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Diario de Mallorca

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La Policía Local admite un atasco para tramitar actas por ruido en Santa Catalina

Fuentes de Sant Ferran aseguran que los agentes levantan numerosos expedientes sancionadores contra locales de ocio que son desatendidos por falta de personal - Cort despliega un dispositivo policial en el barrio por las críticas vecinales

Dos agentes caminan entre las terrazas de call Fàbrica. MANU MIELNIEZUK

La Policía Local de Palma admite un atasco en la tramitación de expedientes sancionadores contra bares y locales de ocio de Santa Catalina por falta de personal. Fuentes del cuartel de Sant Ferran aseguran que los agentes levantan cuantiosas actas, mayoritariamente por ruidos y ocupación ilegal del espacio público, pero no terminan en sanciones contra los infractores porque no hay suficientes funcionarios que los tramiten.

Los agentes expresan su impotencia por el hecho de que levantan numerosas denuncias —en algunos casos se acumulan varias contra un mismo establecimiento— que quedan en un limbo mientras los vecinos les acusan de inacción. Fuentes policiales señalan además que esta problemática no se limita a las actas que levantan en Santa Catalina, donde los residentes han expresado su hartazgo por el desfase nocturno que se produce cada fin de semana, si no que alcanza a todo tipo de infracciones que afloran en Ciutat. 

Precisamente, y para acallar las críticas vecinales, el Ayuntamiento de Palma desplegó en la noche de ayer un dispositivo policial en el barrio formado por cuatro parejas de agentes, dos de policías de barrio y otras dos de la patrulla verde. El operativo se repetirá esta noche, aunque es probable que se prolongue durante todo el verano.

Los residentes llevan tiempo denunciando el «desmadre» que reina en una zona de alta concentración de bares y discotecas, además de los pisos turísticos de Airbnb que multiplican la fiesta y les hacen la vida imposible.

«Nosotros ya sabíamos que empezaba este dispositivo, y si lo sabíamos nosotros seguro que también lo sabían los propietarios de los bares y restaurantes. De hecho, hoy la cosa está más tranquila que de costumbre», indicaron desde la Associació Veïns Barri Cívic de esta barriada palmesana. 

Este refuerzo policial en la zona es la única medida que el alcalde de Palma, José Hila, ha puesto sobre la mesa de los residentes para tratar de apaciguar sus quejas. 

Los agentes transitaron por la calle Sant Magí, zona cero de un desfase que se extiende a las vías aledañas y a es Jonquet, de día un bello rincón de Ciutat que durante las noches del fin de semana pasa a formar parte de lo que ya es un parque temático consagrado al ocio y a la fiesta. Precisamente allí tuvo lugar hace dos semanas la escena de dos jóvenes practicando sexo que un vecino grabó y viralizó en redes sociales, la gota que desbordó la paciencia de los vecinos y que les han llevado a plantear un pulso a Cort para que cumpla su propia normativa contra el incivismo. 

«Este dispositivo policial no sirve de nada si no es sistemático. Que vengan también de día a inspeccionar locales en los que están haciendo obras para convertirlos en bares ilegales. Esto es un cáncer, y no se cura con tiritas. Que cambien el modelo de ocio nocturno depredador que tenemos, no solo en Santa Catalina, si no en toda Balears. Tenemos la plataforma de Ocio de Calidad que funciona desde hace diez años, sabemos cómo arreglarlo, pero no lo hacen», indicó Montse, vecina del barrio. 

Un agente levanta un acta por consumo de alcohol en la vía pública. MANU MIELNIEZUK

El operativo policial empezó al filo de las 20:00 horas y tenía previsto finalizar a las 02:00 horas, con el cierre de todos los bares . El objetivo de los agentes era controlar la música de los bares y locales de ocio, y que la ocupación de las terrazas no excediera sus límites.

Hartos de largas noches sin dormir y de que sus calles amanezcan transformadas en un campo de batalla, incluyendo orines y restos de botellones, los vecinos denunciaron el miércoles ante la Policía Local de Palma a ocho locales. Pero la respuesta del alcalde solo contribuyó a caldear más el ambiente: «Denuncian hasta que la gente pasea por la calle, y eso no es un delito».

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