y 2022, que investiga el cautiverio en la isla de los soldados de la Gran Armada de Bonaparte. Tras la batalla de Bailén (1808), la primera derrota del ejército de Napoleón en campo abierto, 12.000 soldados, en su mayoría franceses, pero también belgas, suizos, polacos e italianos, fueron deportados desde Cádiz a Cabrera en condiciones deplorables y abandonados a su suerte en la isla.

El paraíso se convirtió entonces una cárcel sin barrotes donde fueron arrojados, obligados a subsistir en cuevas como trogloditas y en construciones primitivas que pudieron levantar sin ninguna herramienta y donde permanecieron de 1809 a 1814, con más de 4.000 bajas, la mayoría de ellas por desnutrición, frío y locura.

En Cabrera se vivieron episodios de canibalismo que fueron severamente reprimidos. Y el horror que que se vivió se convirtió en motivo de vergüenza entre la sociedad mallorquina, pese al extendido sentimiento antifrancés que provocó la invasión napoleónica. Finalizada la guerra y derrotado Napoleón, fueron rescatados y trasladados a Tolón y Marsella. "Los prisioneros, a manera de cadáveres ambulantes, se arrastraron gateando por entre las rocas", escribió un testigo de la repatriación. "Los horrores del hambre y la sed arrastraron más de una vez a estas víctimas del fanatismo a cometer los excesos de los caribes de la Oceanía".

2.El Castillo de Bellver, la cárcel de los oficiales franceses

Mientras los soldados vivían el cautiverio en Cabrera, en pésimas condiciones, no solo hombres, sino también mujeres y algunos niños, los oficiales derrotados en la batalla de Bailén fueron trasladados al castillo de Bellver, así como algunos conventos de Palma. En diciembre de 2021 se hallaron de forma casual durante unas obras en el castillo dos cuerpos enterrados pertenecientes a este periodo histórico en Bellver. La clave del hallazgo fue un mechero de mecha de la época. Anteriormente, en 2001, durante la restauranción del castillo, ya se descubrieron y documentado centenares de grafitis de los prisioneros de la Guerra de la Independencia.

Napoleón

Napoleón / Sony

3.Una oleada de 40.000 refugiados transforma Palma

Al quedar Mallorca al margen de la contienda bélica de la Guerra de la Indepencia, su capital, Palma, se convirtió en aquellos años en puerto de llegada de miles de refugiados que multiplicaron la población de la ciudad. Lo contó con todo detalle el cronista de la ciudad de Palma, Bartomeu Bestard en dos artículos que publicó en este diario en el verano de 2021.

"La capital del archipiélago se convirtió en refugio de muchos peninsulares –y también de algunos extranjeros– que escapaban del vendaval napoleónico. Hacia el año 1810 Palma ya había acogido unos 40.000 nuevos habitantes, cuando allá por el 1800 había soportado una población que apenas sobrepasaba las 30.000 personas. De esta manera, fueron arribando a la isla fabricantes, artistas, miembros del clero, pequeños industriales, desertores y fugitivos, muchos de los cuales se vieron obligados a convertirse en aventureros y aventureras de todo tipo", describe Bestard, que concluye que la ciudad vivió una transformación sin precedentes.

"Puede decirse que en el transcurso de aquellos siete años, no hubo familia que no albergase en sus casas, por caridad o alquiler, dos, tres o más refugiados. Las fondas y cafés se multiplicaron, mudando su tradicional inactividad somnolienta por el incesante murmullo que producían una amalgama de militares, clérigos, curiosos, desocupados, conspiradores, improvisados estrategas militares y analistas políticos. Sucedió como si Palma, tras un largo letargo, hubiese despertado de un sobresalto. Esos miles de nuevos palmesanos necesitaban conocer las últimas noticias sobre el curso que iba tomando la guerra. El centro neurálgico de la ciudad, la plaza de Cort, se convirtió en un hervidero de curiosos y tertulianos, ansiosos de nuevas noticias", afirma el historiador.

