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Los agroturismos registran el 70 por ciento de ocupación en Semana Santa en Baleares

Para el verano se prevé una recuperación plena

La atracción por las escapadas en parajes naturales de la isla, un aliciente para la temporada. | DM

En plena la pandemia fueron de los primeros negocios que optaron por abrir sus puertas. Sus características particulares en entornos rurales y alejados de la masificación hotelera fue un plus a su favor. Ahora, llegado el momento de las primeras vacaciones que se acercan a la normalidad, con permiso de la covid-19 latente, desde la Asociación Balear de Agroturismos y Turismo Interior (Abati) se rezuma optimismo, con una ocupación del 70 % durante estos días de Pascua y la estimación de que en verano se alcanzará la recuperación plena.

La Semana Santa va «muy bien», afirma Miguel Artigues, presidente de la patronal que reúne a los alojamientos singulares del archipiélago. Se muestra convencido de que en la temporada 2022 los agroturismos, hoteles rurales y los de interior rozaran ya los niveles precrisis.

El optimismo del representante de Abati lo confirman las cifras que maneja para esta Semana Santa. Sus asociados, setenta en total —suman 3.800 plazas y representan a la mayoría de la oferta— prevén una ocupación del 70 %.

A pesar de la dificultad que se ha instalado en el sector turístico a raíz de la crisis sanitaria, con las reservas de último minuto y la flexibilidad que se otorga a los clientes para las cancelaciones, los pronósticos de la Asociación de Agroturismos y Turismo Interior apuntan a que en verano ya alcanzarán un 95 % de ocupación. «Será una buena temporada», sostiene Artigues. La Federación Hotelera Empresarial de Mallorca (FEHM), de la que forma parte Abati, estimó un 85% para Pascua con el empujón de las reservas de última hora.

En contraposición con la temporada del año pasado, que fue «floja» por las duras restricciones impuestas por los gobiernos para hacer frente a la pandemia, ahora la mayoría de los turistas que optan por alojarse en alojamientos en fincas o en los pueblos de la isla vuelven a corresponderse con los mercados tradicionales en Baleares. Han regresado alemanes, británicos y peninsulares, recita Miguel Artigues en ese orden, y están repartidos de forma «pareja» por todas las zonas de la isla.

La demanda de residentes, locales y extranjeros, que en medio de la crisis fueron un soplo de aire fresco para afrontar la caída del turismo internacional, continúa, pero «siempre» ha sido poco representativa, explica el presidente de Abati.

Artigues externa un halo de «preocupación» por la disminución de la flota de coches de alquiler. «Los clientes se quejan de los precios y de que tienen dificultad para encontrarlos». Según las patronales del rent a car el alza ronda entre el 10 y 15 %.

Por otro lado, Artigues ahora se muestra más conciliador ante la nueva Ley de Turismo. Declaró a este diario que los agroturismos se habían sentido «ignorados». Se han reunido con la directora general de Turismo del Govern, Rosana Morillo, y todos los partidos políticos para exponer sus reivindicaciones durante la tramitación parlamentaria. «Nos han entendido, veremos si se plasman». No están de acuerdo con la imposición de las camas elevables, incompatibles con sus mobiliarios clásicos, la clasificación hotelera de estrellas o la instalación de un punto de recarga eléctrica por cada dos plazas de estacionamiento si acometen mejoras; lo que consideran «discriminatorio» para sus alojamientos por la inversión que les supone.

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