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Opinión

Boris Johnson no es el salvador | Por Matías Vallés

Boris Johnson.

Boris Johnson.

Cuando todavía era conseller, Marc Pons pronosticó que «la próxima Semana Santa será muy complicada». No queda claro si lo echaron por un exceso de precisión vaticinadora, porque «la próxima semana será muy complicada», sin necesidad de santificarla.

Al revisar los minuciosos pasos que Boris Johnson impone a la desescalada británica de la pandemia, produce escalofríos contemplar cómo en la fase correspondiente a abril y con la Semana Santa ya traspapelada, se ordena «No international holidays». Y al autorizar los «viajes internacionales» a partir «como muy pronto» del 17 de mayo, se introduce todavía otra cautela adicional, «sujeto a revisión».

Boris Johnson no es el salvador, sino un copropietario de Mallorca desconfiado. De hecho, ya autorizó los «viajes internacionales» el pasado verano, para clausurarlos súbitamente en julio, al inflarse la cifra de contagios en Mallorca. Por tanto, no te preguntes si Londres permitirá volar a sus ciudadanos, sino si les autorizará a viajar a una isla que viene incumpliendo todos los planes de vacunación, a un uno por ciento mensual de inmunizados.

En cuanto al jubiloso aumento de las contrataciones de paquetes vacacionales en un seiscientos por ciento, un empresario de cicloturismo señalaba que en 2019 tuvo dos mil reservas, por una sola y bailable en este 2021. Un seiscientos por ciento más son siete reservas. Las matemáticas odian a los fabuladores.

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