EL ANÁLISIS

El PP balear se crece: «Menudo golazo le hemos metido a Vox»

Prohens desbloqueó el conflicto con sus socios ganándose a Abascal en la jura de Leonor en Madrid, al precio de activar ahora a la comunidad educativa que impulsó la Marea Verde

Prohens (izq.) con Santiago Abascal (dcha.), el martes en Madrid ante la mirada sonriente del tránsfuga de UPN García Adanero.

Prohens (izq.) con Santiago Abascal (dcha.), el martes en Madrid ante la mirada sonriente del tránsfuga de UPN García Adanero. / DM

Mateu Ferrer

Mateu Ferrer

«No damos crédito, nos lo han comprado todo, qué gol les hemos metido». En el PP balear reina el júbilo tras varias semanas cariacontecidos. La crisis con Vox se ha reconducido al pactar ambos partidos el nuevo modelo lingüístico en las aulas de las islas, lo que implica el levantamiento del veto a los presupuestos de la Comunidad. Aunque el PP trate de minimizarlo, por vez primera en la historia reciente de Balears se abre la vía para segregar a los alumnos por motivos lingüísticos, si bien para nada es la marginación del catalán en la escuela que exigía la ultraderecha.

Días antes de firmar su propia rendición, la portavoz Idoia Ribas se ufanaba de acorralar al PP hasta el final, «porque esta promesa es la que nos ha permitido pasar de tres a ocho diputados en las elecciones». Siguiendo su lógica, al renunciar a su caballo de batalla se avecinan malos resultados en 2027 para Vox.

Bajo el eufemismo de «libre elección de lengua» la ultraderecha pretendía un plan para relegar a residual la lengua propia de Balears, como la define el Estatut. Su objetivo real era que los hijos de familias castellanohablantes pudieran recibir clase exclusivamente en español durante toda su etapa formativa, con la sola excepción de las horas de inglés y catalán. Con los presupuestos paralizados, el conseller de Educación, Antoni Vera, recibió el engorroso encargo desde el Consolat de explicar a los socios que eso «no era posible bajo ninguna de las maneras». Vera lleva semanas «muy nervioso, alterado», señalan en su entorno. «Es normal ¿cómo estarías tú si tuvieras que lidiar con esta gente?», le defiende un popular en alusión a Vox.

El conseller fracasó frente a los diputados de Vox en su primer encuentro hace dos semanas en el Parlament, cuando le obligaron a darles por escrito una propuesta concreta para implantar la segregación lingüística en los colegios. Vera salió enfadado y tenso, y ha manejado en solitario el documento final, sin compartirlo «con absolutamente nadie» de la Conselleria.

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Antes de dárselo a Vox, en el Govern temblaban. «No nos lo pueden aceptar de ninguna de las maneras». El más preocupado era el vicepresidente y conseller de Hacienda, el ibicenco Antoni Costa, aterrorizado con tener que prorrogar el 31 de diciembre las cuentas de Francina Armengol. Contra todo pronóstico, el pasado jueves por la noche los diputados Sergio Rodríguez e Idoia Ribas acudieron a la cita con un perfil bajo y sin ganas de gresca. Ante el alucine de Vera y Costa, esa misma noche se plasmó el acuerdo y Ribas guardó bajo llave el papel firmado con los populares. Costa salió exultante por la puerta principal del Parlament, y no por el garaje como la vez anterior. Vera respiraba aliviado, aunque todavía tenía que hablar con la Obra Cultural Balear (OCB) y el STEI, para tratar de convencerles de que lo firmado con Vox en la práctica no implicaba ningún retroceso del catalán, al tener los claustros la última palabra.

En un movimiento táctico de cara a su propia supervivencia, el conseller de Educación se aseguró el domingo previo el firme respaldo de la concertada. Con la ayuda de Marc González y Llúcia Salleras, asesor jurídico y presidenta respectivamente de Escola Catòlica, Vera logró la advertencia en público de la patronal mayoritaria de que no apoyaría la «división social» por razón de lengua. Un claro mensaje a Vox en contra de la segregación.

El concepto desataba pánico en Vera, no solo por la respuesta de la izquierda, sino por convicciones propias, asegura la citada fuente próxima. El conseller es licenciado en Filología Catalana por la UIB. Con todo, su nuevo modelo permitirá ahora «separar alumnos por razones lingüísticas» por horas y centros, «aunque no habrá libertad de elección para los padres», resume el nuevo statu quo el coordinador de Més, Lluís Apesteguia, enfadado con el PP por romper el consenso.

¿Cómo se fraguó el deshielo entre populares y ultraderecha? Resultó clave la charla entre Marga Prohens y Santiago Abascal el lunes en Madrid, durante la jura de la Constitución de la princesa Leonor. La presidenta del Govern fue al encuentro del líder de Vox, y conversó con él en tono muy distendido durante «más de diez minutos», describe gente presente. Prohens conocía a la perfección las tensiones internas entre la cúpula de Balears y Madrid y logró la complicidad de Abascal. La presidenta lamentó diplomáticamente la actitud de Vox en las islas, tensando demasiado la cuerda al haber paralizado la tramitación de los presupuestos autonómicos. El líder de la ultraderecha admitió que la guerra PP-Vox en Balears solo beneficiaba a la izquierda, y pidió una salida a la presidenta balear, para que Vox pudiera vender la consecución de su medida estrella, la libre elección de lengua, sin quedar públicamente en entredicho. Prohens se comprometió a darles esa «salida», consciente también de que en esta crisis Abascal ha perdido un diputado por el camino por sus propios flirteos políticos con el excura menorquín Xisco Cardona, y se ha quedado con siete en solo cuatro meses de legislatura.

«En Vox no son tontos, saben que [las medidas acordadas] no es lo que ellos exigían», pero tampoco podían enfrentarse a la vez con la cúpula en Madrid y con nosotros [por el Govern] aquí», relata una fuente popular. «Se ha dado un paso», tuvo que relativizar el jefe en la sombra de Vox-Balears, el diputado Jorge Campos; toda su doctrina del gran día para la «libertad» al traste.

En el Govern le señalan como el gran urdidor de la rebelión local y buscan la manera de neutralizarle más adelante para desactivar nuevos conflictos y poder disfrutar Prohens de un mandato tranquilo. Así las cosas, el PP balear se ha hecho fuerte ante Vox, pero pagará ahora el precio incierto de haber roto la paz social con la llamada comunidad educativa. El plantón de las entidades lideradas por la OCB y el sindicato STEI el viernes a Marga Prohens puede significar el germen de una nueva Marea Verde como hace una década. La presidenta buscará ahora hacer gestos.

En clave política, no hay que pasar por alto que Antoni Costa ha salido reforzado y es el gran ganador versus Antoni Vera, cuyo cuestionamiento ha empezado. En esta crisis Hacienda ha logrado todos sus objetivos, mientras para Educación empiezan no pocos desafíos. Preguntado al respecto, otro barón del PP quita hierro y con una mirada sonriente solo espeta: «Menudo golazo».