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Medio Ambiente

El Govern experimenta con una tasa para entrar en cuevas protegidas

Medio Ambiente cobrará 9,39 euros por persona al día por el trámite de expedir una autorización

Un espeleólogo en la Cova del Pont, una de las cavidades protegidas de Mallorca.

Un espeleólogo en la Cova del Pont, una de las cavidades protegidas de Mallorca.

La práctica de la espeleología se encarece este año para los aficionados de las islas. El Govern ha puesto en marcha una nueva tasa para visitar las cuevas protegidas de Balears, las más emblemáticas. Desde el pasado 1 de enero los interesados en explorar las cavidades LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) o ZEC (Zonas de Especial Conservación) o que estén en un espacio natural protegido, además de contar con la pertinente autorización deberán abonar 9,39 euros por persona y día. Más de tres meses después de su entrada en vigor las arcas públicas aún no han podido beneficiarse de esta tasa, que se evaluará a final de año para decidir si sigue vigente en 2018.

A diferencia del Impuesto del Turismo Sostenible, la polémica ecotasa, este nuevo gravamen no es medioambiental, según fuentes de la conselleria de Medio Ambiente, sino meramente administrativo, es decir responde al "cálculo del coste que le supone a la administración emitir la autorización". Según se explica en su memoria su hecho imponible es "la prestación de servicios por parte de la comunidad derivada de la autorización/resolución de afección para la realización de actividades de espeleología en el ámbito de los espacios de relevancia ambiental y de las fincas públicas".

Eso sí, la normativa prevé la devolución del 35% del importe abonado si no se pudiera llevar a cabo finalmente la actividad.

Sanciones

El Govern aprobará en breve los criterios técnicos de las cuevas para medir la afección de una actividad, con el fin de agilizar estos permisos. Los agentes de Medio Ambiente serán los encargados de comprobar in situ si los espeleólogos cuentan con la autorización pertinente, que ya era necesaria antes del establecimiento del gravamen. En caso de no contar con el permiso, se les abrirá un expediente sancionador por la consiguiente infracción, con multas que pueden oscilar de los cien a los 6.000 euros en función de la gravedad.

Más complicada se presenta la supervisión. Desde el departamento que dirige Vicenç Vidal reconocen que no tienen manera de controlar la afluencia a todas las cuevas por los recortes de personal, pero alegan que este régimen de autorizaciones supone "una garantía para evitar actuaciones que puedan perjudicar" estas cavidades, dado que se han detectado "malas prácticas".

La Conselleria admite que no se ha informado al público interesado. Según explican, si bien no se ha trasladado directamente a la Federación Balear de Espeleología, el gravamen estaba incluido en los Presupuestos, con lo que ha estado en exposición pública, por lo que el gremio debe darse por enterado. El Govern explica que al ser una tasa nueva "hay que ver cómo evoluciona y encaja" por lo que se evaluará a final de año para decidir si se prorroga.

Por su parte, desde la Federación Balear de Espeleología (FEB) no acaban de ver con buenos ojos el pago por disfrutar de esta actividad. A su juicio este sistema abona el terreno a que nadie pida los pertinentes permisos. "Es una tasa con afán recaudatorio, injusta y que no está clara", denuncia Guiem Mulet, presidente de la Federación, que critica que a partir de ahora practicar este deporte les vaya a suponer una odisea burocrática y rascarse más el bolsillo con respecto a otros aficionados, si bien apunta que entre otros grupos excursionistas ya comienza a cundir el nerviosismo por si al Govern se le ocurriera gravar también el barranquismo o el senderismo. En este sentido, censura que la Conselleria no les haya informado de la puesta en marcha de esta iniciativa, cuando es una cuestión que les afecta de lleno.

"No lo tiene claro"

Mulet considera que para ser un gravamen administrativo es claramente "excesivo" para gente que practica este deporte varios fines de semana de cada mes. Asimismo, lamenta que con las autorizaciones se limiten las visitas a estas cuevas protegidas a "solo las que tienen carácter científico", lo que sumado a la tasa va conducir a que "nadie pida permisos". Afea que Medio Ambiente no lo tenga "muy claro" con esta nueva tasa y pretenda recaudar por visitar unas cuevas que tiene descuidadas.

"A la conselleria solo le interesa cobrar", critica el presidente de la Federación quien lamenta que la administración pública no sepa nada del estado en que se encuentran algunas cuevas como Vallgornera. Según explica, tanto el estudio y la limpieza de estas grutas como el análisis de los peligros que se ciernen sobre ellas, los llevan a cabo grupos de la federación mientras que el Govern se despreocupa de su estado. Por ello, anuncia que desde la federación van a intentar "hacer piña" con otros grupos para presentar alegaciones a esta tasa "injusta" en el Parlament con el fin de tumbarla.

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