Álvaro Gijón, sobre el caso Cursach: «Fue una cacería política, iban contra la cúpula del PP»

El exdiputado sostiene que Penalva y Subirán le imputaron «los delitos más obscenos» para que dimitiera

Álvaro Gijón, hoy a su llegada al juicio.

Álvaro Gijón, hoy a su llegada al juicio. / Manu Mielniezuk

Marcos Ollés

Marcos Ollés

Álvaro Gijón atribuyó este jueves sus imputaciones en el caso Cursach a una «cacería política» y acusó en el juicio a Penalva, Subirán y el grupo de Blanqueo de atribuirle sin pruebas «los delitos más obscenos y graves» y detener a sus padres y su hermano con el objetivo de que dimitiera. El exdiputado y ex secretario general del PP de Palma sostuvo en su declaración como testigo que los investigadores «iban contra la cúpula» del partido conservador. Defendió que ni intervino en el concurso de la ORA ni cobró comisiones y trató de justificar las operaciones económicas que en su momento sirvieron de base para acusarle en esa proceso judicial, finalmente sobreseído. «Yo nunca he tenido dinero que blanquear», sentenció Gijón, personado en el proceso contra Penalva, Subirán y los policías como acusación particular.

En su declaración, que continuará el viernes, aseguró que los acusados actuaron con «ignorancia y maldad». «Me imputaron en todos los casos de corrupción que salían en esa época, todas del juzgado de instrucción 12», dirigido entonces por Penalva. «Se me imputaron todo tipo de delitos, los más graves y obscenos que se pueden imputar a un político. Solo sirvió para hacer una bola mediática en la que apareciéramos la cúpula del PP y yo, para decir barbaridades que no se tradujeron en una sola actuación judicial», afirmó. En varias ocasiones denunció que se enteraba de las acusaciones contra él por las «filtraciones» que aparecían publicadas en los medios. «Tenían una intencionalidad clara de que yo dimitiera, y como jurídicamente no podían, lo hicieron mediáticamente», proclamó.

Afirmó que las pesquisas por el supuesto amaño del concurso de la ORA y las comisiones comenzaron por la declaración como testigo protegido de un antiguo miembro del PP, al que el partido abrió un expediente tras ser condenado por un altercado con un policía. «Es increíble que dieran veracidad» a ese testimonio, consideró Gijón. «Estoy convencido de que hubo una cacería política. Penalva quería poner una foto mía en su despacho como pieza de caza mayor. Nunca fue imparcial», señaló sobre el juez.

Gijón se desvinculó de la adjudicación del concurso de la ORA, porque no entraba dentro de sus responsabilidades en Cort. Y aunque dijo tener amistad con el empresario Antoni Roig, que se adjudicó aquel contrato, señaló que llevaba ya décadas siendo contratista del Ayuntamiento.

El expolítico, que negó en todo momento haber cobrado comisiones, criticó con dureza los informes del grupo de Blanqueo sobre estos presuntos sobornos y negó que la compra de una sociedad a su hermano y otras operaciones de las empresas familiares tuvieran como objetivo blanquear dinero de origen ilícito.

También criticó que se le denegaran pruebas cuando la madame del caso Cursach le acusó de participar en orgías con drogas durante días. «Nunca tuvieron voluntad de saber», dijo Gijón, que lamentó haber tenido que dejar la política por estas acusaciones, de las que acabó exculpado. «Me destrozaron la vida a todos los niveles», sentenció.

También su padre y su hermano, que fueron detenidos durante las pesquisas del caso ORA, consideraron que no había ningún motivo para arrestarlos. Ambos negaron haber participado en operaciones de blanqueo y afirmaron que han sufrido graves consecuencias personales por aquella investigación. La madre de Gijón no compareció «por no estar en condiciones» de hacerlo.

El testigo protegido admite que nunca tuvo pruebas

El testigo protegido que dio origen al caso ORA explicó que un cliente suyo le habló «de un amaño en el concurso» y de que Gijón y Rodríguez «habían cobrado entre un millón y un millón y medio de euros» por ello, pero admitió que nunca vio ni tuvo pruebas de ello. El testigo, que declaró por videoconferencia y con la voz distorsionada -aunque Álvaro Gijón reveló después su identidad-, contó que la fuente de esa información era una persona que quería denunciar, pero que «murió en extrañas circunstancias». «Salió a pasear y apareció con un golpe en la cabeza», aseguró. «Me había dicho que era vox populi que Gijón y Rodríguez habían recibido sobornos», señaló.

Según contó, representaba a un policía local en el caso Cursach y Penalva y Subirán le preguntaron si sabía algo de Gijón y Rodríguez y decidió contar el asunto de la ORA. El testigo explicó que prestó declaración en el juzgado varias veces y que al menos en dos de ellas estaba presente el fiscal Juan Carrau. 

Negó haber actuado para vengarse de su expulsión del PP, y aseguró que fue el quien se dio de baja de la organización. También detalló que en una ocasión acudió a José María Rodríguez para que interviniera en un problema que tenía un negocio de su familia. «Me dijo que no podía hacer nada», señaló. De Rodríguez indicó también que «se decía en el partido que tenía contactos con la mafia china y detectives para espiar», rumores que también plasmó en sus declaraciones judiciales en las que, puntualizó, nunca fue presionado: «Dije lo que quería». Además, afirmó que concedió una entrevista a IB3 cuando la causa estaba secreta porque un periodista amenazó con revelar su identidad.