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Cabrera, el paraíso cumple 30 años

La declaración del archipiélago como Parque Nacional se vivió hace tres décadas como una gran victoria colectiva, con un papel clave del GOB en la movilización - El Govern intenta hoy mejorar la transferencia estatal para gestionar la ampliación

Imagen del Parque Nacional de Cabrera con el castillo al fondo

Imagen del Parque Nacional de Cabrera con el castillo al fondo

Maniobras del Ejército con fuego real, libertad para fondear, pescar y bucear en todo el litoral del archipiélago y la ensenada natural del puerto convertida durante los meses de julio y agosto en una marina turística de barcos fondeados sin control o abarloados. Todo eso se acabó el 29 de abril de 1991, hace hoy 30 años, cuando el archipiélago de Cabrera fue declarado  Parque Nacional Marítimo-Terrestre y el paraíso de la biodiversidad empezó progresivamente a emerger.

La tramitación de lo que hoy se considera un gran logro colectivo no fue nada fácil. Pese al consenso político que se logró y al papel fundamental que jugó el grupo ecologista GOB y los partidos de izquierda en la movilización ciudadana, para amplios sectores conservadores de la población la declaración suponía una pérdida de un territorio que consideraban propio, al «imponer «severísimas restricciones», como subrayaba la prensa de la época, no solo a las visitas al archipiélago, sino también a la libre navegación en sus aguas. Se organizaban debates entre detractores del proyecto y defensores. Y en las fechas previas a la declaración, el Ejército no dudó en anunciar nuevas maniobras militares en el archipiélago, que indignaron a gran parte de la ciudadanía y fueron contestadas con una gran movilización ciudadana.

La comparación entre lo que fue Cabrera y lo que es el Parque Nacional 30 años después no resiste comparación desde ningún punto de vista, porque la protección y la restricción y gestión de las visitas tuvieron un efecto tan rápido y espectacular en la regeneración natural del archipiélago que cualquier visitante pudo ya constatarlo desde la ensenada del puerto solo unos años después. Tuvieron que pasar otros 18 años tras la declaración del Parque Nacional para que el Govern lograra hacerse con su gestión, tras una negociación con el Estado que cerró el traspaso de competencias en 2009. Y diez años más para que el Ejecutivo autonómico consiguiera la ampliación del Parque con la incorporación de sus espacios marinos colindantes, lo que logró en 2019.

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30 aniversario del Parque Nacional de Cabrera: Así era la isla antes de la declaración Redacción

Pero la ampliación no vino acompañada de una nueva dotación económica para gestionarla. Y el Govern lleva más de medio año negociando con Madrid un aumento en la transferencia económica estatal. Y esa es precisamente la asignatura pendiente en la gestión del Parque Nacional, el escaso presupuesto con el que ha contado históricamente, llegando a provocar casi su paralización entre los años 2013 a 2016. Además, muchos de los propios recursos que genera se destinan a otros fines. La plantilla de trabajadores propios se ha ido reduciendo. El proyecto de levantar en Palma una sede propia ya ni siquiera se contempla. Y la dotación de equipo es claramente insuficiente para gestionar un parque que con la ampliación ha pasado de 10.000 a 90.800 hectáreas, incluso para vigilar la nueva zona, aunque en la negociación con el Estado se están dando algunos pasos significativos para poder incorporar en breve nuevos medios materiales, que al menos permitan mejorar y renovar la vieja flota de embarcaciones. Pese a ello, Cabrera es el parque nacional que más proyectos de investigación genera en España.

El yate real Fortuna en Cala Santa Maria, en Cabrera DM

Cala Santa Maria, el refugio preferido del rey Juan Carlos

Antes incluso de la declaración del Parque Natural, el rey Juan Carlos ya visitaba Cabrera con el Fortuna, fondeando siempre en la cala Santa Maria. Hoy la Casa del Rey mantiene una boya en la misma zona por motivos de seguridad, pero Felipe VI se prodiga mucho menos. 

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