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Diario de Mallorca

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El barco averiado de la Trasmediterránea zarpa a Barcelona con veintiséis horas de retraso

Malestar entre los camioneros que estuvieron desde el sábado «secuestrados» sin poder salir del ‘Ciudad de Palma’ por decisión de la naviera

Una embarcación remolcando ayer al ferri de la Tras, a su salida del puerto palmesano. DM

El Ciudad de Palma, de Trasmediterránea, que no zarpó el sábado al mediodía rumbo a Barcelona por una avería eléctrica, lo hizo al final a las dos y media de la tarde de ayer. Veintiséis horas después, y remolcado. La situación provocó gran malestar entre los pasajeros afectados: dos centenares que no pudieron viajar el sábado, hasta que llegó por la noche otro barco de la naviera; un grupo de camioneros, a los que no se permitió salir del buque en ningún momento, y los que embarcaron ayer, que también salieron con retraso. Todos criticaron que no tuvieron información por parte de la compañía sobre la situación que frustró sus planes de viaje.

El buque se quedó varado por una avería eléctrica, según confirmaron fuentes de la Tras. Los pasajeros a bordo desde las once de la mañana del sábado estuvieron siete horas a la espera de zarpar, sin que la naviera les comunicara qué estaba ocurriendo, como denunció a este diario una familia catalana. Por fin, por la tarde, les permitieron salir del buque, pues su salida se reprogramó para la medianoche en el Volcán de Tijarafe, procedente de Eivissa. Al final, sobre las dos de la madrugada, salieron rumbo hacia la Ciudad Condal.

Los más perjudicados fueron una veintena de camioneros. Les tuvieron «secuestrados», sin bajar del Ciudad de Palma en ningún momento, ni siquiera para «salir a estirar las piernas y despejarnos un poco por el paseo Marítimo», denuncian los afectados. En su caso Trasmediterránea planificó que debían viajar en el mismo buque un día después, es decir ayer domingo, porque en el Volcán de Tijarafe no había espacio para sus vehículos, según se les explicó.

«Somos como el último mono de feria», criticaron. Pidieron a la tripulación que les dejaran bajar del barco, sobre las ocho de la mañana, después de desayunar «para despejarnos un poco caminando por el paseo Marítimo». No se lo permitieron, explicó uno de los camioneros, que no entendía la negativa, cuando quedaban cuatro horas por delante antes de la salida prevista. También cuestionó si realmente no podían haber viajado en la noche del domingo, pues «compañeros embarcados en el Volcán de Tijarafe les transmitieron que había espacio libre para sus camiones.

La tensión también se trasladó a los pasajeros que compraron billetes para ir a Barcelona en el Ciudad de Palma para ayer a las doce. Embarcaron más tarde y temían que el ferri no fuera a salir. Así las cosas, por fin, a las dos y media de la tarde zarparon, remolcados.

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