El hotel Formentor se queda en los huesos
La nueva propiedad del histórico hotel de Pollença ha derribado todas las dependencias interiores en cumplimiento de la licencia concedida por el Ayuntamiento - El objetivo es reabrir el establecimiento en 2023 con 110 habitaciones totalmente nuevas

Obras de reforma del Hotel Formentor / Manu Mielniezuk

Del hotel Formentor solo queda el esqueleto. Las obras de reforma del histórico establecimiento turístico avanzan a un ritmo vertiginoso y hoy solo es reconocible desde el exterior. Todas las dependencias, pasillos y habitaciones interiores han sido derribados por completo con el objetivo de construir un hotel totalmente nuevo en el mismo espacio que el anterior. El futuro complejo turístico solo conservará la característica silueta externa y la ubicación original del edificio histórico. Las habitaciones que alojaron a tantas personalidades ilustres como Winston Churchill, Audrey Hepburn, Charles Chaplin o Grace Kelly, entre muchos otros huéspedes, ya son historia.
El hotel Formentor, junto con toda la finca de 1.200 hectáreas donde está ubicado, fue vendido hace un año por el grupo Barceló al fondo de inversión andorrano Emin Capital por 165 millones de euros. La intención de los nuevos propietarios era la de ejecutar una profunda reforma para revalorizar el establecimiento como un hotel de lujo que será gestionado por la cadena canadiense Four Seasons. Si se cumplen los plazos, el nuevo Formentor reabrirá sus puertas en 2023 con una oferta de 110 habitaciones con vistas al mar.
El ayuntamiento de Pollença concedió a mediados del presente año la licencia de reforma del hotel, con una duración prevista de dos años. La licencia municipal solo permite a la nueva propiedad derribar y redistribuir los espacios interiores del establecimiento turístico, manteniendo el actual volumen y la estructura exterior del edificio. A tenor de las imágenes que acompañan esta información, los promotores han cumplido a rajatabla el desmonte integral del interior.
De momento, todavía no cuentan con autorización para ampliar el volumen del hotel, tal y como habían solicitado los propietarios en base al decreto covid del Govern que permite ampliaciones hoteleras sin incrementar las plazas.
Cabe recordar que, poco después de formalizarse la compraventa del hotel, la sociedad propietaria subastó a precio de ganga con fines solidarios todos los enseres del establecimiento inaugurado en 1929. Primero desaparecieron los muebles. Ahora ya no quedan ni las paredes.
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