Denuncian a una pasajera por discutir por el calor con una azafata en un vuelo hacia Palma
La clienta se quejó de que habían obligado a todo el pasaje a esperar más de una hora para entrar en el avión a una temperatura de unos 40 grados

Imagen del interior del avión mientras se permitía la salida de la nave
Una pasajera de un avión que realizaba el trayecto entre Madrid y Palma fue denunciada ante la Policía a su llegada a la isla, tras mantener una discusión verbal con una azafata. La razón de esta discusión fue que se quejó de que la obligaran, a ella y al resto del pasaje, a esperar más de una hora en una sala con una temperatura superior a los 40 años, debido a una avería en el avión.
Este vuelo de la compañía Air Europa tenía el pasado martes por la noche un vuelo entre el aeropuerto Adolfo Suárez y Son Sant Joan. El avión llegó a su destino a una hora más tarde de lo previsto. Por tanto, la salida hacia Palma se retrasó. Unas 150 personas habían comprado un billete para poder viajar en este vuelo.
Según explicó uno de los pasajeros, el martes por la noche en el exterior del aeropuerto la temperatura alcanzaba los 38 grados. Cuando pasaron el control de billetes e iniciaban el embarque, la puerta del avión permanecía cerrada. Todos los pasajeros se quedaron esperando en el pasillo de embarque a que la tripulación del avión permitiera la entrada a bordo. El testigo confirmó que la temperatura en este pasillo era muy superior a la que había en el exterior, es decir, superaba los 40 grados. Además, apenas había aire y la gente estaba amontonada a la espera de que se autorizara la entrada en la aeronave. Algunos de los viajeros estaban especialmente cansados, porque habían asistido al concierto de Karol G. y regresaban a Mallorca.
El testigo confirmó que la espera en este reducido espacio, al menos, se prolongó durante más de una hora. “La temperatura era insoportable y la gente apenas podía respirar. Nadie informaba de lo que estaba ocurriendo, pero después descubrimos que se había producido una avería en el sistema del aire del avión cuando estaba en tierra y por eso no nos dejaban entrar”.
Hasta que la avería no se resolvió, la puerta del avión no se abrió. En ese momento ya había mucha gente enfadada, sobre todo teniendo en cuenta que muchos pasajeros viajaban con niños pequeños.
Una vez a bordo de la aeronave y cuando los pasajeros buscaban sus asientos, una de las viajeras mostró su queja a la primera azafata con la que se cruzó. Aunque en algún momento utilizó una voz muy alta, su intención era quejarse por la situación, porque no entendía como se había permitido que toda el pasaje hubiera estado esperando más de una hora en un espacio muy estrecho, sin apenas ventilación y a una temperatura casi insoportable.
Uno de los pasajeros del avión, que mostró su solidaridad con la mujer que se quejó, fue testigo de como la azafata se encaró con la viajera y se quejó del tono que estaba utilizando con ella.
La discusión fue breve, según los testigos, y el embarque del pasaje se realizó con absoluta normalidad.
El vuelo llegó a su destino más de dos horas más tarde del horario previsto. Al tomar tierra y cuando los pasajeros se levantaban para abandonar el avión, las azafatas les comunicaron que tenían que esperar sentados, ya que se estaba esperando la llegada de la Policía. El testigo confirmó que la auxiliar de vuelo que había discutido con la pasajera había denunciado lo ocurrido ante la Policía, que tardó alrededor de media hora en llegar al avión.
Los agentes se entrevistaron con la tripulación y después tomaron declaración a la pasajera, que explicó su versión de lo ocurrido. En ese momento se permitió que todo el pasaje abandonara la nave y se dirigiera a la terminal. La pasajera denunciada tuvo que acompañar a los agentes, aunque los testigos no pudieron comprobar si finalmente fue detenida o solo se le tomó declaración oficial, para que explicara su versión de los hechos. Los otros pasajeros mostraron su solidaridad con la clienta porque entendieron que sus quejas estaban más que justificadas, debido al mal rato que tuvieron que sufrir por las altas temperaturas que había en el pasillo de embarque.
A la llegada a Palma varios de los pasajeros presentaron una queja y una reclamación a la compañía. La contestación ha sido negativa. La aerolínea se excusó en que se trató de una incidencia puntual, debido a que se tuvo que reiniciar el sistema de refrigeración del avión y por ello no se permitió la entrada del pasaje a bordo.
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