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Falta de aire acondicionado en la residencia de ancianos de Oms-Sant Miquel

Tanto familiares como el sindicato de técnicos en cuidados enfermeros (SAE) denuncian la falta de previsión del IMAS, responsable del centro

Imagen de archivo de la entrada de la residencia de ancianos por la calle Oms.

Imagen de archivo de la entrada de la residencia de ancianos por la calle Oms. B. Ramon

Primero fue el sindicato de técnicos en cuidados enfermeros (SAE) el que denunció la falta de aire acondicionado en la residencia de ancianos de Oms-Sant Miquel cuando los rigores del verano ya están aquí. Y ahora se han sumado los familiares, que en una carta remitida a este diario han lamentado que sus allegados, por segundo verano consecutivo, deban sobrellevarlo sin una climatización adecuada debido a la falta de previsión del Institut Mallorquí de Afers Socials (IMAS) que gestiona el centro.

«La falta de previsión tiene consecuencias nefastas y este verano los residentes y trabajadores de la Residencia Olmos San Miguel pagarán las consecuencias de la pésima gestión llevada a cabo por el director del centro para las obras de instalación del aire acondicionado. Se prevé que estas obras finalicen en octubre, una vez haya pasado el verano más caluroso», rezaba la denuncia inicial del SAE que abundaba que «es indudable que esta situación va a repercutir, por un lado, en la calidad de vida de los 98 residentes del centro y en las condiciones laborales de los profesionales que les atienden».

Por su parte, los familiares, han denunciado esta situación en sendos escritos remitidos al director del centro, Nadal H. Blázquez, y al IMAS, y aseguran que solo han recibido contestación de Sofía Alonso, responsable de Gent Gran de la institución insular.

La institución insular asegura que se compraron ventiladores y subraya que no ha habido golpes de calor

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Pero una respuesta que no les satisfizo porque, aseguran, se limitó a enumerar los «muchos trámites» que se están llevando a cabo para sustituir unos aparatos de aire acondicionado que, lamentan, se encuentran en el mismo punto que en enero de 2020. «En año y medio no se ha dado ni medio paso más», afirman pese a que Alonso aseguró que se compraron ventiladores para cada habitación y se pusieron vinilos en las ventanas con el objeto de filtrar la luz solar y rebajar la temperatura del edificio, entre otras medidas.

Alonso contratacó señalando que no hubo ningún caso de «golpe de calor» entre trabajadores ni usuarios el pasado verano, algo que los familiares niegan recordando que «fueron estos problemas de calor los que obligaron a trasladar al edificio de Sant Miquel a toda la segunda planta para evitar males mayores».

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