Terrazas de verano | Ritmo, sushi y barbacoa en Canyamel

Puesta de sol en la terraza de Roka Mallorca.

Puesta de sol en la terraza de Roka Mallorca. / B. Font

Bartomeu Font

Bartomeu Font

El verano ha traído novedades. No son muchas, pero hay algunas que vale la pena comentar como es el caso del restaurante Roka. Su apertura en Mallorca se llevó a cabo a principios del mes de julio y ha aportado un plus a la oferta gastronómica del hotel Cap Vermell de Canyamel, donde también se ubica desde hace dos años uno de los templos de la alta cocina de la isla: Voro, con el chef Álvaro Salazar al frente.

Un restaurante temporal. Roka no compite con Salazar y su equipo porque no tienen nada que ver, realmente se complementan, ya que en este nuevo restaurante ofrece una experiencia informal y dinámica, a ritmo de disc-jockey, en una bella terraza y con la comida japonesa como principal reclamo. Otro factor a tener en cuenta es que Roka tiene fecha de clausura: el próximo 12 de septiembre. 

Algunas de sus especialidades son los maki rolls, como el de cangrejo, pepino y kimchi, así como el tártaro de pez limón con chile, perlas de jengibre con crujiente de alga nori. Ahora bien, los platos hechos en robata (a la brasa) son los más solicitados. Uno de los que más triunfa es el bacalao negro marinado en miso de yuzu. También hay otras opciones como las chuletas de cordero con especies coreanas, el corte de ternera wagyu acompañado de setas encurtidas y ponzu o el costillar ibérico con pimienta sansho y anacardos. De postre, les sugiero la tarta de queso horneada de guayaba, mango y papaya, crumble de sésamo negro.

Para crear Roka Mallorca, el 80% de la plantilla proviene de Londres, concretamente de los cuatro restaurantes Roka de la capital inglesa. Su compenetración y buen servicio se debe a la profesionalidad del equipo y a la estancia previa a la apertura que les sirvió como entreno y adaptación al nuevo espacio. La chef es Suna Hakyemez, que después del cierre de Roka Mallorca se trasladará a Turquía, su tierra natal, para la apertura de otro restaurante del grupo de Roka en Estambul. Junto a ella se encuentra el mallorquín Blai Miquel, formado en cocina en el IES Son Servera, quien después de una década en Londres ha decidido retornar a su tierra natal y establecerse. En sala, lo coordina todo con elegancia el francés Marvin Tape. 

Ritmo, sushi y barbacoa en Canyamel |

Blai Miquel y Suma Hakyemez cocinando la robata. / B. Font

Para no esperar mesa. Los creadores de este restaurante -y propietarios del grupo del que forma parte- son Arjun Waney y Rainer Becker. El primero es un veterano empresario indio afincado en Londres que dejó atrás sus negocios de mobiliario para el hogar para centrarse en el complicado mundo de la restauración, mientras que el segundo es reputado chef alemán. Cuentan que Waney empezó a dar vueltas a la idea de crear su casa de comidas cansado de tener que esperar dos meses para comer en Nobu, un restaurante japonés de renombre. Por ello, se alió con Becker para crear el suyo, Zuma. Lo hicieron en el 2000 y fue -y continúa siendo- un éxito. Cuatro años después abrieron Roka con la idea de ofrecer un concepto más sencillo, también basado en la cocina nipona, básicamente centrado en ofrecer rolls, sushi y platos preparados en robata, es decir, a la barbacoa. 

Ritmo, sushi y barbacoa en Canyamel |

El exquisito bacalao negro marinado en miso de yuzu. / B. Font

No se sabe si Roka Mallorca será como un amor de verano o si, por el contrario, su relación con Cap Vermell derivará en una relación más seria y volverán a encontrarse el año que viene. Sea como sea, la experiencia de este 2021 está gustando mucho y ya hay que esperar unos cuatro días para disponer de mesa.

Roka Mallorca

Cap Vermell Grand Hotel

Urbanització Atalaia de Canyamel. Capdepera

871 811 333

Abierto solo noches.

Apunts de sobretaula

Sembla que el sector de la restauració viu un moment molt dolç després de les complicacions que ha hagut de viure per mor de la pandèmia. Es pot dir que tots s’hi han esforçat i treballat de valent. Si un fa una volta per Palma, Sóller o altres indrets com Andratx o Can Picafort, veurà que la gran majoria d’establiments tenen ple quasi cada dia. Curiosament, l’altra dia em contaven que molts de restaurants fan l’agost amb les copes. Com que no hi ha discoteques obertes, els clients aprofiten el sopar per allargar la vetlada i fer un parell de gintònics més del que solien fer abans d’arribar la covid. Així alguns establiments han pogut veure com recuperen una mica els doblers perduts durant el confinament.

Suscríbete para seguir leyendo