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La Fundació Natzaret estudia abrir un restaurante en Pachá y descarta otra discoteca

La propietaria del terreno analizará qué actividad es compatible para tratar de «sacar una rentabilidad» del espacio - Está a la espera de que el Ayuntamiento dé luz verde a la demolición de unas obras ilegales dentro del recinto

La entrada principal de Pachá, una popular discoteca víctima de años de abandono. MIGUEL VICENS

La Fundació Natzaret, propietaria de los terrenos en los que se levanta la discoteca Pachá, estudia la posibilidad de abrir un restaurante cuando el Ayuntamiento de Palma haya dado luz verde al expediente de demolición de una serie de obras ilegales llevadas a cabo por el Grupo Cursach dentro del recinto. En todo caso, no se abrirá una nueva discoteca.

«Esa posibilidad está descartada. Se perdió la licencia, pero es que además el patronato [de la Fundació, cuyo presidente es el Obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull] ya tenía decidido cerrarla porque está en una finca en la que hay menores y por tanto se consideraba contradictorio. Podemos decir que el cierre de Pachá por parte del Ayuntamiento precipitó una decisión que ya se había tomado. Hay que estudiar qué posibilidades urbanísticas hay y ver si por ejemplo se puede poner un restaurante o una cafetería. Nuestro objetivo es intentar sacar una rentabilidad de ese espacio si fuera posible», subrayó en conversación con este diario el abogado de la Fundació Natzaret.

El contrato de arrendamiento que la Fundació Natzaret tenía con el Grupo Cursach, propiedad de Bartolomé Cursach, finalizó en 2017. El empresario abonaba cerca de 13.000 euros mensuales a esta entidad social que acoge a menores tutelados en una casa próxima a la popular discoteca. En enero de 2018 el Ayuntamiento ordenó al Grupo Cursach demoler diversas obras ilegales realizadas en el recinto, incluyendo una terraza, unos baños y un cartel publicitario.

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La degradación del local del Paseo Marítimo que ocuparon las discotecas Luna, Abraxas y Pachá Miguel Vicens

Cort: «Está en proceso»

Han pasado más de cuatro años y ese expediente de demolición, que tiene que pasar por el departamento de Patrimonio del Consell de Mallorca y por la comisión de patrimonio del Ayuntamiento de Palma todavía no ha visto la luz verde. «Está en proceso», indicaron desde el departamento de Urbanismo de Cort.

En este caso la tramitación es más complicada porque la discoteca se encuentra junto a los jardines de Natzaret, declarados Bien de Interés Cultural (BIC) en 2004 y por tanto protegidos del ladrillo. «Hay que demoler unas zonas concretas. Allí hubo un restaurante durante muchos años que evolucionó hasta convertirse en una discoteca. Una inspección del Ayuntamiento detectó tres o cuatro obras ilegales que se tienen que derribar», señaló el abogado de Natzaret. Los gastos de esos trabajos correrán a cargo del Grupo Cursach.

Pero nada cambiará hasta que Cort no complete el expediente de derribo de las obras ilegales en el recinto y que, precisó el abogado de la Fundació, no afectan al área BIC de los jardines. «Una vez concretada la demolición veremos si es posible un aprovechamiento que a día de hoy no tenemos claro porque hablamos de un espacio con una protección y hay que comprobar si su calificación urbanística es compatible con alguna actividad», indicó este representante de la Fundació Natzaret, que en todo caso descartó la construcción de pisos.

Varias opciones

Un restaurante, si fuera legalmente viable, parece la opción preferida de una entidad que necesita compensar, al menos en parte, los ingresos perdidos tras el cierre de Pachá. Si no fuera posible, no se descarta habilitar algún local que tenga relación con la actividad de la Fundació con los menores.

Sea como fuere, la dilación en la tramitación del expediente ha provocado que la antigua discoteca Pachá sufra desde hace cinco años un proceso de degradación que desfigura una zona central del Passeig Marítim de Palma. «Como propietaria, la Fundació Natzaret tiene que afrontar una serie de gastos. Pero sobre todo el perjuicio es para los palmesanos, que tienen esta fotografía tan fea de una parte tan importante de la ciudad», indicó este representante legal.

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