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El conductor del camión de basura fallecido en Esporles se quedó dormido varias veces el día del accidente

Otro trabajador declara que fue amenazado y despedido tras quejarse de fallos en los cinturones y que trabajó hasta 16 horas

El camión volcó entre s’Esgleieta y Palmanyola.

El camión volcó entre s’Esgleieta y Palmanyola. Bombers de Mallorca

Dos empleados del servicio de recogida de basuras de Esporles denunciaron ayer en el juzgado la sobrecarga de trabajo, el cansancio acumulado, las amenazas recibidas por quejarse de sus condiciones y el mal estado de los vehículos. Ambos declararon como testigos ante la magistrada que investiga a la empresa FCC Medio Ambiente por el accidente laboral en el que murió un trabajador y otro resultó herido grave al volcar un camión en noviembre pasado. Este último reveló que el fallecido se había quedado dormido varias veces al volante el día del siniestro. «Estábamos reventados», señaló. Además, afirmó que la víctima no llevaba puesto el cinturón de seguridad porque estaba roto. La Inspección de Trabajo detectó en su investigación graves vulneraciones de los horarios laborales, los periodos de descanso y el abuso de las horas extraordinarias.

El obrero que viajaba en el camión siniestrado, que ejerce la acusación particular a través del abogado Bartolomé Vidal, explicó en el juzgado de instrucción número 2 de Palma que la víctima mortal estaba cubriendo unas vacaciones y no tenía experiencia en el puesto. El día del accidente, el 9 de noviembre de 2020, notó que su compañero estaba «reventado». El hombre ya se había quejado varias veces en jornadas anteriores de los excesos horarios, asegurando que el ritmo de trabajo era «inhumano» y calificando su situación de «explotación laboral». El testigo contó ante la magistrada que el conductor se quedó dormido dos veces aquella noche mientras recorrían Esporles para recoger los residuos. En ambas ocasiones se interesó por él y le preguntó si quería parar o tomar un café, pero le respondió que estaba bien y siguieron trabajando. Según dijo, la víctima mortal llevaba ocho días seguidos trabajando cuando se produjo el siniestro.

Este trabajador, que sigue de baja y en tratamiento psiquiátrico a raíz del accidente, fue despedido de la empresa a finales de diciembre con un finiquito de 900 euros. Explicó que los horarios los fijaba un responsable de la empresa y que «se sabía la hora de empezar, pero no la de terminar». Según dijo, la pandemia provocó un aumento de la cantidad de residuos a recoger y, por tanto, de la carga de trabajo, que le generó «estrés y agotamiento». Afirmó que se habían quejado a la empresa para que reforzaran la plantilla, pero la respuesta fue que no había más personal. También aseguró que siempre eran dos personas las que realizaban esta labor, cuando lo adecuado eran tres trabajadores y que en otras rutas similares la empresa contaba con tres empleados.

Además, aseguró que pese a informar de fallos en los vehículos, «no se arreglaba nada mientras el camión funcionase». En ese sentido, afirmó que su compañero fallecido no llevaba puesto el cinturón de seguridad porque estaba roto, situación conocida por la empresa. El hombre, que dijo no haber recibido ningún curso de prevención de riesgos laborales, tuvo que interrumpir su declaración cuando narraba el momento en el que volcó el camión por su estado de nervios.

«Más vale que cierres la boca»

Otro antiguo empleado de FCC que trabajó en la recogida de basuras en Esporles declaró ante la jueza que llegó a trabajar 16 horas seguidas el pasado verano. Este testigo explicó que condujo varias veces el camión siniestrado y que detectó varios fallos, entre ellos el cinturón de seguridad. Según dijo, tras comentarlo en la empresa acudió un técnico de prevención de riesgos y le contó estos problemas. Tras esta reunión, un jefe de la empresa le espetó: «Más vale que tengas la boca cerrada». Un compañero le recomendó que si quería seguir en la empresa no se quejara del estado de los vehículos. Tres semanas después, le comunicaron que no renovaban su contrato.

También este testigo afirmó que nunca recibió ningún curso de prevención de riesgos laborales ni sobre cómo utilizar la grúa del camión, por lo que tuvo «varios sustos».

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