Cumbre del clima (cop 28) | Huella de emisiones de la aviación privada en la isla y de los jets privados de mallorquines

Mallorca, el paraíso contaminado por los jets privados

El aeropuerto de Palma es el primero de España y séptimo en Europa en tráfico de aviones personales: un vuelo cada 50 minutos

Las aeronaves de Miguel Fluxá o la que emplea Amancio Ortega han emitido este año respectivamente 252 y 177 veces más que un habitante medio del planeta

M. Elena Vallés

M. Elena Vallés

El aeropuerto de Son Sant Joan es el más transitado por los superricos en España. Este último año -entre noviembre de 2022 y octubre de 2023- ha registrado una media de 29,28 vuelos diarios de jets privados, según datos de la Asociación Europa de Aviación Comercial (EBAA). O lo que es lo mismo, un despegue de avionetas de lujo casi cada 50 minutos. Cientos de miles de toneladas de CO2 para la atmósfera de la isla.

Si se contextualizan estos números con los del resto de aeródromos europeos, resulta un promedio muy elevado pues catapulta al de la capital balear en el séptimo puesto en el ranking europeo de tráfico de aviación privada. Únicamente Ibiza supera a Palma durante el mes de agosto, con una media de 39,4 vuelos diarios frente a los 33,2 de Son Sant Joan. En enero, febrero y diciembre, el aeropuerto de Madrid consigue rebasar las cifras de jets privados en Palma, poniéndose a la cabeza.

En cuanto a las rutas europeas realizadas en jet, la que une la isla pitiusa con Palma ocupa el puesto número 20, escalando posiciones en el estío. Pese a ello, el trayecto más frecuentado dentro de España por los vuelos privados es el que une Barcelona y Madrid.

Los meses de mayor tráfico en Mallorca de este tipo de vuelos personales son julio (37,6 diarios); agosto (33,2); junio (32,5) y marzo (33).

Calcular con total exactitud qué huella climática han dejado estos trayectos en la isla es prácticamente imposible, pues deberían rastrearse las distancias recorridas por estos jets -para ello deberían conocerse todas las matrículas de las aeronaves-, además del tipo de avión y el modelo con el fin de conocer la cantidad de combustible que consumen. Sin embargo, sí pueden establecerse comparaciones para hacerse una idea del desastre ecológico que suponen: contaminan 50 veces más que los trenes y contribuyen diez veces más que los aviones comerciales a la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera. Las emisiones de un jet privado en un viaje de cuatro horas equivalen al total de una persona media al año.

Foco en los superricos

Ivan Murray, investigador de la UIB sobre el impacto del turismo en el cambio climático, relaciona el aumento exponencial a nivel mundial del fenómeno de las desigualdades con la explosión de estos aviones tan contaminantes. «Estamos en un mundo donde están los superricos y después el conjunto de la población. La polarización social es enorme. Estos millonarios tienen hábitos extravagantes, lo que se extiende a su movilidad por el mundo. En este sentido, se ha acelerado el uso de medios aéreos para desplazarse», subraya.

«En el seno de las ciudades globales, también se está extendiendo el uso de helicópteros: en Nueva York, en grandes ciudades asiáticas, por América Latina... Es la imagen de los jeques árabes trasladándose desde su yate en helicóptero para cenar en Palm Jumeirah. No nos sorprendamos. Esto está pasando en Mallorca también», ejemplifica.

«El uso de la aviación privada está en auge, sobre todo desde la pandemia», reflexiona el investigador. «El miedo a los contagios, la huida de los centros urbanos, la posibilidad de teletrabajar, y también porque les sale a cuenta, ha impulsado la normalización de este medio de transporte entre los superricos», sostiene. «Tener un jet privado forma parte de esta deriva individualista tan fuerte», agrega. «En la liga de la lista Forbes encontramos a nuevos individuos que utilizan jet privado, pero en su caso no son propietarios, sino que los alquilan», apunta. «Es una realidad que ha explotado entre este selecto grupo de personas», abunda.

El escritor y también investigador en temas turísticos y medioambientales Joan Buades ha rastreado junto a este diario tres jets privados propiedad de superricos españoles y mallorquines. En concreto, el seguimiento llevado a cabo entre diciembre de 2022 y noviembre de 2023 se centra en los vuelos de los aviones privados de Inditex, el gran grupo propiedad de Amancio Ortega, el hombre más rico de España según Forbes, y la aeronave de Miguel Fluxá, la primera fortuna de Balears.

