La gran fiesta anual de la vela latina ya ha comenzado y este año la invitada de honor es una barqueta pescadora de la Albufera valenciana: la Alba, que visita por primera vez Mallorca. Tras la jornada cultural en tierra del viernes, ayer el protagonismo de la Diada de Vela Llatina de Cala Gamba se desplazó al mar. A primera hora de la mañana las barcas a remo realizaron un recorrido hacia Es Carnatge recordando cómo hubo un lejano tiempo en el que la única fuerza motriz la proporcionaban los brazos de los marineros en lugar de los motores. Ya a mediodía, los barcos de vela latina reclamaron su papel primordial en la Diada y comenzaron a salir al mar para celebrar navegando el encuentro de casi medio centenar de embarcaciones en un evento que ha superado el ámbito deportivo para convertirse en jornada de hermandad, intercambio de experiencias y de difusión del patrimonio marítimo balear.

Son muchos los protagonistas en el Club Nàutic de Cala Gamba y cada uno tiene una historia que contar. Este año ha venido una nutrida flota procedente de Portocolom, donde crece año tras año la afición por la vela tradicional. También participan en esta edición barcos del Portitxol, el RCN Palma, S’Arenal y de Sa Ràpita y la Colònia de Sant Jordi. Sin embargo, el más antiguo de todos sigue siendo una embarcación local, el Callao de Bernat Oliver, que fue botado en 1893.

La invitada de honor de la Diada de este año es una barqueta pesquera, la Alba, acostumbrada a navegar en las aguas dulces de la Albufera valenciana. Esta embarcación, que no llega a los seis metros de eslora, no es muy antigua. Fue botada el año de las Olimpiadas de Barcelona.