Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Àlex Volney hace balance: “Este Sant Jordi ha sido un día histórico”

El presidente del Gremi de Llibreters de Mallorca explica a este periódico que este sábado aún perviven en las librerías los ecos de “la onda expansiva” de un Dia del Llibre que “como mínimo” ha igualado en ventas a la campaña de 2019

Àlex Volney, este sábado post Sant Jordi, en Llibres Ramon Llull.

Àlex Volney, este sábado post Sant Jordi, en Llibres Ramon Llull.

 El día después del gran Sant Jordi que los libreros, escritores y toda la comunidad lectora vivió este viernes sigue siendo una jornada de intenso trabajo en la que no es posible relajarse. Además de hacer balance y contabilidad, toca atender a más clientes. En unos minutos de parada para tomar el aire, el presidente del Gremi de Llibreters de Mallorca, Àlex Volney, atiende a DIARIO de MALLORCA. “Podemos decir que este Sant Jordi ha sido un día histórico, sería hipócrita no admitirlo”, sostiene el también propietario de Llibres Ramon Llull. “Pero la campaña no ha acabado todavía, hoy [este sábado] ha sido calmado comparado con ayer, pero ha entrado un cliente tras otro a la librería, no estamos parados”, apunta. “Muchas personas que vieron que ayer había mucha gente en la calle, personas mayores, por ejemplo, han decidido venir este sábado a hacer sus compras”, cuenta. “Y aún hay libreros que pondrán sus expositores esta tarde y este domingo en algunos municipios de Mallorca”, agrega.

Los motivos del gran éxito de este Sant Jordi son evidentes. “Venimos de un confinamiento y de una situación de pandemia, piensa que íbamos hacia un segundo año sin Sant Jordi, y la gente tenía ganas de compartir con los demás en la calle, de reencontrarse en un espacio común, de recuperarlo. De sentir un poco de normalidad. Y el sector del libro es muy amplio y diverso, están los libreros, los escritores, los lectores, los editores, etc.”, señala sobre un Dia del Llibre que fue especialmente emotivo y extenuante por el volumen de trabajo. Volney considera que, antes de la pandemia, ya se vislumbraba una “mayor interactividad en la calle, por ejemplo, a través de las sesiones de firmas”. “Es lo que ha pasado también y va a más, los lectores van a las mesas a buscar el contacto con los autores y autoras. En nuestra librería, ningún escritor pinchó; todos tuvieron gente".

50

Sant Jordi abarrota las calles de Palma Marga Salas, Raúl Sanz y Guillem Bosch

El presidente del Gremi, también colaborador de esta cabecera, confiesa que sí hubo algún momento en que se “preocupó y asustó” al comprobar el aluvión de ciudadanos que respondían a la llamada de los libros en la calle. “De manera puntual, sí tuve que llamar la atención a alguien, pero es la vía pública y tampoco te puedes poner según cómo. Nosotros trabajamos y preparamos durante semanas un recorrido lo más esponjado posible para evitar las concentraciones”, explica. “Piensa también que hemos aplicado el diez por ciento de descuento durante toda la semana para que las compras fueran más escalonadas”, agrega.

La mañana de Sant Jordi, que habitualmente se presenta tranquila, ya resultó un éxito sorprendente. Las crónicas dieron buena cuenta de ello. La tarde, que para Volney es otro Sant Jordi totalmente diferente al matutino, dejó algunas estampas de colas en los establecimientos, donde se establecieron turnos para entrar, y en expositores, además de una riada de gente en algunas calles de Palma, como Sant Miquel, “sobre todo entre las 17.30 y las 18. Cuando despachábamos, nosotros estábamos en plaza España, casi no podíamos hablar con la gente para poder dar servicio a todo el mundo”. La hora de cierre establecida para las paradetes se cumplió a rajatabla. “A las 20 horas todos cerramos. Si no hubiéramos tenido este límite como cierre, estoy seguro de que habríamos despachado a los clientes hasta aproximadamente las 21.30 horas”, calcula.

En cuanto a las ventas, “aún no he contrastado con todos los compañeros libreros, pero por el feedback que me está llegando, como mínimo hemos empatado con la campaña de 2019. Es una afirmación que a estas horas hago con prudencia, pero creo que no me equivoco demasiado”.

En cuanto a la lista de más vendidos, Volney considera que, en general, el juego ha estado repartido. “Es cierto que se han vendido mucho Sira de María Dueñas y Consumits pel foc de Jaume Cabré, pero también han entrado otros títulos”. Por ejemplo, en Llibres Ramon Llull también se adquirieron de manera abundante ejemplares de És una fotografia sèpia. Dietari d’una quarentena, de Manel Santana; En tierra de Dioniso de María Belmonte; 7 relats breus de Filippo Grey; Autobiografia autoritzada de Neus Canyelles; Breu història de la Germania mallorquina de Albert Cassanyes; El infinito en un junco de Irene Vallejo; Els dies oblidats de Pep Toni Bauçà o José Carlos Llop. Una conversación, de Nadal Suau y Daniel Capó, además de El fill del xofer de Jordi Amat o Contra aquellos que nos gobiernan de Tolstói, entre otros. “Creo que, en general, la apuesta de los lectores ha sido por la gran literatura, pese a seguir vendiéndose los best sellers o la literatura de ocio. Cuando hay una gran crisis, la humanidad responde yéndose a los grandes libros para buscarse a sí misma. Por ejemplo, cuando cayeron las Torres Gemelas, aquella misma tarde, vendimos muchas Biblias, que para mí es una gran novela, y esto lo digo sin ánimo de ofender a nadie”, argumenta. "Pienso un poco como Josep Cots de la librería de Barcelona Documenta, que el hecho de optar por la gran literatura no deja de ser una reacción a un momento histórico determinado. Pero no quiero ser pesimista. No sabemos cuánto tiempo va a durar esta reacción", concluye.

Un animado Sant Jordi Bernardo Arzayus

Compartir el artículo

stats