Agricultura en la Serra de Tramuntana: «En Mallorca, la ecoregión debe aspirar a englobar toda la isla»

Banyalbufar, Bunyola, Deià, Esporles, Valldemossa, Estellencs y Puigpunyent son los siete municipios que, de momento, se han sumado a la iniciativa emprendida por Tramuntana XXI y SEAE

Rosa Ferriol

Rosa Ferriol

Banyalbufar, Bunyola, Deià, Esporles, Valldemossa, Estellencs y Puigpunyent son los siete municipios que, de momento, se han sumado a la iniciativa de impulsar una ecoregión en la Serra de Tramuntana. Se trata de un proceso que se lleva a cabo en una área geográfica determinada donde agricultores, comercios y el sector turístico y de servicios, además de asociaciones y administraciones públicas, establecen una estrategia de colaboración para la gestión sostenible de los recursos locales, generando un sistema de gobernanza hacia la soberanía alimentaria, que adopta un modelo ecológico de producción y consumo para mejorar el potencial económico y sociocultural del territorio.

Municipios de la Serra de Tramuntana se alían para impulsar una ecoregión. | PERE JOAN OLIVER

Municipios de la Serra de Tramuntana se alían para impulsar una ecoregión. | PERE JOAN OLIVER / Rosa Ferriol. Esporles

Desde Tramuntana XXI, el coordinador del proyecto, Pep Soler, explica que «la idea de la ecoregión es impulsar en un territorio determinado la producción agraria apostando por la conversión a la agricultura ecológica y mejorar la capacidad de soberanía alimentaria del lugar». Por ello, prosigue, «se desarrollan estrategias de comercialización tanto para ayudar a los productores como para que la gente se involucre en aquello que consume». Así, añade, «es importante tener en cuenta restaurantes, comercios y todos los intermediarios entre el productor y el consumidor final». «En nuestro caso —especifica Soler—, se incorporó una rama forestal cuando se redactó el plan de acción para desarrollar el sector de gestión forestal que no existe ahora mismo».

El proyecto empezó a andar en 2019 cuando se hizo un proceso participativo en todos los pueblos. A partir de aquí se diseñó un plan de acción que se vio interrumpido por la pandemia y ahora se ha retomado. «Estamos en una fase de entrevistas a productores, gestores de fincas, comercios, tiendas y restaurantes, además de gestores forestales, propietarios forestales o empresas de jardinería», concreta y apunta que los siete municipios participantes «son similares». «Son municipios pequeños, tienen una presencia importante de turistas y alquiler vacacional. Son pueblos de montaña donde la agricultura es diferente», puntualiza.

Las entrevistas, prosigue, servirán para hacer un inventario de productores, comercios y restaurantes, además de un inventario forestal. Los datos obtenidos ayudarán a diseñar una estrategia de comercialización.

El proyecto, desgrana Soler, tiene tres objetivos: Ayudar a los productores a crecer, a profesionalizarse y a dar el salto a agricultura ecológica. También se pretende mejorar la comercialización del producto y la promoción del producto local y ecológico. Un tercer objetivo es que haya una gestión forestal, que los propietarios tengan facilidades para llevar a cabo esta gestión forestal de la biomasa que se pueda transformar en una fuente de energía verde. El reto es que el proyecto de ecoregión que ahora ha empezado en siete municipios se extienda a toda la Serra e, incluso, defiende Soler, a toda la isla. «En Mallorca, la ecoregión debe aspirar a toda la isla».

Parte de la solución

Aina Calafat, de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica, también impulsora del proyecto, detalla que se trata que «desde los municipios se vayan redefiniendo las relaciones económicas empezando por el sistema alimentario, de manera, que entre todos seamos parte de la solución y ayudar a la gente que quiere trabajar en la agricultura y que en estos momentos no puede, a acceder a tierras para que puedan producir pero al mismo tiempo dándoles garantías de que su producto tendrá una salida a nivel local». Calafat explica que el proceso de diagnosis participativo detectó que uno de los problemas que impedía que hubiera más producción agraria en la Serra era dar viabilidad a los productos con una salida económica que compensara pero tanto consumidores como productores tenían claro que era necesario garantizar una continuidad de la producción en la Serra porque era lo que garantizaba el mantenimiento de un paisaje. También añade que se ha hecho un mapeo de las iniciativas que hay y de los puntos de venta que podrían estar interesados en estos productos.