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Operación Pólvora: del menudeo al blanqueo del dinero de la droga

Una investigación de un año y medio de la Policía Nacional pone al descubierto los tentáculos del narcotráfico: de la venta al consumidor a inversiones en Cuba - Un centenar de detenidos e intervenidos más de 400.000 euros

El presunto cabecilla, el cubano Y.L.G., cuando fue detenido en septiembre de 2020.

Todo empezó con una investigación aparentemente menor: a principios de 2020 la Policía Nacional inicia unas vigilancias sobre unos puntos de venta de droga en el Polígono de Levante de Palma. Un año y medio después, la investigación de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) y del Grupo de Blanqueo de Dinero se ha saldado con un centenar de detenidos, entre ellos uno de los principales capos de la droga de Mallorca, y ha desmantelado toda la trama de introducción, manipulación y venta de estupefacientes, y el posterior lavado de los beneficios, con ramificaciones que van desde Galicia a Cuba. Es la operación Pólvora, o cómo cercenar los tentáculos del narcotráfico.

«Las pesquisas se iniciaron en varios puntos de venta de droga al menudeo en el Polígono de Levante», explica Roberto Machado, uno de los agentes de la UDYCO que ha participado en la operación Pólvora desde su inicio. «Sus actividades fueron a más durante el estado de alarma, lo que nos permitió confirmar que tenían un sistema estable de suministro de estupefacientes». Es precisamente en mayo cuando los policías identifican a Y.G.L., un ciudadano cubano de 47 años, considerado el principal actor de esta trama. Este hombre había sido ya detenido en Palma en 2011 en una operación del Grupo de Respuesta al Crimen Organizado (Greco), en la que fue desarticulada una banda de traficantes de cocaína.

Un policía examina un ladrillo de cocaína.

Un policía examina un ladrillo de cocaína.

Los seguimientos a los que fue sometido el sospechoso revelaron que volvía a estar al frente de una gran organización dedicada al tráfico de cocaína en Mallorca. La primera fase de la operación Pólvora explota a finales de septiembre de 2020, con 28 detenidos, entre ellos el supuesto cabecilla. La Policía deja al descubierto toda la trama de la organización, desde la introducción de grandes partidas de droga desde Sudamérica, su almacenaje y manipulación en un laboratorio clandestino instalado en un piso de la calle Aragón, y su distribución entre diversas bandas de narcos de toda la isla. La Policía realiza una veintena de registros en domicilios de Palma y la Part Forana. Hay 18 detenidos y se intervienen dos kilos y medio de cocaína y 360.000 euros, así como varias armas de fuego.

La segunda fase de la operación, en noviembre de ese año, se dirige a desmantelar los principales puntos de venta vinculados a la organización. Estaban gestionados por un clan familiar, conocidos como los Goros, y vendían al menudeo en pisos del Polígono de Levante y es Rafal. La tercera fase, en diciembre, conduce a la Policía a Galicia, donde es detenido el propietario de una empresa química que suministraba a la organización las sustancias empleadas para cortar la droga. Se intervienen 70 kilos de estos productos.

Droga y dinero intervenidos en la fase inicial de la operación.

Pero las pesquisas policiales van más allá. Buscan acabar con la financiación y el lavado de dinero del narcotráfico. Se une a la investigación el Grupo de Blanqueo de Dinero de la Policía. Los agentes tienen indicios de que Y.L.G. estaría sacando buena parte de sus beneficios fuera de la isla. En marzo de este año se lleva a cabo otra operación contra la organización, y se constata que la banda seguía traficando pese al reciente golpe policial. Intervienen otro kilo de cocaína y 50.000 euros.

«Manejaba enormes cantidades de efectivo», comenta la inspectora Francina Veny, jefa del Grupo de Blanqueo de Dinero. «Durante uno de los registros de la primera fase le intervenimos 360.000 euros en billetes, y se reía. Nos dijo: eso no es nada». En los registros domiciliarios los agentes encuentran relojes de alta gama y más de cien botellas de colonia, pero vivía en un piso de alquiler y conducía un coche de renting. No tenía ninguna propiedad a su nombre. «Es un tipo listo», prosigue la inspectora.

«Blanqueo de manual»

Pese a la actitud de suficiencia con la que reaccionó cuando le intervinieron el dinero, las posteriores gestiones policiales no debieron hacerle tanta gracia. El análisis de los expertos de la Policía pone al descubierto «una trama de blanqueo de manual». El capo utilizaba una amplia red de testaferros, a los que abría cuentas bancarias para realizar transferencias al extranjero. También contaban con la connivencia de una empresa española con filiales en Panamá a la que desviaron más de 300.000 euros mediante ingresos a nombre de testaferros, y llevan a cabo una estrategia de fraccionamiento de transferencias como «ayuda familiar» a cuentas de Cuba y Estados Unidos.

También se descubrió que utilizaba toda una red de locutorios para sacar dinero fuera del país, también a través de hombres de paja y en cantidades pequeñas, de menos de 1.000 euros, para no llamar la atención. Imposible saber cuánto dinero han desviado en total, aunque los investigadores apuntan a que puede ser más de un millón de euros . La vertiente de la trama de blanqueo ha llevado a la detención de más de setenta testaferros, que colaboraban en el envío de capitales fuera de España.

«Es la operación contra el blanqueo de dinero más importante que hemos hecho en los últimos años», comenta Veny. En total, la operación Pólvora se ha saldado con la detención de más de cien implicados y el desmantelamiento de toda la organización, desde los puntos de venta a los suministradores de grandes partidas de sustancias, y su estructura económica. Y la investigación prosigue. Los agentes de Blanqueo están ahora pendientes de la respuesta de las autoridades de Cuba y Estados Unidos. Sospechan que el dinero ganado con la venta de droga acaba allí en inversiones inmobiliarias y en vehículos de lujo.

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