Simón Pedro Barceló, quien no se suele prodigar en entrevistas, asegura que este próximo verano seguirá siendo «tan malo» como el de 2020 y «las islas sufrirán más que la península». El copresidente de Grupo Barceló aseguró este lunes en ABC, que «la gran diferencia» debería producirse a partir de septiembre, a pesar de lo cual, «seguirá siendo un año catastrófico para el turismo español».

El mallorquín no duda en calificar 2020 «como el peor año» para su compañía, lo que ha implicado «llevar a ERTE a miles de personas» porque se frenó «en seco» su actividad y trajo pérdidas de 100 millones de euros a nivel consolidado, neutralizadas por la venta del hotel Formentor, «si no habrían sido 200 millones negativos». 

Aunque reconoce que el grupo ha doblado su endeudamiento, Barceló no muestra «ninguna preocupación» respecto a su viabilidad. Sin embargo, afirma rotundo que «no nos vamos a ir de compras hasta que no hayamos vuelto a una situación de fortaleza financiera».

El copresidente de Grupo Barceló, a la contra que el sector turístico y su representante a través de Exceltur, Gabriel Escarrer, declara que no es partidario de priorizar la vacunación entre los trabajadores de esta industria. «No creo que la diferencia deba venir por sectores económicos», sino con servicios esenciales entre personal de distribución de alimentos, supermercados o de gasolineras. 

«En el ámbito español y el autonómico el test y el rastreo han sido un fracaso»

Simón Pedro Barceló - Copresidente de Grupo Barceló

Muy crítico con la gestión política de la crisis, lamenta que se ha apostado todo a la vacuna. «En el ámbito español y el autonómico el test y el rastreo han sido un fracaso», asegura tras explicar que a la presidenta balear, Francina Armengol, y a la ministra Reyes Maroto, le pidieron «con poco éxito» test masivos y con cierta repetición «para conocer mejor la situación real del contagio».

«El turismo en Mallorca no es un éxito porque los señores Riu, Fluxá, Escarrer, Llull y otros muchos hayan sido unos fenómenos, que lo han sido», repasa, lo fue porque «el conjunto de la sociedad mallorquina quiso que la actividad turística fuera un éxito; la gente quería trabajar en esto y vio en la dictadura una opción a una relación distinta con la sociedad europea», dice en torno al debate del cambio de modelo. Advierte que la ecotasa es «un castigo» que responde a la «visión de que el turismo no es bueno».