Comarca del Raiguer

Recogen un millar de firmas contra el macroparque solar de Selva e Inca

La plataforma vecinal contra la instalación fotovoltaica Fénix Energy advierte del impacto del proyecto // La infraestructura ha sido considerada proyecto industrial de interés estratégico y constará de 75.000 paneles

Terrenos donde se proyecta el parque solar

Terrenos donde se proyecta el parque solar

Iñaki Moure

Iñaki Moure

La movilización vecinal y ecologista contra el proyecto de parque solar con casi 75.000 paneles en los municipios de Selva e Inca no se detiene. La plataforma contra la instalación de los megaparque fotovoltaicos de Son Fuster i Son Vivot ha reunido aproximadamente un millar de firmas para expresar su oposición a una infraestructura que, asegura, alterará para siempre un paisaje idílico de Mallorca.

Desde la plataforma, señalan que tienen previsto registrar hoy estas firmas en la sede consistorial de Selva, al tiempo que hacen un llamamiento a las administraciones supramunicipales de Balears a detener la tramitación de un proyecto, que se encuentra ya en la última fase antes de su aprobación definitiva.

Los integrantes de esta plataforma no descartan organizar algún otro tipo de acción de protesta en las próximas semanas y apuntan que están en contacto con otras entidades ciudadanas, como la que se opone al parque solar de Son Bonet, para aunar fuerzas y establecer sinergias reivindicativas.

Interés estratégico

En un Consell de Govern del pasado mes de enero, esta infraestructura que se ubicará en los municipios de Inca y Selva fue declarada proyecto industrial de interés estratégico, una declaración recurrida por la organización ecologista GOB. 

El parque fotovoltaico Fénix Energy constaría de 74.520 paneles solares. Se planea en la parcela uno del polígono 11 del término municipal de Inca y en la parcela 3 del polígono 7 de la localidad de Selva. Además de los paneles ya mencionados, según se publicó en aquel entonces en el Boletín Oficial de la Comunidad (BOIB), contará con nueve centros de transformación, una subestación, un sistema de baterías de almacenamiento y un edificio de control, entre otras dependencias.

Oposición ecologista

Los movimientos ecologistas se han posicionado en contra de la instalación fotovoltaica. El GOB, por ejemplo, advirtió de que ocupará más de 52 hectáreas de Inca y Selva, y lamentó que se inicie así una nueva etapa que estará marcada por grandes parques en terrenos agrícolas, pero con «propuestas de compensación vía siembra e informes de agrocompromiso».

En parecidos términos se ha venido expresando Terraferida, que ha advertido de que las 52 hectáreas sobre las que se proyecta la instalación «son de las mejor conservadas de la comarca del Raiguer». «Han producido alimentos, servicios y biodiversidad a lo largo de los siglos», argumenta este colectivo.

En la actualidad, se tramitan o proyectan «más de 60 centrales fotovoltaicas en suelo rústico en Mallorca», según advirtieron recientemente entidades como Amics de la Terra Mallorca, Associació de la Producció Agrària Ecològica de Mallorca y GOB, entre otras.

De acuerdo a la información proporcionada por este movimiento, las diez instalaciones más grandes ocuparán hasta 3,5 kilómetros cuadrados de terreno agrario o forestal.