El reloj de la fachada de Cort, En Figuera, lleva más de 150 años dando la hora. | D.MARTÍNEZ

El reloj de la fachada de Cort, En Figuera, lleva más de 150 años dando la hora. | D.MARTÍNEZ / irene r.aguado. palma

4.Los primeras fake news: "En Cort cada ocho días se anunciaba la derrota de Napoleón y cada mes su muerte"

Cuenta Bartomeu Bestad, el cronista de Palma, en el artículo citado, que el liberal Isidoro Antillón decía que en aquellos años en la plaza de Cort "cada ocho días se anunciaba la derrota de Napoleón y cada mes su fallecimiento". Y que "esa obsesión por conocer las últimas noticias acabó siendo satirizada por algún periódico, como por ejemplo, a finales de verano de 1811, en las páginas del primer Diario de Mallorca se podía leer: "Bulle la ciudad de plumistas y gaceteros que buscan fortuna corriendo de la Capitanía del puerto a Cort, de Cort a los cafés, a las tiendas de mercería, neverías, puestos de frutas, tabernas, despachos de comerciantes, almacenes de cacao y azúcar". Todo ese ajetreo, continúa Bestard, "se acababa cuando la campana d´en Figuera –que en aquel entonces todavía coronaba la Torre de las Horas–, tocaba la una. Era entonces cuando ese totum revolutum se retiraba a comer".

5.La transformación económica y social de la sociedad

El historiador Miguel Ferrer Florez defendió en 2008, un año antes de fallecer en Palma, que la Guerra de la Independencia supuso para Mallorca la entrada en la modernidad. Así lo defendió en una conferencia en la Real Academia Mallorquina de Estudios Históricos. Ferrer explicó que antes del conflicto contra los franceses la sociedad balear era estamental -con una clase alta, una clase media profesional y una amplia clase de campesinos y trabajadores de la industria. En cambio, tras la guerra Palma se llenó de numerosísismo refugiados (algunos de ellos también del sector tradicional) y "casi dobló su población". Con ellos y a través de la aristocracia entraron las ideas liberales en las islas, se abrió el comercio, se crearon fondas o mesones y la sociedad comenzó a ser libre y más consciente de sus derechos. "Fue un cambio extraordinario, Mallorca entró en la modernidad", remarcó.

En el campo educativo se propició la reforma de la Universidad, que se había quedado anclada en los siglos XVI y XVII. "Las nuevas ideas no entraron a través de la universidad", recalcó Ferrer. Las ideas liberales también contribuyeron a democratizar la educación en niveles inferiores porque la ciudadanía comenzó a reclamar sus derechos.

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Napoleón / Sony

6.Derrota de Napoleón y tensiones entre liberales y absolutistas

"El año 1814 fue el año del final de la Guerra de Independencia, al mismo tiempo que fue el embrión de un enfrentamiento que dividiría España por lo menos durante dos siglos", escribe el historiador Bartomeu Bestard, en su segundo artículo publicado en este diario sobre Palma durante la Guerra de la Independencia. Con el retorno de Fernando VII y la derrota de Napoleón, en Mallorca se producen numerosos disturbios contra los elementos liberales y celebraciones por el retorno del absolutismo. La diputación Provincial fue suspendida, los ayuntamientos de 1808 fueron restaurados, se reimplantó la Inquisición y destacados liberales fueron duramente reprimidos.

"El día 20 de mayo sucedió lo que anhelaban los sectores conservadores: el rey acababa de abolir la Constitución de 1812. Esa misma tarde, en Palma, algunos exaltados, junto a algunos militares y algunas autoridades fueron a quitar la lápida del Born que rezaba "plaza de la Constitución", relata Bestard. "En su lugar colocaron un papel provisional en el que se podía leer "plaza de Fernando VII. Al caer la noche, la barahúnda fue a quemar un ejemplar de la Constitución delante de la casa del Jefe Político (liberal), y a continuación se empezaron a tirar piedras a las ventanas de las casas de los principales "adictos" a la Constitución", relata la Constitución", relata el historidador. Mallorca volvía a retroceder, pero muchas cosas habían cambiado ya para siempre.

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Fotograma de la película 'Napoleón', de Ridley Scott / Sony

7.¿Tiene Napoleón origen mallorquín?

Fue una teoría sustentada por Joaquim Verdaguer, primo del poeta Jacint Verdaguer, que defendió que la familia de Napoleón Bonaparte, procedía de Mallorca. Basaba su tesis en que un casal de la calle de La Palma de Ciutat era conocido como Can Bonapart y que la tumba familiar se encontraba en el Convento de Sant Domingo. Además, apuntaba que Hugo Bonapart, de la misma familia, fue nombrado regente de Córcega en el año 1409 por el rey de Aragón. Y que jamás regresó a la isla. Y que antes de su presencia en Córcega no había registro alguno del mismo apellido en la isla francesa.