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El jefe del supercontagiador de Manacor: "Fue un golpe muy duro, tuvimos que cerrar el obrador de manera repentina"

Tòfol Barceló asegura que ahora, tres meses después de los contagios, "prácticamente hemos recuperado el trabajo y las ventas"

El jefe del supercontagiador de Manacor: "Fue un golpe muy duro, tuvimos que cerrar el obrador de manera repentina"

El jefe del supercontagiador de Manacor: "Fue un golpe muy duro, tuvimos que cerrar el obrador de manera repentina"

El forn de Can Tòfol fue fundado en 1968, en el carrer de s’Hort des Gabre de Manacor por los padres de Tòfol Barceló. El obrador que él administra y que surte de pan, tartas o cocas a clientes del municipio tuvo que parar totalmente su actividad durante los 10 días de confinamiento forzado que la mayoría de sus empleados tuvo que cumplir tras el brote de Covid provocado por el ‘supercontagiador’ a finales del pasado mes de enero. Lo que hizo que durante este tiempo no pudieran servir ni a sus tiendas repartidas por Manacor, "ni a otros clientes que venden diariamente nuestros productos ". Además de tener que llamar a una empresa especializada para que desinfectara conciencia todo el espacio de trabajo”, y sufrir la pertinente inspección de Salud.

"Estuvimos muchos días colgados sin poder trabajar, sólo quedamos sin confinar un repartidor y yo, precisamente por eso pude ir a poner la denuncia". Poco a poco buena parte de los 14 trabajadores del obrador de Can Tòfol fueron volviendo al trabajo "una vez se iban confirmando los negativos en las pruebas y había pasado el tiempo prudencial... cuatro más sí que tuvieron que pasar un confinamiento más largo", relata.

"Estuvimos muchos días colgados sin poder trabajar, sólo quedamos sin confinar un repartidor y yo"

Tòfol Barceló - Administrador de Can Tòfol

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En estos momentos, según explica Barceló, "prácticamente hemos recuperado el trabajo y las ventas que teníamos antes de que todo esto pasara, no al cien por cien pero casi". De todas formas, el administrador reconoce que ya en aquellos momentos, a finales de enero, fue un golpe duro "porque esto no deja de ser un pueblo , alguna gente lo comentó y supieron que habíamos tenido que cerrar el obrador de manera repentina" . Afortunadamente no pasó lo mismo con las otras tres tiendas que llevan el mismo nombre, "que mientras tanto se pudieron suministrar con productos de otro horno, sin que notáramos un gran descenso".

"Teniendo en cuenta que las cifras ya no son las de antes de la pandemia, es cierto que este episodio nos hubiera podido hacer mucho daño, y más teniendo en cuenta que somos un negocio donde se trabaja con algo tan sensible como la comida. Afortunadamente del suceso hace tres meses y los clientes no perciben nuestros hornos como un lugar inseguro donde no deban ir. Creo que actuamos bien y nunca nos hemos escondido ", añade Barceló, que también ha podido recuperar buena parte de las tiendas y clientes a los que suministraba antes de tener que cerrar de manera forzada.

"Afortunadamente del suceso hace tres meses y los clientes no perciben nuestros hornos como un lugar inseguro"

Tòfol Barceló - Administrador de Can Tòfol

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