Primera División
Figueroa Vázquez, un enemigo del mallorquinismo
El colegiado sevillano regresa a Son Moix para el Mallorca-Athletic tras su polémico arbitraje en el mismo encuentro de la temporada pasada
El penalti por mano de Galarreta, precedido de otra mano de Ares y una falta sobre Hadzi, desató una tormenta de protestas entre la afición y los jugadores

Figueroa Vázquez, rodeado de jugadores del Mallorca y el Athletic, tras señalar penalti de Galarreta. / Cati Cladera

Jorge Figueroa Vázquez regresa a Son Moix. Y no va a ser un partido agradable para él, ni mucho menos. Todavía permanece muy fresco en el recuerdo de los mallorquinistas su arbitraje en el Mallorca-Athletic Club de la pasada temporada. Como resumen, aquel encuentro, que alargó un fin de semana más la tan ansiada permanencia al sumar solo un punto y no tres, acabó con un penalti por mano de Galarreta en el 95, omitiendo una falta previa sobre Hadzikadunic y una posible mano de Ares, y las expulsiones de Raíllo y Toni Amor por las protestas. Casi nada.
El destino y Luis Medina Cantalejo, presidente del Comité Técnico de Árbitros Nacional, han querido que este domingo, en el partido que precisamente enfrenta de nuevo a Mallorca y Athletic en Son Moix, sea el trencilla sevillano el encargado de dirigir el encuentro. Su designación, que se ha conocido este mediodía, ha hecho que muchos mallorquinistas muestren su descontento por redes sociales.
Más allá de sus nefastas estadísticas arbitrando a los bermellones, con 15 derrotas en 19 encuentros, su actuación en el encuentro de la temporada pasada, más allá de la polémica del final, dejó muy enfadados tanto a la afición como a los propios jugadores.
Como recogieron las cámaras de televisión, se dirigió de malas formas y con un tono bastante chulesco a uno de los futbolistas del conjunto bermellón, solicitándole que deje de hacer gestos. «Baja la manita, eh, baja la manita», le dijo el colegiado sevillano a Jaume Costa durante un lance del encuentro acontecido al filo del descanso. También una tarjeta amarilla a Vedat Muriqi por una falta que no existió en la primera mitad ya encendió los ánimos de la afición.
Pero todo estalló en el tiempo de descuento de la segunda parte. El Mallorca ganaba a por un solitario de Kang In Lee y ya saboreaba la permanencia matemática. Un centro de Iñaki Williams en el minuto 95 desencadenó una tormenta en Son Moix. En el área, Adu Ares y Raúl García hicieron un emparedado a Hadzi. El balón quedó muerto y el veterano delantero remató a puerta, impactando el balón en la mano extendida de Galarreta. En la repetición, se observó que podía haber falta sobre el central bermellón y que el canterano se había ayudado con la mano. Pero ni siquiera hubo llamada desde el VAR de Estrada Fernández para revisar la acción. Gol y final del partido.
Tras ello, numerosas fueron las protestas de jugadores y miembros del cuerpo técnico del Mallorca. A Raíllo, que vio la roja directa, tuvieron que sujetarle varios compañeros, mientras que Toni Amor también fue expulsado. Ahora, este domingo, todos volverán a verse las caras, esperando que el desenlace sea diferente esta vez.
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