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APÓCRIFOS CARPETOVETÓNICOS
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Francisco J Caparrós

DIPLOMADO EN EDUCACIÓN SOCIAL, EXPERTO UNIVERSITARIO EN AUTOCONOCIMIENTO, EMOCIONES Y DIÁLOGO, Y MIEMBRO DEL MOVIMIENTO SOCIOEDUCATIVO ELAUVO.

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  • 27
    Octubre
    2013

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    ¡Qué difícil es decir lo siento!

     

    Para los familiares de las víctimas del terrorismo en España, tiene que ser lacerantemente frustrante que aquellos que les destrozaron la vida, privándoles de una parte tan importante de su existencia, salgan de prisión alegremente sin soltar ni un mea culpa o hacer siquiera propósito de enmienda. Eso es lo menos que se le debe exigir a un reo antes de abrirle las puertas de la prisión donde se encuentra encarcelado, con las garantías mínimas de que no volverá a incurrir en la execrable acción que le llevó a estar entre rejas.
    El Tribunal Europeo de Derechos Humanos se ha limitado a valorar, con el código en la mano, si la llamada doctrina Parot había sido aplicada de manera correcta a Inés del Río, miembro del comando Madrid de Euskadi Ta Askatasuna, a la que se le atribuyen nada menos que 24 asesinatos. Sus señorías sólo han tenido en cuenta, al parecer, los argumentos de la extremista, obviando el dolor latente de los familiares de sus víctimas, que ya dura alrededor de treinta años, y el derecho a la vida de los que con tan mala fortuna se cruzaron aquel aciago día en el camino de la abertzale.
    Tras la puesta en libertad de del Río, se temía que una avalancha de solicitudes inundase las oficinas de la Audiencia Nacional, y éstas no se ha hecho esperar. El siguiente en salir de la cárcel, después de veintiocho años entre rejas, ha sido otro etarra, Juan Manuel Piris López, que fue condenado en su día a 61 años de prisión por el asesinato de un exmilitante de Eta. A Piris López, siempre y cuando el Gobierno no lo remedie, le seguirá más de medio centenar de damnificados por –digámoslo así- la arbitraria aplicación de la doctrina Parot, la mayoría de ellos perteneciente a la banda abertzale, pero no todos. La media docena restante, autores también de crímenes ominosos, no pertenecen a la formación, hecho que ha indignado aún más si cabe a los familiares de las víctimas de la banda, que lo viven como una humillación más a su dolor.
     
     

    franciscojcaparros@elauvo.org

     

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