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Diario de Mallorca

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La negativa a realizar ‘peonadas’ no ha sido secundada por todo el servicio de Trauma de Son Llàtzer

El Servei de Salut revela que no era la primera vez que se «invitaba a dejar el cargo» al jefe de Son Llàtzer

Imagen de archivo de una usuaria saliendo del hospital de Son Llàtzer MANU MIELNIEZUK

Aunque fuentes sanitarias del hospital de Son Llàtzer afirmaban ayer que durante lo que llevamos de semana los quirófanos de Traumatología han estado parados durante las tardes, confirmándose de esta manera el órdago lanzado por todos los médicos del servicio de no realizar peonadas (actividad asistencial extra vespertina para reducir la lista de espera) en protesta por el manejo de su dirección de la destitución del jefe del departamento, José María Rapariz, fuentes oficiales del Servei de Salut matizaron que no ha sido realmente así. Diferenciaron que aunque la «gran mayoría» de los adjuntos se habrían negado a hacer estas horas extras, no todos ellos habrían secundado la protesta.

Estas mismas fuentes oficiales confirmaron un hecho revelado antes a este diario por sanitarios del hospital del Migjorn de la isla: que la del martes de la pasada semana no era la primera vez que se «invitaba» al doctor Rapariz a dejar el servicio por las discrepancias que mantenía la dirección del hospital con la forma de gestionarlo del ya finalmente responsable destituido.

Las citadas fuentes de Son Llàtzer, que lógicamente han reclamado el anonimato para evitar todo tipo de protagonismo en un asunto que ha causado mucho revuelo entre el personal del hospital, han subrayado que la unidad que el servicio de Traumatología ha intentado demostrar a la opinión pública con la misiva firmada conjuntamente en la que anunciaban su falta de confianza en la dirección así como su negativa a realizar las citadas peonadas en tanto la primera no fuera renovada, es falsa. Y justificaron su opinión en que en ningún párrafo de la carta los adjuntos reclaman que se restituya en su puesto al doctor Rapariz.

Estas fuentes consideraron que todo el servicio «ha hecho piña» al no desmentir convenientemente la dirección del hospital que la destitución del jefe de servicio no obedecía a las presuntas irregularidades en las peonadas denunciadas a este diario por pacientes afectados. Circunstancia que, en su opinión, habría extendido la sombra de la sospecha a todos los integrantes del departamento.

Por otro lado, el Servei de Salut negó ayer que, de momento, esté buscando alternativas asistenciales a las que derivar a los 3.840 pacientes que aguardan una consulta o una operación traumatológica en el hospital de Migjorn, según cifras oficiales de las listas de espera correspondientes al pasado mes de abril. Señalaron que todas las gerencias hospitalarias tienen cierta autonomía en la gestión de los centros y que confiaban en que los máximos responsables de Son Llàtzer fueran capaces de «reconducir la situación».

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