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Amengual apunta veladamente a Josep Melià y a su entorno por la nueva ruptura de El Pi

El presidente de los regionalistas durante el último año justifica su salida en evitar una «guerra fratricida» ante la «deslealtad» de un sector del partido con su dirección: «Nos lo han puesto difícil»

Antoni Amengual dimite como presidente de El Pi M. Mielniezuk

En una perfecta y oportuna metáfora, en plena comparecencia de Antoni Amengual para explicar su dimisión como presidente de El Pi, la sede de los regionalistas quedó a oscuras, yéndose a negro, por un apagón. Sin embargo, lo que dibuja ahora un futuro plagado de sombras no es el fallo del cuadro eléctrico de su sede, sino un nuevo cortocircuito interno en el seno del partido, de nuevo por las rivalidades personales entre «dos sensibilidades que no se pueden mezclar», en palabras de la hasta ahora número dos y que también da un paso a un lado, Lina Pons. Amengual fue más críptico que su compañera, pero suficientemente claro para que se le entendiera en su señalamiento a la corriente de antiguos miembros de Unió Mallorquina (UM) y al líder del sector Josep Melià como responsables de la nueva ruptura: «Hay personas que deberían reflexionar sobre su papel y su actitud en el partido». Cortita y al pie. Claro y cristalino.

El hombre que había asumido las riendas del partido hace un año emergiendo como figura de consenso tras la traumática salida de Jaume Font, Antoni Amengual, anunció el lunes ante la ejecutiva del partido su renuncia junto a otros seis miembros de la cúpula, entre ellos la número dos y portavoz en el Parlament, Lina Pons. Un año después de la salida de Font, el partido vuelve a quedar de nuevo roto y descabezado.

Amengual explicó ayer ante los medios los motivos de la drástica decisión y anunció que, como el pobler, en septiembre dejará su cargo en el Consell y la política.

«Nos lo han puesto difícil. Hay fidelidades de hace años que no dejan entrar ideas nuevas y taponan el crecimiento del partido. Nuestro proyecto ha chocado con proyectos personales», disparó sin nombres, pero con suficiente claridad Amengual contra Melià y sus afines, procedentes de la extinta UM. «Hay personas que no han sabido encontrar su sitio en el partido y deberían reflexionar sobre su actitud y papel en él», pronunció el segundo presidente de El Pi que decide dar portazo en poco más de un año.

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Antoni Amengual comparece para explicar su dimisión como presidente de El Pi Manu Mielniezuk

Con todo, señaló que la dimisión busca «evitar una guerra fratricida», si bien descargó en el congreso del partido que ahora deberá convocarse la resolución de la actual crisis y sin descartar que haya más de una lista, de la que, no obstante, garantizó que él no estará al frente de ninguna. Por contra, invitó a aquellos a los que acusó de «deslealtad» a «dar la cara y ponerse al frente».

Pons deja la portavocía

La número dos, Lina Pons, tuvo menos reparos en hablar claramente de dos bandos enfrentados hablando de «fontistas» y «melianistas» y de describir un partido en el que «hay dos sensibilidades que no se pueden mezclar, pensábamos que sí, pero vemos que es imposible». Si bien el trasfondo parece más personal que ideológico, Pons lamentó que algunas personas del partido no le hayan manifestado el compromiso con el que ella entró de que no se pactaría con Vox, tampoco a nivel municipal, y lamentó la entrada de El Pi en el gobierno municipal de Llucmajor, con ex ediles de Vox y ASI: «PP y Cs no me molestan».

Pons informó que ya había registrado en el Parlament su renuncia como portavoz del partido en la cámara y que ahora seguirá, como cuando entró, como diputada rasa. «Cuando hablo claro y con honestidad una parte del partido se me enfada, pero tampoco quiero ser portavoz de los otros», justificó su decisión la hasta ahora número dos de El Pi.

Melià se defiende

Los dardos a Melià fueron suficientemente claros como para que el fundador y, de momento, portavoz adjunto saliera al paso de las declaraciones de Amengual y Pons. «No hay ningún proyecto personal y cuando he tenido que hacer un paso a un lado lo he hecho. Cedí la portavocía a Lina Pons para facilitar el congreso de consenso y no tengo ninguna intención de presentarme a ningún órgano de primera línea, ni presidencia ni vicepresidencia», rechazó las críticas Melià, que señaló que «estaré donde digan los afiliados de El Pi, que es a quien nos debemos». «Lo que teníamos que hacer era articular las diferentes sensibilidades y en esta etapa no lo hemos podido hacer. Hemos de ser capaces de sumar y de incorporar gente nueva», defendió.

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