Cuando un colaborador se equivoca y nos decepciona, es un momento en que podríamos olvidar que queremos que siga como colaborador eficaz y descarguemos sobre él toda nuestra frustración, fruto de nuestra decepción. Si lo hacemos podemos conseguir que nuestro colaborador se sienta atacado, se defienda, con lo cual la causa del error pasará a un segundo término. Hay que dominar la técnica de corregir que consigue enseñar para evitar los errores sucesivos.

Corregir, que difícil es hacerlos sin ofender, sin que el corregido se sienta atacado y en consecuencia se defienda. Para facilitarle su aplicación y comprensión les invito a que pongan en marcha las etapas de la corrección:

  1. Diálogo, cree un ambiente de confidencia, de comunicación y no de ataque
  2. Demuestre, el error, su dimensión y sus consecuencias, y del valor al mismo equilibradamente. De esta forma será más fácil su valoración.
  3. Ayude, a aprender, a entrenarse para superar la falta de aptitudes.
  4. Anime, por los éxitos conseguidos, ayudará a no caer en la desmotivación.
  5. Facilite, informe de los aspectos positivos de la tarea que habitualmente realice.
  6. Motive, mantener la actitud positiva que habitualmente demuestra.
  7. Refuerce, en que debe entrenarse para no cometer la misma incidencia.
  8. Invítele, a que se autochequee y se corrija a sí mismo.
  9. Ofrézcase, como entrenador o mentor, para estar a su lado y acompañarle.
  10. Fije un sistema para medir los progresos, recordando que lo que no se mide no existe.

Y recuerde que:

  • La comunicación permite conocer las opiniones de los miembros de los equipos sobre las dificultades y las posibles soluciones.
  • Cuando se falla la coordinación surgen excusas, culpables y en consecuencia comienza la caza de los culpables.
  • La formación es fundamental para disminuir el riesgo de errores, porque nos permite ver los que no veíamos.
  • Las mejoras incitan a conocerse y a reanimarse, incrementando así la autoestima para relacionarse positivamente.
  • Vigile la experiencia que puede convertirse en antigüedad si no se innova alejándose de la autocrítica.
  • Algunos cuando se equivocan se sienten fracasados porque olvidan que los errores son naturales y oportunidades para crecer.

Si después de leer estas reflexiones y de mirarse con humildad en estos 10 espejos ha notado alguna mancha, tranquilo, acaba usted de comenzar a borrarla si mantiene el tratamiento adecuado. Los hay, a su medida, búsquelo y aplíqueselo con energía y constancia. ¡Ah! No olvide volver a mirarse al espejo de vez en cuando

Como siempre quedo a su disposición en dbiosca@educatur.com tanto en las coincidencias como en las discrepancias.