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Primera División

El Mallorca, un paso por delante

La distancia con el descenso es de seis puntos, mientras que con Moreno era de solo uno

Kang In Lee lucha con Gayà por el balón el sábado en Mestalla. | EFE

Tras el pitido final en Mestalla se consumieron las diez primeras jornadas de Liga para el Mallorca. Diez encuentros que, unido al resto de resultados, le dejan en tierra de nadie y viviendo con relativa tranquilidad, ocupando la decimosegunda posición con 12 puntos y manteniendo una distancia igual de seis entre la zona europea y el descenso. Tirando de paralelismos, el Mallorca de la temporada 2019/20 era decimoquinto por aquel entonces, con diez puntos en la tabla y tan solo un punto por encima de la zona peligrosa.

Sobre el papel, la plantilla actual del Mallorca no debería pasar apuros para lograr la permanencia. La ventaja respecto al descenso otorga una calma desconocida hace dos temporadas. Y si con lo propio no basta, el bajo nivel mostrado hasta el momento por los equipos que ocupan la cola del tren, con puntuaciones muy pobres, deberían ayudar a lograrlo.

A pesar del aparente paralelismo que viven ambas plantillas, a las que solo les separan dos puntos, son muchos los detalles que las dividen y que hacen que no se prevea un desenlace tan funesto como el que ocurrió hace dos campañas. Las sensaciones que transmiten uno y otro equipo en el verde son completamente distintas. El bloque de Luis García, mucho más cocinado que el de Moreno y con mayor amplitud de plantilla, cuenta con un perfil futbolístico diferente, un sistema táctico con capacidad suficiente para moldearse según el rival y el momento del encuentro y un estilo de juego más atrevido fuera de casa.

El Mallorca de Moreno, virgen en la categoría después de nueve años fuera, mantuvo el tipo al inicio, basándose en la confianza lograda. Aun así, su pecado a domicilio, siendo un regalo para los rivales, le lastró siempre y no sumó su primer triunfo hasta la jornada 27 ante el Eibar (1-2). El bloque actual lo hizo a las primeras de cambio, en la jornada 2, sin despeinarse y ante un rival directo como el Alavés (0-1).

Mientras que hace dos cursos el inicio, considerado positivo por aquel entonces, estuvo lastrado por la falta de aclimatación a la categoría y el salto demasiado elevado entre el nivel real de la plantilla y el de sus rivales, este lo ha estado por el boquete que ha habido en la defensa, teniendo que poner parches de emergencia para solucionarlo. Un problema que se va corrigiendo con el paso de las semanas, contexto que no se dio dos temporadas atrás, donde el equipo no fue reforzado como tocaba en el mercado de invierno y acabó pagando la peor de las consecuencias.

En el apartado de las áreas, este Mallorca supera a su reflejo tanto en goles a favor (9 a 7) como en contra (15 a 13). Sin embargo, la goleada encajada en el Santiago Bernabéu distorsiona profundamente los datos, siendo prácticamente la mitad de los tantos recibidos hasta el momento. Además, esta plantilla acumula cuatro porterías a cero, mientras que la de Vicente Moreno solo lo consiguió en una ocasión en las diez primeras jornadas.

Derrotas por empates

Dos empates más de los pupilos de Luis García es lo que les separa a uno y a otro en la tabla. Al igual que el Mallorca dejó escapar tres puntos entre San Sebastián (1-0) y Valencia (2-2), la plantilla de Moreno dejó escapar vivo al Athletic (0-0) con un penalti fallado por Abdón en el tramo final –cumplido que devolvió Aduriz pocos minutos después–. El único pero que se le puede achacar al conjunto actual, más allá de su desavenencia con los minutos finales, es el no haber podido todavía derrotar a ninguno de los grandes, como sí hizo hace dos cursos frente al Real Madrid en Son Moix con un gol de Lago.

Sin excusa por los rivales

La entidad de los rivales a los que se midieron hace dos años y a los que se han enfrentado este curso no es que haya sido muy dispar. Esta temporadas los bermellones se han enfrentado contra cinco equipos de la parte alta (Betis, Villarreal, Athletic, Real Madrid y Real Sociedad), un grande venido a menos (Valencia) y tres equipos llamados a pelear por el objetivo de la permanencia (Alavés, Osasuna y Levante). Todo ello con un bagaje de tres victorias, tres empates y cuatro derrotas. Por su parte, hace dos cursos lo hicieron contra cinco de la parte baja (Eibar, Getafe, Alavés, Espanyol y Leganés) y cinco de la parte alta (Real Madrid, Atlético, Real Sociedad, Athletic y Valencia), arrojando un resultado de tres victorias, un empate y seis derrotas. Dos caminos que discurren casi paralelos, pero con muchas ramificaciones que dejan intuir un final alternativo.

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