El proyecto Stop Invasoras ha recogido en un póster las principales especies de insectos exóticos potencialmente peligrosos para la biodiversidad de Mallorca -y para la salud de las personas-. Algunas de ellas ya han sido observadas en la isla y otras todavía no están presentes, pero podrían estarlo en algún momento por su cercanía. 

Este proyecto científico, liderado por la bióloga y profesora de la UIB, Mar Leza, trata de prevenir la expansión de estos insectos, determinar cuáles son sus vías de entrada y establecer un sistema de trampas en puertos, aeropuertos y puntos de distribución de productos vegetales

El póster distingue entre especies que ya están presentes en el archipiélago, identificadas con un punto rojo, y otras que todavía no han sido observadas en las islas. En estos casos, se clasifican en función de su proximidad al archipiélago. 

Marcadas con el color rojo están la avispa europea o carnicera (vespa crabro), una especie depredadora y potencialmente perjudicial que pudo haber entrado en barco a través de Alcúdia. También se incluye la abeja gigante de la resina (Megachile sculpturalis), presente en la isla desde antes de 2020. 

Insectos invasores que han sido observados en Mallorca o que podrían llegar. UIB

Del mismo modo, habitan ya el ecosistema de las islas, pese a ser ajenos a él, el escarabajo negro de la ambrosia (xylosandrus compactus), la oruga barrenadora de las palmeras (paysandisia archon) y la oruga del boj (cydalima perspectalis). 

Esta recopilación, accesible en la cuenta de Twitter del proyecto de ciencia ciudadana Invasapp, pretende ser una herramienta para que los ciudadanos puedan identificar estos insectos e informar de su observación. 

También se incluyen especies como la avispa asiática (vespa velutina), una agresiva invasora que estuvo presente en Mallorca y que se dio por erradicada el año pasado. O la falsa polilla de la manzana (thaumatotibia leucotreta), una amenaza para los frutales de la península que todavía no ha sido detectada en la isla. 

En Stop Invasoras piden asimismo tener los ojos bien abiertos ante la posible presencia (todavía no observada) de especies como el escarabajo japonés (popillia japonica) o el pulgón saltador de la patata y el tomate (bactericera cockerelli).