Cada año, en los meses de marzo y octubre, comienza a hablarse de nuevo del cambio de hora, aunque nunca tenemos claro si debemos adelantar o atrasar el reloj. El otoño ya está aquí y con él Halloween, el Día de Todos los Santos, los buñuelos, los rosarios y el frío.

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¿Cuándo es el cambio de hora y por qué?

El cambio de hora de otoño siempre se produce el último domingo del mes de octubre y este año cae en Halloween, el 31 de octubre. Recuerda que, en la noche del sábado al domingo, a las 3:00 serán las 2:00, por lo que dormiremos un poco más y, cuando te levantes, deberás modificar los relojes analógicos que tengas por casa.

El cambio de hora se lleva a cabo porque en otoño e invierno los días son más cortos y hay menos horas de sol. Por eso, si retrasamos la hora, aprovecharemos más la luz el sol durante las mañanas, porque amanece antes, aunque también anochece más pronto.

El cambio de hora se aplicó por primera vez durante el transcurso de la primera guerra mundial, a fin de mantener las fábricas abiertas durante una hora más desde la primavera hasta septiembre u octubre, según relata Pere Planesas un artículo publicado en el Anuario del Observatorio Astronómico de Madrid.

En España la hora de verano se adoptó por primera vez en 1918. La razón aducida fue la escasez de carbón provocada por la primera guerra mundial, que obligó a intensificar la producción y a reducir el consumo y, al mismo tiempo, armonizar el horario con el de los países vecinos. Posteriormente fue adoptándose algunos años sí y otros no.

Controversia

Con el cambio de hora se cumple con la Directiva Europea 2000/84/CE que sigue afectando, sin excepción, a todos los estados miembros de la Unión Europea. En 2018 se planteó la propuesta de eliminar el cambio de hora y se inició un proceso que si bien consideraba suprimir este cambio en 2019, los entonces Veintiocho consideraron que la iniciativa era prematura y se aplazó la decisión.

La Comisión Europea considera que el consumo de energía no es el único aspecto positivo sino también subraya otros impactos sobre sectores como el transporte, las comunicaciones, la seguridad vial, las condiciones de trabajo, los modos de vida, la salud, el turismo o el ocio.

El cambio es obligatorio y siempre se produce en las mismas fechas y horas en el conjunto de la UE, de modo que no existe la posibilidad de que un Estado miembro no aplique este cambio de hora.