El Obispado investigará el proceso de escrituración y venta de Ca ses Beates de Llucmajor

El Obispado asegura que «ha tenido conocimiento de estos hechos hace muy pocos días» y hará las comprobaciones necesarias

La casa está situada en la calle dels Àngels de Llucmajor. |

La casa está situada en la calle dels Àngels de Llucmajor. | / PERE JOAN OLIVER

Joan Mora.

Las religiosas de la congregación de las Hermanas de la Caridad negaron ayer que se hubieran adueñado de la casa de Ca ses Beates de Llucmajor que se vendió a un tercero. Según una portavoz de las monjas este inmueble era de su propiedad, aunque el Obispado de Mallorca abrirá una investigación para aclararlo. Las monjas sostienen además, que tanto el rector de Llucmajor como el Obispado, «reconocieron verbalmente y por escrito» que eran las titulares del inmueble. La versión ofrecida por las monjas contrasta con la parroquial, que insiste en asegurar que se adueñaron del inmueble, lo escrituraron a su favor y posteriormente lo sacaron a la venta. Negaron también haber firmado ningún documento que reconociera la propiedad como aseguran las religiosas. Las afirmaciones de las monjas de la Caridad también distan de la versión del Obispado, que asegura que «estudiará el caso» para «buscar soluciones».

A través de un comunicado, las monjas negaron haberse apropiado la casa, afirmaron sentirse «difamadas» e insistieron en asegurar que históricamente el edificio era de su propiedad. Por eso, procedieron a su venta ya que el inmueble estaba sin uso y desocupada desde hacía años. De esta alienación obtuvieron unos ingresos que rondarían los 140.000 euros, apuntaron fuentes de la Iglesia, un dinero que las monjas aseguran que se destinó a «sufragar los costes de proyectos sociales y de caridad de la congregación».

En el fondo de la polémica está una casa situada en la calle dels Àngels de Llucmajor. Este inmueble fue donado hace décadas por un particular y recibió diversos usos de carácter social y educativo. En este período hicieron uso del inmueble la parroquia, la congregación de frailes Franciscanos y las propias religiosas de la Caridad donde gestionaron una guardería. En sus últimos años de uso antes de ser cerrada definitivamente fue sede de Cáritas Diocesana.

Pero el inmueble no tenía escrituras, por lo que estaba en un limbo legal. Hace unos años el Consejo Parroquial de Llucmajor quiso darle solución para regularizar su situación. Entonces se entablaron contactos con los franciscanos y las monjas, aunque nunca se llegó a materializar la inscripción por parte de ninguna de las tres instituciones religiosas, por lo que el inmueble siguió sin papeles, cerrado e incluso invadido por unos ‘okupas’. La parroquia había proyectado rehabilitarlo para dedicarlo a alquiler social. Todavía estaría pagando los recibos de agua y electricidad.

Pero según apuntaron fuentes eclesiásticas, durante los años de impasse en las negociaciones, las religiosas sí habrían realizado los trámites para inscribírsela a su nombre. La propia superiora general de la congregación, sor Antònia Sastre, aseguró a este periódico que ellas habían aportado mayor número de documentos a la hora de hacer el trámite. No obstante, la otra parte sostiene que la regularización se hizo a sus espaldas, incluso del propio Obispado que ayer no pudo confirmar la inscripción de la casa a favor de las religiosas.

«Comprobaciones»

Desde el Obispado de Mallorca, afirmaron que «ha tenido conocimiento de estos hechos hace muy poco tiempo» aunque todavía «no tiene la información necesaria para hacer una valoración». Por eso, en los próximos días «estudiará el caso, se harán las comprobaciones necesarias e intercambiará con los interesados las informaciones para ayudar a buscar soluciones».

Escriturar una casa sin papeles, un largo proceso

Escriturar un inmueble que no dispone de escrituras hechas ante un notario no es imposible, aunque es un proceso largo que puede demorarse más de un año y que se le conoce como escritura pública de dominio. Los promotores del proceso deben aportar documentos como contratos, recibos de la contribución, datos del catastro o padrones, recibos de luz y agua y testimonio de los vecinos. Se da la circunstancia que la casa de Llucmajor ha sido adquirida, precisamente, por uno de estos vecinos, según apuntó la congregación de religiosas. El trámite requiere la publicación de edictos judiciales y si no hay reclamaciones se aprueba la escritura.