Es importante señalar que no hay forma de determinar si todos ellos iban en los vuelos registrados: probablemente, no, pues estos aviones se prestan, alquilan o son usados por los equipos de trabajo de las grandes empresas que estas personas lideran; es decir, no se pueden atribuir todos estos viajes a estos tenedores de jets.

De las aeronaves monitoreadas en el rastreador ADS-B Exchange, el aparato de Fluxá fue el primero en recorrer más distancia: 191.581 kilómetros recorridos y 13.389 minutos de vuelo (223 horas, 9,2 días seguidos volando). El jet de Amancio Ortega fue el tercero: 139.326 kilómetros y 141 horas de vuelo (5,9 días seguidos en el aire).

Cuando se aplica la calculadora de CO2, es posible conseguir los datos de la huella climática de estos aviones. Este periódico ha empleado la misma que utiliza la cabecera The Guardian para sus investigaciones climáticas, la de Conklin & de Decker.

El de Miguel Fluxá, el que más contaminó

En este punto, los resultados están directamente condicionados por las características técnicas del jet y los litros de combustible que quema por hora. Así las cosas y teniendo en cuenta los trayectos, el de Miguel Fluxá es el que más ha contaminado de los tres en los últimos doce meses. Ha emitido un total de 1.188,15 toneladas de CO2: 252 veces más que un habitante medio del planeta (que emite 4,7 toneladas al año; un residente en Mallorca, en torno a 6, calcula Murray) y siete veces menos que Taylor Swift, la celebridad mundial cuya aeronave contaminó más en 2022 y que visitó Mallorca el pasado septiembre con motivo de una boda. Le sigue en el ranking el avión de Amancio Ortega (el más contaminante de los tres al consumir 2.024,97 litros de combustible por hora), con 834,7 toneladas emitidas, 177 veces más que una persona media de la Tierra.

Richard Branson, en Son Bunyola.

Richard Branson, en Son Bunyola. / DM

Richard Branson, Ray Dalio, Ivar Tollefsen

Las flotas privadas del fundador de Virgin Richard Branson, del presidente del mayor fondo de alto riesgo del mundo -Bridgewater- Ray Dalio, o el magnate noruego propietario de la Fortalesa de Pollença Ivar Tollefsen también conocen las pistas de Son Sant Joan.

Murray, que también ha examinado de cerca los datos extraídos por Buades, advierte que a nivel internacional sí se está produciendo una importante campaña de sensibilización sobre lo perjudiciales que son para mantener un clima respirable y seguro este tipo de vuelos. «Un caso muy extremo es el de Taylor Swift, que recibió muchas críticas. Una investigación [elaborada por Yard, la auditora de la Universidad de Yale] desveló que su jet había emitido más de 8.293 toneladas de CO2 en 2022», indica.

El geógrafo advierte que es necesario profundizar, entrar y controlar la contabilidad de la huella climática de la aviación, sobre todo de los vuelos privados. «Pero nadie se atreve. Si se explicase lo que realmente contaminan, se acabaría el turismo mundial y sería el fin de la economía de los países del sur, temen y alertan los lobbies. Pero es un tema que va a tener que tratarse: estamos en una situación inédita de altas temperaturas y escasas precipitaciones», denuncia.

«Si no se hace nada al respecto, es como un harakiri. Además, España deberá tener un papel más activo por su extrema dependencia del turismo», agrega.

Hipocresía

«Es un escándalo que una élite esté usando estos aviones como nosotros empleamos el transporte público», critica Buades. «El 1% más rico genera más emisiones que el 66% más pobre de la humanidad, según Oxfam», recuerda. «Además, muchas veces estamos ante personalidades que presumen de sostenibilidad, pero se mueven en jet privado, es muy hipócrita», exclama. «La solución no puede ser de carácter individual y voluntario, culpabilizando a la gente si no pone ya placas solares. El clima debe protegerse prohibiendo ya estos vuelos por su enorme huella climática», defiende. «Como dice António Guterres, secretario general de la ONU, es necesario hacer cambios radicales en un plazo corto, si no, mucha gente, sobre todo los más pobres, sufrirán mucho», sentencia Buades.