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La covid-19 dispara el endeudamiento de las empresas de Baleares

El ahorro de las familias de las islas crece durante el segundo trimestre debido a las dificultades para consumir durante el confinamiento

La población balear crece y también su  nivel de  endeudamiento.

La población balear crece y también su nivel de endeudamiento.

La pandemia ha provocado un retroceso en el esfuerzo que durante años empresas y familias de Balears han hecho para sanear sus cuentas tras la crisis de 2008, y en una primera fase están siendo las primeras y los autónomos los que se están viendo abocados a endeudarse para poder hacer frente a los problemas de liquidez derivados del parón en su actividad, según se desprende de los datos facilitados ayer por el Banco de España correspondientes al segundo trimestre de este año. Durante ese periodo el ahorro también creció aunque con menos fuerza, en parte por las dificultades de los residentes en las islas para gastar su dinero durante las semanas de confinamiento, aunque los economistas advierten de que durante los próximos meses se va a apreciar una reducción de las reservas económicas del archipiélago.

El primer dato a tener en cuenta es el correspondiente al mencionado endeudamiento. El Banco de España cifra en 32.198 millones de euros el valor de los créditos pendientes de devolución en las islas durante el segundo trimestre de este año, lo que supone 2.138 millones más que el importe de los tres primeros meses. Hay que retroceder hasta 2015 para encontrar un valor global de ese calibre. Como referencia, basta señalar que esa deuda de Balears ha crecido un 7,1% entre esos dos trimestres, mientas que la media nacional lo ha hecho un 4%, es decir, prácticamente la mitad.

Ciertamente, tras años reduciendo este endeudamiento gracias al duro esfuerzo realizado por el sector privado, es decir, familias y empresas (el sector público, por contra, es el que no ha hecho los deberes), durante el pasado ejercicio comenzó a registrarse un cambio de tendencia al alza gracias al impulso inversor realizado por el sector empresarial.

Pero en esta ocasión, este aumento de la deuda se debe a motivos mucho menos ‘saludables’ desde el punto de vista económico, y se centra en las dificultades de empresas y autónomos durante el estado de alarma, que se han visto obligados a recurrir al crédito para poder hacer frente a los problemas de liquidez con que se han encontrado durante la pandemia, según subraya el catedrático de Economía Aplicada de la Universitat balear y director de la Fundación Impulsa, Antoni Riera. Y a la vista de que la reactivación sigue sin producirse tras una temporada turística fallida, todo apunta a que la tendencia al alza se va a mantener durante el resto del año.

El “ahorro enjaulado” 

Si el nivel de endeudamiento crece, en gran medida por los problemas de liquidez del tejido empresarial de las islas, también lo hace el ahorro, pero en este caso no de la mano de una mejora en los ingresos de las familias, sino en este caso por las dificultades para gastar y debido también a la incertidumbre ante la crisis que se ha abierto a la hora de consumir o de invertir, según destaca el director de la Fundación Impulsa.

Durante el periodo de abril a junio, los depósitos en las entidades financieras de las islas alcanzaron un valor de 27.105 millones de euros (cifra que no incluye ni fondos de inversión ni planes de pensiones), lo que supone 853 millones más que en el primer trimestre del año. Pero como se ha indicado, la explicación no hay que buscarla en el enriquecimiento de las familias, sino fundamentalmente el dos fenómenos. El primero es el denominado “ahorro enjaulado”, según apunta Antoni Riera, y está relacionado con una reducción del consumo forzosa dado que durante el confinamiento muchos negocios de comercio y restauración, por citar dos ejemplos, tuvieron que permanecer cerrados.

La segunda explicación es el ‘ahorro por precaución’, debido a que la incertidumbre ante la crisis económica abierta ha llevado a familias a reducir voluntariamente si nivel de gasto y a muchas empresas a paralizar las inversiones que tenían previstas.

La previsión es que durante los próximos meses la deuda siga creciendo, pero el ahorro empiece a bajar

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La diferencia respecto a la deuda es que aquí no se espera que el crecimiento se mantenga. Bien al contrario, la caída en los ingresos empresariales y de las familias (hay que recordar que el Instituto Nacional de Estadística ha cifrado en un 26% el recorte medio de los salarios del archipiélago durante ese mismo segundo trimestre debido a la aplicación de los ERTE) va a hacer que ambas se vean obligadas a echar mano de sus reservas económicas durante los próximos meses, incluso para cubrir sus gastos más básicos. Por ello se prevé un cambio de tendencia antes de que acabe el año, con un volumen de depósitos que va a comenzar a descender, lo que va a conllevar un mayor desequilibrio entre ambos conceptos. Hay que recordar que durante los años de la burbuja inmobiliaria los baleares llegaron a deber a los bancos 2,4 euros por cada uno ahorrado, para reducir este nivel de apalancamiento a algo menos de 1,1 de deuda por cada uno en depósito durante el verano pasado. En estos momentos la proporción se acerca ya a 1,2.

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