Opinión

Puertas abiertas en IB3

Un total de 315 trabajadores de las empresas subcontratadas para realizar los servicios informativos de IB3, entre periodistas y técnicos, se convirtieron el miércoles en personal laboral indefinido de la radiotelevisión pública sin necesidad de superar antes una oposición o concurso de méritos. Concluye de esta forma el proceso de internalización de los trabajadores de las subcontratas de la cadena pública. Y lo hace sin la menor crítica política ni sindical pese a ejecutarse, de hecho, como una contratación directa en bloque sin las habituales garantías de mérito e independencia que deben regir en la administración. IB3 eleva su plantilla propia hasta los 450 trabajadores y el Govern relega las oposiciones que prometió hace solo un mes a las nuevas plazas que el ente público pueda crear en el futuro. La anomalía de origen de la cadena, creada con unos servicios informativos externalizados, con los innumerables problemas que esa circunstancia generó en la gestión diaria y en la consideración profesional de los propios trabajadores, se ha solucionado con otra: no existe garantía pública del mérito del personal contratado.

La coincidencia de este proceso con el de estabilización de los interinos docentes subraya todavía más el agravio comparativo. 5.796 trabajadores públicos eventuales se han inscrito ya en un concurso-oposición para 2.583 plazas, al que obliga el Gobierno central por la necesidad de rebajar el número de interinos del 26% al 8%. Incluso los docentes sin plazas de su especialidad han tenido que inscribirse para no perder su derecho a cobrar una indemnización en caso de que pierdan su puesto de trabajo. No hay atajos para los profesores.