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La Policía Local se negó a facilitar la identidad de los agresores de Cala Rajada

La negativa obligó a realizar nuevas diligencias para localizar a los sospechosos

Investigan la agresión a un policía local en Cala Rajada

Los policías locales atacados por una familia el pasado día 2 en Cala Rajada negaron inicialmente a la Guardia Civil que les hubieran pegado, y solo lo admitieron tras ver el vídeo grabado por una mujer desde un balcón. Y esa misma noche, cuando la patrulla de la Benemérita acudió a las dependencias policiales para que les facilitaran la filiación de los agresores, se negaron a dárselas. Son dos de los datos relevantes plasmados por la Benemérita en las diligencias que se entregaron al juzgado de Manacor el pasado día 6, cuando se pasó a disposición judicial a los dos detenidos.

El atestado de la Guardia Civil entregado en el juzgado recoge las declaraciones de los agentes que acudieron a la calle ses Llegítimes de Cala Rajada, poco después de que dos policías locales que habían sido requeridos por una fiesta ilegal en un domicilio fueran atacados por una decena de familiares, miembros de un clan de delincuentes muy conocido en la localidad.

Cuando llega la patrulla de la Guardia Civil se encuentra a los dos policías locales, rodeados de los miembros del clan, todavía muy agresivos. Los guardias civiles le preguntan al policía agredido sobre lo ocurrido y él contesta que solo ha recibido unos empujones y ya está todo controlado.

Los guardias no tienen conocimiento de lo ocurrido hasta que les aborda una mujer residente en la zona y les muestra un vídeo que acaba de grabar otra testigo, en el que se ve claramente cómo los dos policías son atacados por una turba, y uno de ellos recibe varios puñetazos hasta que cae al suelo y se refugia en el coche patrulla. Es entonces cuando el guardia le pide al policía local que se baje la mascarilla, y observa claras señales de golpes en el rostro.

Los agentes valoran entonces la posibilidad de arrestar a los agresores, pero había un serio riesgo de que se reprodujera un incidente violento.

La situación parecía ya calmada y los guardias le preguntan a los policías si tienen identificados a los agresores. Les responden que sí, ya que son delincuentes conocidos. Los guardias acuerdan entonces que pasarán posteriormente por las dependencias de la Policía Local en Capdepera para que les den las filiaciones e iniciar las diligencias para detenerles por un delito de atentado.

Esa noche, la patrulla de la Guardia Civil acude al cuartel de la Policía Local para que les faciliten estas identidades. Pero la Policía Local se negó a dárselas.

Esta negativa obligó a la Guardia Civil a realizar nuevas diligencias para identificar a los autores de la agresión. Los agentes del puesto de Artà revisaron la grabación y determinaron que eran dos los hombres que habían agredido a un policía, mientras que varios familiares más le separaban de su compañero y le rodeaban.

Durante los días siguientes prosiguieron las gestiones para localizar a los agresores, pero se comprobó que los sospechoso se habían marchado de Cala Rajada y se habían escondido en Palma. Finalmente se contactó con el patriarca del clan, al que se le conminó para que se presentaran en el cuartel de Artà el lunes 5. Así lo hicieron. Los dos hombres acudieron acompañados por su abogado y fueron detenidos, mientras que otros tres familiares han sido imputados por su participación en el altercado.

Al día siguiente, al tiempo que los dos detenidos pasaban a disposición del juzgado de guardia de Manacor, el alcalde de Capdepera, Rafel Fernández, dio una rueda de prensa en la que criticaba la demora en los arrestos y el hecho de que se hubiera permitido que los sospechosos se entregaran en el cuartel. Añadió que desde ese momento «rompía relaciones» con la Guardia Civil.

Fernández reanudó sus críticas esta semana, a la salida de la reunión a la que había sido convocado por la delegada del Gobierno, Aina Calvo. El alcalde anunció que pediría oficialmente al ministerio del Interior una investigación interna sobre la actuación de la Guardia Civil.

Un atacante: «¡No digas que te hemos pegado, no mientas!»

«¡No le digas que te hemos pegado, no mientas!». Los guardias civiles que llegaron a la calle ses Llegítimes de Cala Rajada poco después del altercado fueron testigos de lo que se puede interpretar como un intento de coacción a los policías por parte de los agresores. En un primer momento el policía local dijo que solo había recibido «empujones», algo que contradijeron varios testigos, que mostraron un vídeo a los guardias. En ese momento, cuando un guardia civil hablaba con el policía para aclarar lo ocurrido, uno de los miembros del clan le gritó al policía: «¡No digas que te hemos pegado!».

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