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Diario de Mallorca

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Resumen del 2021

El año que la covid-19 pasó a formar parte de los hábitos cotidianos

Este 2021 acaba con más contagiados y más defunciones pero con un rayo de esperanza: que la variante ómicron más inofensiva sea el principio del fin

Este año acaba con más defunciones por covid-19 que 2020 pero, según los expertos, sin la vacunación «habríamos contado por decenas los fallecimientos diarios». |

Tras la sorpresa inicial que provocó el SARS-CoV-2 en todo el mundo con su irrupción en nuestras vidas a partir del primer trimestre del año pasado, este 2021 que ahora acaba puede considerarse como el ejercicio de su consolidación social, el año en el que los múltiples cambios a los que nos hemos tenido que ir adaptando han pasado ya casi a formar parte de nuestra rutina diaria. Pocas personas salen ya de sus casas sin una mascarilla, puesta o a recaudo para ser usada antes de entrar en un establecimiento.

Sería largo, farragoso e insufrible enumerar las olas o los momentos epidemiológicos complicados por los que hemos transitado en estos últimos doce meses. Un año que comenzó con la vacunación de los usuarios y trabajadores de las residencias de ancianos. Con este colectivo frágil la covid-19 se cebó. A fecha de 31 de diciembre de 2020, las residencias de ancianos acumulaban casi la mitad de los fallecidos en ese momento por coronavirus, 215 de las 507 defunciones con las que concluyó el primer año de la covid.

Con el 2021 iniciando su periplo y el proceso de vacunación ya en marcha aunque lastrado en parte por algunas polémicas inmunizaciones de altos cargos del Servei de Salut, incluidos algunos gerentes de hospitales públicos y el propio obispo de Mallorca, la situación parecía ir encauzándose.

Pero el SARS-CoV-2 mutó y aparecieron variantes víricas insospechadas que cambiaron las reglas del juego una vez iniciado y pillaron tanto a las autoridades como a los ciudadanos con el paso cambiado y tropezando con los nuevos obstáculos.

Este 2021, a falta de los datos oficiales de un par de días, va a concluir con 1.068 defunciones o, lo que es lo mismo, va a acabar con una mayor mortalidad que la producida por el virus en el año de su debut, con 561 defunciones contabilizadas hasta el 29 de diciembre.

Como se ha comentado, este año ha estado marcado por la aparición de variantes víricas. Así, a la beta y a la gamma que amenazaban con destronar a la variante europea se impuso la delta, hegemónica hasta la súbita y arrasadora aparición de ómicron. Un coronavirus mucho más contagioso pero, aparentemente, menos letal y dañino.

Los contagiados suben escandalosamente [si al acabar el año pasado el IB-Salut atendía a 8.250 pacientes con covid-19 este lo finaliza con 20.775 pese a que 922.239 baleares lo despiden con la pauta completa de vacunación puesta, el 82,4% de la población diana] pero las hospitalizaciones bajan. Un final apoteósico por lo inesperado a esta crisis sanitaria mundial sería que, tras contagiar levemente a millones de personas, ómicron desapareciera de la faz de la tierra sin dejar rastro, como algún virus SARS que le ha precedido. Aunque sería difícil explicarlo, a buen seguro que la mayoría volveríamos a respirar tranquilos, aunque sea con una mascarilla que parece que ha llegado para quedarse.

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