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Extensión del pasaporte Covid

Certificado Covid: «Nos retrasa mucho, pero es una tranquilidad para los clientes»

Muchos negocios exigen este miércoles, por primera vez, el pasaporte para acceder al interior del local

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Certificado Covid: «Nos retrasa mucho, pero es una tranquilidad para los clientes»

El certificado Covid ya está en pleno funcionamiento en Baleares. Desde este miércoles, se exige en todos los bares y restaurantes, independientemente de su aforo, gimnasios, academias de baile, cines, congresos, clubs de 'gent gran', locales de apuestas y un sinfín de tipos de establecimientos y actividades para las que hará falta tener el documento en regla.

En los establecimientos de restauración, según el tamaño y las características del local, esta medida puede llegar a demorar de forma significativa el ritmo de trabajo. Es el caso del bar pastelería Tudurí, ubicado en la calle Blanquerna. El ajetreo constante de clientes y comandas apenas deja un minuto de respiro a los camareros, que corren de un lado a otro sirviendo cafés, desayunos y postres.

Mientras trabaja a toda prisa detrás de la barra, el encargado del bar, Ángel Terrón, confiesa que el primer día de certificado ha sido caótico. "En una cafetería, hay muchos clientes que salen y entran, y a veces no tienen el pasaporte Covid preparado, o el escáner no funciona a la primera, y hay que pararse a solucionarlo. Al final, se acaba formando un embudo de gente", lamenta.

Para quedarse a consumir en el local, es condición sine qua non mostrar el QR. "La verdad es que nos retrasa mucho, aunque tambien es una tranquilidad para los clientes", comentan los trabajadores. Los camareros lo solicitan al momento de tomar la comanda, con los comensales ya sentados; aunque si alguno no tiene el documento, se le pedirá que abandone el interior del local y se traslade a la terraza.

También lo hace así la encargada del local In Café, Gisele Irrute, que a partir de hoy, además de atender, servir, limpiar y desinfectar, también tiene que comprobar que los clientes tengan el certificado Covid: "Estoy sola en el bar, cada vez que me entretengo en el documento, hago esperar a un cliente", explica.

Primero, les pide si van a querer consumir dentro del establecimiento. Si la respuesta es afirmativa, han de mostrar el pasaporte; de otro modo, tendrán que irse fuera. Un protocolo que, según Gisele, podría afectar al volumen de clientes: "Algunos asiduos han dejado de venir, muchos de ellos no quieren sentarse en la terraza por el frío", apunta.

En los gimnasios, el panorama es diferente. Gerardo Sánchez, entrenador del centro Anytime Fitness, explica que en la franquicia se ha implantado un sistema informático que registra el estado de cada certificado. De esta manera, en el pase del usuario queda marcado si tiene el pasaporte por vacunación, por haberse recuperado de la covid o por una prueba diagnóstica negativa, y hasta qué fecha tiene validez su documento. Así no tiene que presentarlo cada vez que acuda al gimnasio.

Y es que, pese a que la medida ha entrado en vigor hoy, en este local ya llevan más de una semana preparándose. El centro se encargó de enviar un correo electrónico para avisar a los usuarios y puso en marcha el programa hace días para adelantar trabajo. Con todo, el entrenador señala que, por el momento, apenas ha habido personas que se han dado de baja por la nueva norma.

Una realidad distinta a la del gimnasio Palma Fit, cuyo entrenador lamenta haber tenido que tratar con clientes enfadados por el nuevo protocolo: "Yo les explico que no es mi culpa, los entiendo, pero no es mi decisión". El establecimiento lleva desde el pasado viernes solicitando el código QR para acceder, y aunque no ocurre frecuentemente, el trabajador ya ha tenido que verse obligado a echar a una persona que había presentado un documento falso.

Por otro lado, en las academias de baile, al tener el aforo limitado resulta fácil organizarse para pedir el pasaporte. Así lo explica José Miguel Baiguet, el dueño de la escuela Palma Play, que asegura que al funcionar con un sistema de citas previas, se puede anticipar y saber cuántos códigos tendrá que escanear.

Además, los que no disponen del documento, tienen una segunda opción; el centro también imparte clases al aire libre, donde no se requiere estar vacunado para participar. "En Palma Play tenemos a mucha gente mayor, casi todos inmunizados, así que no ha habido mayor problema", comenta.

Para el responsable, la medida aporta "tranquilidad" a los negocios y es "mejor que todas las anteriores". Después de las duras restricciones en su sector, ve con buenos ojos la llegada de una norma que podría frenar otras limitaciones: "Prefiero mil veces pedir el certificado Covid a que nos encierren otra vez".

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