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Sant Jordi abarrota las calles de Palma

Numerosos paseantes y compradores con ganas de libros llenan el centro de Palma para adquirir las novedades locales y éxitos nacionales en una jornada que recuperó la normalidad

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Sant Jordi arranca en Palma animado y con buen ritmo de ventas Marga Salas y Raúl Sanz

Regresó el tiempo de pasear entre multitudes y de recuperar las calles pandémicas. Los libros lo hicieron ayer defendiendo la alegría, como diría Benedetti, que provoca recorrer los expositores de las librerías en busca de algún tesoro literario. Las paradetes en el centro de Palma y los pueblos de la isla se reencontraron con los lectores, ávidos de contacto con los libreros y escritores locales, y devolvieron cierta normalidad al ambiente con un animadísimo y relajado Sant Jordi durante toda la jornada. El de ayer fue el primer Dia del Llibre con covid, después de que el anterior se suspendiera por el confinamiento, y se notaba en las mascarillas, las mesas con gel hidroalcohólico, un menor número de expositores y guiños en las bolsas de tela que regalaban numerosos negocios, como el de «mantenga la distancia cultural» en una de estas tote bags.

«La gente añoraba la salida a la calle de la literatura y el mundo impreso», en palabras del librero de Embat, Francesc Sanchis, que no solo destacó la respuesta del público, sino la gran variedad de ventas, «de todas las temáticas, pero sobre todo ha habido una gran aceptación de los escritores que se han acercado al público para firmar sus libros». Uno era el autor Miquel Horrach, ganador del Premi Ciutat de Palma con la novela Set dies, que se estrenaba en esta promoción y para quien «el encuentro con los lectores ha resultado gratísimo». También es nuevo en tales lides Francisco de Asís Maura, con El soñador de las legañas. Es uno de los «muchos escritores noveles, una docena por lo menos», resaltó, durante esta esperada edición. «Después de haber estado siempre delante del expositor como lector, estar tras la mesa es precioso», añadía mientras aguardaba la llegada de paseantes con curiosidad por sus seis relatos oníricos y el último de homenaje a sus abuelos.

Un animado Sant Jordi Bernardo Arzayus

«Per Dolors i Miquel aquesta mar rodona on podran nedar a lloure i convertir aquesta peixera en la mar gran». Es la dedicatoria con la que Sebastià Perelló, autor de La mar rodona, comenzaba la soleada jornada librera durante «un Sant Jordi que es una fiesta, pese a que sea semiconfinada». Con la pandemia, «la felicidad y el paraíso se han transformado en jardín y biblioteca, flores y libros», por lo que animó a «disfrutar» del día con la diversa oferta que sacó a la calle una veintena de puestos en el Born, Cort, la plaza Major, Sant Miquel, la plaza de España, ses Estacions, Oms, la Rambla, Via Roma y Blanquerna, además de las plazas de la Part Forana.

Muchos lectores buscaron sus particulares paraísos, o al menos aficiones, entre los mostradores, ya que «se venden bastantes de jardinería, excursiones, dietas y temáticas muy variadas. Es un tipo de textos que compra gente que no lee tanta narrativa, pero cualquier tema que te imagines tiene un libro, por lo que hay para todos los públicos», dijo Àngels Cano, de Quars, sobre el interés durante la mañana. Por supuesto, triunfaron los bests sellers a nivel estatal, como Sira, tras el éxito de El tiempo entre costuras, ambos de María Dueñas. «En una hora ya se han llevado varios», aunque en general «los compradores están picoteando mucho». Poco a poco se fueron perfilando los grandes éxitos locales, donde triunfaron entre otros las excursiones de Tomàs Vivot, «tal vez porque la gente sale más a la montaña a causa de las restricciones». Según el autor, lo más gratificante es el «reencuentro con el público», porque le encanta charlar. «Hoy es un gran día para disfrutar de las miradas, ya que no podemos ver las sonrisas», lamentó.

«Sant Jordi es una fiesta. La felicidad y el paraíso se han transformado en flores y libros, hay que disfrutar», anima Perelló

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A nivel insular también hubo un gran interés por los «ensayos relacionados con las Germanies, sobre todo el de Cassanyes y el de Guillem Morro», como constató en Drac Magic Sebastià Sabater y explicó mientras cobraba a una buena clienta. Tonina Ródenas llevaba una intensa jornada de compras, con bolsas de tela de las librerías por las que había pasado (Drac, Rata Corner y Embat), de las que comenzó a sacar libros. «Ca nostra porque conozco a la autora, Carme Moreno; La vida contada por un sapiens a un neandertal, de Juan José Millás, para mi pareja; Sira, para mi madre, ya que El tiempo entre costuras me gustó mucho; Uep! Mis aventuras en el campo, de Miquel Montoro, para el hijo de mi pareja; y para mi biblioteca de feminismo, Follem? y A contrapelo». Le andaba a la zaga otro habitual de Sant Jordi, que precisamente celebraba su santo. Jordi Guiol adquirió en un par de horas La mar rodona, La hora de la estrella, No diguis res y Remogudes, este último para su pareja, durante una jornada que esperaba con expectación, como el resto de paseantes. «La gente tiene ganas, se nota y es bueno», dijo en Sant Miquel a última hora de la mañana, antes de que esta calle se abarrotase por la tarde con miles de personas.

Más tranquilos estuvieron los alumnos de cuarto de Primaria del colegio Puig de na Fàtima, en Puigpunyent, que disfrutaron de un día completo. «Aprovechando una actividad en el CaixaForum sobre planetas y estrellas, hemos visitado también expositores de librerías infantiles», como explicó su tutor. Los 12 escolares cogieron ideas de cuentos y cómics que les gustan para comprarlos mañana en su pueblo, donde se celebrará la fireta de Sant Jordi. Ayer apenas se vieron estudiantes porque los tradicionales recorridos del Dia del Llibre no se celebraron por la pandemia. Algunos exalumnos del colaborador de este periódico Pato Conde se acercaron al stand donde firmaba ejemplares de su libro, Historias del espacio exterior, y le pidieron un autógrafo, que transformó en los característicos personajes de sus viñetas. Y otros jóvenes lucían atuendo acorde a la jornada, como Sergio Rigo, en cuyo jersey se leía ‘Le Petit Jedi’ con imágenes que combinaban la portada de El Principito con Luke Sky Walker encima de la Estrella de la Muerte.

El grupo burbuja que formaron los políticos durante su habitual ruta de Sant Jordi adquirió varios ejemplares, como la presidenta del Govern, Francina Armengol, que se llevó Sira, L’home que va viure dues vegades, Breu història de la Germania mallorquina y Jo, que no he conegut els homes; mientras que el alcalde de Palma, José Hila, compró Les nenes que llegien al lavabo y Hamnet, para contribuir al éxito de los libros.

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