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Miguel Ángel Ortiz Arias y mucho más

La catastrófica actuación del colegiado madrileño en el Betis-RCD Mallorca no esconde que los de Javier Aguirre continúan batiendo récords negativos con solo 9 puntos de 36 posibles El técnico mexicano no consigue dar con la tecla correcta

Mascarell protesta tras recibir la segunda amarilla ante el Betis.

Mascarell protesta tras recibir la segunda amarilla ante el Betis. / EFE

Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

Los últimos partidos entre el RCD Mallorca y el Betis se están recordando, por desgracia, por aspectos que poco tienen que ver con el merecimiento deportivo. Penaltis discutibles, una grave lesión que quedó impune o una expulsión inventada, la de este sábado, que acabó por condicionar el choque a favor de los verdiblancos. Pero lo cierto es que lo que acabó pasando fue una nueva derrota que no hace sino aumentar los registros negativos de los bermellones en un inicio terrible de Liga con solo 9 puntos de 36 posibles. 

El colegiado del comité madrileño Miguel Ángel Ortiz Arias, que encabeza junto a Figueroa Vázquez el ranking de árbitros considerados enemigos del mallorquinismo, se equivocó y perjudicó gravemente a los de Aguirre al mostrar la tarjeta roja a Omar Mascarell. La decisión de expulsar al mediocentro tinerfeño en un grave error de percepción, al considerar que fue él y no Marc Roca el que cometió el pisotón, dejó al Mallorca con uno menos toda la segunda mitad yendo ya por detrás en el marcador. 

Pero sería un grave error escudarse en esta acción, tan desgraciada como injusta, para ocultar los enormes problemas que sigue arrastrando el conjunto bermellón. Nueve puntos de treinta y seis, o lo que es lo mismo, una victoria en doce partidos es la única realidad del Mallorca. Aguirre, al que poco a poco se le va consumiendo el crédito logrado las dos últimas temporadas, no está consiguiendo dar la vuelta a la nefasta situación clasificatoria. Por suerte, los tres equipos que restan por debajo en la clasificación están igual o peor, así que por ahora el descenso tendrá que esperar una jornada más. 

Larin, muy lejos delnivel que se le presupone.

Larin, muy lejos delnivel que se le presupone. / EFE

Una alineación para no perder

Una victoria curaría cualquier mal, pero el técnico mexicano mandó un mensaje con una alineación ultradefensiva ante el Betis. Cinco defensas, tres mediocentros de corte defensivo y dos delanteros. La idea de que no pasara nada durante muchos minutos y aprovechar alguna acción aislada estaba establecida en el guión, pero esta temporada no está ocurriendo. Ni los futbolistas que deben decidir están al nivel que toca, ni la fortaleza defensiva del equipo es la misma que el curso pasado.

Porque ya son muchos los goles que el Mallorca ha encajado este curso en el que la defensa no ha estado especialmente brillante. Apenas se habían jugado siete minutos de partido cuando el entramado defensivo hizo aguas. Gio, Valjent y Antonio no llegaron a la presión. Isco, que está de dulce, detectó la carrera al espacio de Miranda, que superó en velocidad a Gio Gonzaléz. El lateral puso un centro cómodo para Willian José en el área pequeña, que entre la lógica lentitud de Raíllo y la falta de decisión de Rajkovic aprovechó para meter la puntera. 

Aguirre, en la banda durante el Betis-Mallorca.

Aguirre, en la banda durante el Betis-Mallorca. / EFE

Con nada, el Betis se puso por delante. Y con menos mantuvo la ventaja en el marcador. Porque lo más peligroso que hizo el Mallorca en la primera mitad fue el tanto anulado a Muriqi por fuera de juego. Que no es poco, pero al ser anulada la acción no entra en las estadísticas. 

Por ahora hay tres equipos peores

La expulsión de Mascarell prácticamente dio por zanjado el encuentro en una segunda mitad en la que lo máximo que pudieron hacer los bermellones es acabar con un marcador digno. Por suerte, Celta y Granadacon motivos también para sentirse perjudicados por el arbitraje este fin de semana– y Almería no hicieron los deberes, por lo que las posiciones de descenso todavía no son una realidad. Porque con esta dinámica tarde o temprano el Mallorca caerá en los últimos tres puestos. 

Antonio protege el balón ante la presión de Isco.

Antonio protege el balón ante la presión de Isco. / EFE

A falta de saber qué ocurrirá con el partido ante el Cádiz, lo más probable es que los bermellones no vuelvan a jugar en partido oficial hasta el 25 de noviembre, cuando visiten el Wanda Metropolitano para medirse al Atlético de Madrid. Más de tres semanas que pueden hacerse muy largas. Se avecina un mes complicado.