BOULEVARD

Boulevard: Armengol «salvaba vidas» para enriquecer a sus amigotes del PSOE

«Cuando te llega la confirmación del fraude, pones en marcha automáticamente el procedimiento de reintegro, no esperas tres años porque la empresa puede desaparecer entretanto»

La expresidenta del Govern, Francina Armengol, junto al exministro José Luis Ábalos.

La expresidenta del Govern, Francina Armengol, junto al exministro José Luis Ábalos. / B. Ramon

Matías Vallés

Matías Vallés

La pregunta es muy sencilla, ¿Francina Armengol nombraría hoy consellera de Sanidad a Patricia Gómez, incapaz de entender y mucho menos de gestionar el fraude de las mascarillas bendecido por el Pacto de Progreso? Este interrogante existencial equivale a plantearse si Pedro Sánchez encomendaría hoy un ministerio a José Luis Ábalos. Demasiado tarde para arrepentirse, en ambos casos.

Armengol se ha pasado lo que llevamos de década pregonando que estaba «salvando vidas». Se olvidó de precisar que este desvelo humanitario contaba entre sus objetivos fundamentales el enriquecimiento de sus amigotes del PSOE. Regalarle millones de euros a la empresa señalada por Ábalos y Koldo, en un contrato «negociado sin publicidad», puede encajar en el manual de la militante sumisa.

Ahora bien, aceptar que los gorilas del PSOE te sirvan mascarillas basura escapa al favoritismo. El Govern de Armengol permitió que unos desaprensivos de su partido, organizados en una trama mafiosa según el fiscal, humillaran innecesariamente a sus conciudadanos. No solo abonaron una cantidad inaceptable de dineros públicos, tampoco reclamaron durante tres largos años, cuando los hospitales públicos que no la estructura del IB-Salut les reprocharon la estafa.

Ni salvar vidas es ya un proyecto altruista. Busco el refuerzo argumental de la persona que más sabe de contratos autonómicos en Mallorca:

-Cuando te llega la confirmación del fraude, pones en marcha automáticamente el procedimiento de reintegro. No esperas tres años, porque la empresa suministradora puede desaparecer entretanto.

En efecto, las conversaciones interceptadas del conseller con cartera del Govern llamado Koldo apuntan a que la devolución de la suma defraudada a Balears hubiera puesto en duda la viabilidad de su empresa. Ni el PSOE por complicidad ni el PP por torpeza han tenido demasiadas prisas en recuperar el dinero.

Al zambullirte en los autos de la Audiencia Nacional sobre el escándalo mafioso, no te queda claro si el Govern estaba presidido por Armengol o por Koldo. Si el PSOE incubó una mafia en el ministerio de Ábalos, ¿cuál es la relación con los implicados de la gobernante balear, que les regaló y después les perdonó millones de euros? Deben dispensarle un agradecimiento inmenso, según certifican los intercambios entre los cabecillas.

Ábalos visitaba Ibiza y Mallorca, pero no Menorca, con notable frecuencia y en fin de semana. Tanto el ministro como su lugarteniente debían sentirse perfectamente aclimatados en la isla de Matas y Urdangarin. Respecto a sus anfitriones del socialismo local, cada lector deberá efectuar la asignación de responsabilidades en la escala de Armengol-Gómez-Fuster-Palomino.

Los más quisquillosos habrán reparado en que se habla aquí de un Govern socialista, obviando al Pacto de Progreso. En efecto, no existe la mínima posibilidad de que Més ni Podemos se enteraran de las chapuzas corruptas de su hermano mayor. Estaban de relleno, hoy se proclaman estupefactos como si la ignorancia fuera una virtud política, cuando solo demuestra por qué los sacristanes ecosoberanistas jamás alcanzarán la relevancia del Bloque Nacionalista Galego ni tendrán líderes como Ana Pontón, la única candidata que me obligaría a dejar de votar al PP.

En la foto fogosa que hoy nos ilustra, puede admirarse el ardoroso resultado de la agilización de trámites urbanísticos en Valencia, que el Govern pone como ejemplo para aplicarla en Mallorca. De repente, la revisión lenta pero esmerada de los edificios de viviendas combustibles no parece tan mala idea, sobre todo si vas a vivir dentro de ellas.

A propósito del material fungible, los potentados que compran casa en el Molinar por millones de euros se dan cuenta demasiado tarde de que no hay forma de empotrarle un garaje. Por tanto, han adquirido una residencia que está siendo ahuecada para albergar exclusivamente a vehículos. Como ven, hemos saltado de una estafa mafiosa que encima servía productos adulterados a otra de idéntico cariz.

Reflexión dominical incorruptible: «No trataban de evitar la corrupción, sino de considerarla inevitable».

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