DTO ANUAL 25,99€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Boulevard

La UE prevé violencia y pánico en los aviones por el coronavirus

Europa pretende que los pasajeros rellenen una declaración responsable de que no tienen la enfermedad ni han estado en contacto con ella, antes de recibir la tarjeta de embarque

La UE prevé violencia y pánico en los aviones por el coronavirus

La UE prevé violencia y pánico en los aviones por el coronavirus EP

El terrorismo convirtió a la aviación en una práctica de ganadería intensiva, la pandemia incluirá al viaje en avión en el sadomasoquismo. Así lo admite la propia Unión Europea, a través de la EASA o European Union Aviation Safety Agency. De hecho, su Protocolo para la gestión de pasajeros en relación a la pandemia del COVID-19 prevé violencia en los aviones, hasta el punto de que peligre la estabilidad del propio aparato. Transcribimos para no ser tachados de sensacionalistas:

"En el contexto de estas medidas, debe esperarse un aumento de casos de pasajeros violentos o disruptivos, antes del despegue o durante el vuelo. Esto puede ser debido a pasajeros que no deseen sentarse junto a otro o que se acusen mutuamente de incumplir las reglas. Hay un fuerte potencial de conflicto si no se gestiona adecuadamente. En el peor de los casos, el pánico podría convertirse en una amenaza completamente seria para la seguridad del vuelo, por ejemplo si hay desplazamientos significativos dentro de la cabina. Para afrontarlo, los operadores son invitados a considerar la elevada probabilidad de estos factores en sus procedimientos y adiestramientos". Fin de la cita.

El informe está redactado contra los consumidores, como no podía ser de otra manera al tratarse de la industria del enlatado de personas. Al margen de "la atención extra que debe dedicarse a la prevención y tratamiento de pasajeros violentos en el contexto de las presiones impuestas por la pandemia", Europa pretende que los viajeros rellenen una declaración responsable de que no padecen la enfermedad ni han estado en contacto con el virus. Todo ello, antes de recibir la tarjeta de embarque.

Así, hay que autoacusarse de que "he estado a menos dos metros durante más de quince minutos de una persona que tiene COVID-19 en los catorce días previos al vuelo". Suena demasiado a táctica para evadir las indemnizaciones, en caso de demandas por posibles contagios. Europa se alinea descaradamente con las compañías contra los pasajeros. Así, las instrucciones hacen hincapié en que "se debe recordar a los pasajeros que debe mantenerse la distancia física de metro y medio entre individuos". Ahora bien, solo "en el aeropuerto". Esta constricción desaparece en vuelos repletos, donde el peligro desaparece por una esotérica renovación del aire en los aviones, con una presunción de virtudes curativas que tienen menos valor que el pronóstico de un epidemiólogo.

La sentencia del Tribunal Superior de Justicia contra Balears, a favor de que Airbnb siga contaminando Mallorca con publicidad fraudulenta de alquileres turísticos sin pagar las multas que le impone el Govern por sus ilegalidades, es jurídicamente impecable. Seguro que su redacción es asombrosa, incluso puede que sea justa, pero sobre todo es previsible. Por tanto, no se entiende muy bien que una isla en ruinas pague sueldos abultados para lo que ya sabe. Necesitamos más rastreadores de virus y menos funcionarios redundantes.

El catedrático universitario José Manuel Otero Lastres publicó la semana pasada en ABC un erudito artículo titulado Puentes de palabras, del que por su interés reproducimos un fragmento:

"En las televisiones, Matías Vallés comentó asombrado en las noticias de Antena 3 el milagro del CIS".

Sin duda, su seguro servidor se sentiría asombrado al verse "en las noticias de Antena 3", con independencia del motivo. Deduzco que el catedrático se refiere al auténtico Vicente Vallés, que tiene derecho a sentirse vejado por la suplantación a cargo de seres insignificantes que mancillan su apellido. Rechace imitaciones.

La ibicenca White lines es la cuarta serie más vista de Netflix a nivel mundial, sin duda por el magnetismo de Ibiza. Como principal responsable de que su autor Álex Pina dejara el periodismo por otras variantes de la ficción, me considero copartícipe del éxito. La crítica se ha quedado perpleja ante esas Líneas blancas, nos quedaremos con el comentario del Times londinense. "Es Narcos se encuentra a Betty la fea".

Reflexión dominical calviñista: "Si van a gobernar los mismos, la pregunta no es para qué sirve ganar las elecciones, sino para qué sirve celebrarlas".

Compartir el artículo

stats