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Diario de Mallorca

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Camas elevables, el nuevo modelo que se impondrá en los hoteles

El tránsito a la economía circular emprendido por la industria hotelera será obligatorio con la nueva norma autonómica que prepara el Ejecutivo Armengol, con medidas como las camas elevables

La camarera de piso Presen Alcaraz hace una cama elevable en el Riu Festival, en Platja de Palma. Guillem Bosch

El Govern perfila la futura ley de turismo para actualizar una norma de 2012 que se estaba quedando obsoleta. Hasta hace unas semanas el sector poco sabía de su contenido. Lo reconocía la presidenta de la patronal hotelera mallorquina, María Frontera. Hasta que en la antesala de la Feria Turística Internacional (Fitur) la líder del Ejecutivo balear protagonizó en Madrid, el pasado lunes, un acto para avanzar por dónde irán los tiros de las medidas con las que Balears quiere transitar al modelo turístico del futuro, el de la circularidad, en palabras de Francina Armengol, con obligaciones en sostenibilidad ambiental y derechos laborales. Entre ellas se impondrán las camas elevables para mitigar enfermedades de las camareras de piso.

El HM Palma Blanc de Palma, que se inaugura en primavera, apuesta por la sostenibilidad. | DM

De ese borrador de ley que prepara el Consolat con el conseller Iago Negueruela llevando la batuta todo el mundo quiere ver la letra pequeña. En primer lugar los hoteleros, que si bien abrazan por iniciativa propia muchas de las medidas en sostenibilidad medioambiental y economía circular que ha ido desvelando el Govern —sistemas de ahorro de agua y su reutilización, imitación de plástico y papel, reducción de desaprovechamiento de alimentos o apuesta por los productos locales, entre otros—, quieren saber a qué se exponen con esas obligaciones que irán acompañadas de incentivos económicos y plazos, aún por determinar. La inversión pública que acompañará la norma asciende a 55 millones de euros a cargo de los fondos europeos Next Generation.

Las camas elevables son un ejemplo que ha puesto el Govern, para incrementar la protección a uno de los colectivos más afectados por la siniestralidad laboral. Desde 2023 los hoteles tendrán que instalar camas mecánicas o eléctricas para facilitar su trabajo. Se calcula que se renovarán 300.000 camas. Solo en Mallorca se roza el millar de hoteles. Un beneficio para más de 20.000 camareras de piso, que lidian con los sobresfuerzos.

Envases reutilizables de gel o champú en una ducha hotelera. | GUILLEM BOSCH

Hay cadenas mallorquinas que ya han interiorizado esa obligación para sus fábricas hoteleras, así como el resto de medidas de circularidad. Si afectarán también a las viviendas de alquiler vacacional esta por ver. Gabriel Escarrer, que junto a Abel Matutes ha manifestado su apoyo al «gran acierto» de la iniciativa legislativa del Govern, dejaba caer que las mismas exigencias para ese sector «ayudarían mucho».

Dolores Romero arregla una cama ergonómica, en el Meliá Palma Marina. | GUILLEM BOSCH

RIU cuenta con camas elevables en todos sus hoteles de España, entre ellos los cinco establecimientos de la cadena en Platja de Palma y el de Formentera . Según han ido acometiendo reformas las han introducido, salvo en tres pendientes de remodelar, señalan desde la cadena.

«Una maravilla»

Patricia Caldentey, directora del Riu Festival, explica que en 2017 las cambiaron por las camas ergonómicas. Fue una iniciativa de su departamento de Riesgos Laborales. Presen Alcaraz, camarera de piso desde hace «33 años, siempre en RIU», dice con un halo de orgullo, muestra con soltura cómo es arreglar una cama que se eleva. «Se nota mucho, antes me agachaba, ahora piso un pedal y es una maravilla». Mientras se oye de fondo el runrún de un aspirador en una mañana de faena en el hotel, Presen señala los dispensadores de gel en el baño de la habitación, otra de las medidas a las que obligará la norma balear, muy extendida en el sector que va eliminando los amenities de un solo uso en envases individuales de plástico.

Dolores Romero, kelly del Meliá Palma Marina, inauguró el hotel de los Escarrer en 1974. A sus 62 años celebra que la del 2022 será su última temporada. «Me prejubilo para agosto». Hace más de dos décadas que trabaja con las camas elevables. «Se agradece para la espalda». Además del Meliá Palma Marina, el Victoria también ha transitado a estas camas, y los nuevos ya «nacen adaptados», apuntan desde la compañía. El resto lo irán haciendo según los plazos de la nueva normativa.

Precisamente esta semana HM Hotels anunciaba la apertura en primavera del HM Palma Blanc, en Ciutat, un cuatro estrellas que se inaugurará con camas elevables, el primero de los 14 establecimientos de la cadena en la isla que incluye esta «inversión importante », además de medidas de eficiencia energética, reutilización de aguas o energía solar, dice Antoni Horrach, su director general, para quien «la intención y el espíritu de la ley balear es acertado. Algunos creemos en ello y hemos empezado hace tiempo». La Fundación Impulsa está siendo guía del sector en ese tránsito en el que el Govern plantea que cada establecimiento elabore un plan de circularidad con cinco años de vigencia que se tendrá que renovar periódicamente.

La negociación con empresarios y sindicatos para fijar la nueva normativa y sus plazos de ejecución es inminente. «Nos citarán la semana que viene», apunta José García Relucio, secretario general de Servicios de UGT. «El plazo será un máximo de seis años», añade. Habrá reticencias «seguro», opina el sindicalista. «Hay hoteles pequeños que siguen como hace 40 años, menos en lo de poner el precio a la habitación», ironiza. El tránsito a la circularidad será obligado por ley.

Sara del Mar García, presidenta de Kelly Unión Balears. DM

'KELLYS': "NUESTRA REIVINDICACIÓN SIGUE SIENDO REBAJAR LA CARGA DE TRABAJO"

«Nos las he probado. Imagino que serán mejor». Sara del Mar García, la presidenta de Kelly Unión Balear, conoce de oídas cómo es hacer la limpieza de una habitación de hotel con una cama elevable. «Dicen que mientras les den mantenimiento funcionan bien». Lo que realmente ocupa al sector que representa es la lucha para reducir la sobrecarga de trabajo. «Tampoco es una panacea lo de las camas, si se hacen más rápido te pueden meter más tareas... Nuestra reivindicación sigue siendo rebajar la carga laboral», defiende.

Sara del Mar se detiene en lo que está suponiendo casi ya dos años de pandemia. Su colectivo también ha asumido más trabajo por la desinfección extra por la covid, con los mandos a distancia y el rociado de enchufes o pomos de puertas. «Eso no se paga y tampoco han bajado las ratios de habitaciones» e incluso han subido por los ERTE. En su caso por jornada asume 24 habitaciones más las áreas comunes del hotel. «Hay compañeras que pueden hacer hasta 30 y cuantas más estrellas tiene un hotel más metros hay que limpiar», agrega.

Ahora bien «todo lo que sea modernizar la planta hotelera bienvenido sea» y piensa por ejemplo en las «altas temperaturas que se soportan en las cocinas».

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