INCENDIO MORTAL EN VIGO

Una atmósfera de calor y humo “venenosa” causó la muerte de la madre y sus hijos

Las autopsias concluyen que fallecieron por asfixia por intoxicación de monóxido de carbono

Sus cuerpos fueron hallados entre la cuarta y la tercera planta tras cometer el fatídico error de huir de su piso escaleras abajo

Los vecinos regresaron el día después a sus viviendas para recoger los enseres que se salvaron del incendio.

Los vecinos regresaron el día después a sus viviendas para recoger los enseres que se salvaron del incendio. / MARTA G. BREA

Marta Fontán

Rosana y sus tres hijos Aldara, Ezequiel y Sara actuaron por instinto, como seguramente reaccionaríamos muchos de nosotros ante una situación límite como la que ellos vivieron. Querían escapar del incendio y lo hicieron abandonando de forma apresurada su vivienda para huir por la única vía de escape que tenían ante sí: las escaleras. Fue un fatídico error. Al abrir la puerta del piso, ubicado en la cuarta planta del edificio, crearon una corriente de aire y dieron oxígeno a las virulentas llamas que se concentraban en el portal, donde llegaron a alcanzar una temperatura de 700 grados, creando un efecto “tiro” que resultó fatal.

La humareda negra y espesa subió, el calor se acumuló en esa parte alta y se creó una atmósfera tóxica y sumamente contaminante. Un ambiente, en definitiva, venenoso. La inhalación de humo provocó que se desplomaran al poco de salir de su piso escaleras abajo ignorando además que se dirigían hacia el foco del incendio: un cuerpo apareció en el mismo descansillo del cuarto, otros dos cadáveres en un hueco entre esta planta y la tercera y el último en un rellano de ese tercer nivel.

Las autopsias, practicadas todas ellas la misma jornada del miércoles, concluyeron que esta joven madre de 30 años y sus niños de 14, 12 y 10 fallecieron por asfixia a causa de la inhalación de monóxido de carbono generado en el incendio registrado en el edificio okupado de la calle Alfonso X El Sabio la madrugada del miércoles. El informe preliminar elaborado por los forenses para su entrega al juzgado de guardia, el de Instrucción número 1 de Vigo, arroja que los cuerpos presentaban también quemaduras por efecto del intenso calor generado, pero éstas no les causaron la muerte y, a la espera de los análisis complementarios que se realizarán en el Instituto Nacional de Toxicología de Madrid, todo apunta a que las sufrieron cuando ya estaban inconscientes.

“Muy virulento”

,Guillermo Domínguezjunto al suboficial Rafael Moledo
Incendio edificio Alfonso X el Sabio.

Incendio edificio Alfonso X el Sabio. / HUGO BARREIRO

Apagadas las llamas de la entrada, hasta cuatro binomios de rescate –formado cada uno por dos bomberos– accedieron al interior del edificio para auxiliar a las familias que permanecían dentro de sus viviendas. Llevaban los denominados capuz de rescate, equipos utilizados para la protección respiratoria de las víctimas en escenarios como el que se encontraron en Alfonso X El Sabio. “Estábamos en un espacio hostil con un ambiente tóxico y esos elementos son máscara integrales para meter la cabeza en su interior de manera que puedan respirar aire limpio”, concreta Domínguez. De la treintena de personas que okupaban este inmueble, junto al rescate del padre y de su hija por la ventana los efectivos ayudaron a otros 19 residentes a salir escaleras abajo. El resto lo hizo por sus propios medios.

Viviendas intactas

viviendaLa carga de calor sí carbonizó una puerta de la primera planta

Si no llegase a producirse el efecto ‘tiro’ la combustión habría sido más lenta y sostenida; el problema es que las víctimas mortales, al abrir la puerta, produjeron corriente y “oxigenaron”, con lo que el humo subió hacia arriba acumulándose en esa parte alta temperaturas elevadas, calor y una atmósfera sumamente contaminante. Guillermo Domínguez - Jefe de los bomberos de Vigo

Las llamas no subieron, pero el material acumulado en el portal donde todo se desencadenó en el cuadro de lucesuna motocicleta, bicicletas, neumáticos de los que solo quedaron su parte metálica o unas bombonas vacías– provocó que se crease un humo negro y espeso que empezó a avanzar por las escaleras.

“Si no llegase a producirse el efecto ‘tiro’ la combustión habría sido más lenta y sostenida; el problema es que las víctimas mortales, al abrir la puerta, produjeron corriente y “oxigenaron”, con lo que el humo subió hacia arriba acumulándose en esa parte alta temperaturas elevadas, calor y una atmósfera sumamente contaminante”, relata, indicando que, en las condiciones en las que se desarrolló este incendio, la acumulación de vapores tóxicos generados resultaron letales, “venenosos”. “Es una tragedia, si [las víctimas mortales] se hubiesen quedado dentro [de la vivienda] estoy seguro que no hubiera fallecido nadie”, lamenta.

“Es difícil, pero ante una situación así hay que esperar y no salir de casa”

Cada incendio es un mundo y los consejos que valen para uno igual no son tan efectivos para otro. Pero el jefe del Servicio de Bomberos de Vigo aporta una serie de recomendaciones básicas de cómo actuar si en un edificio se produce un fuego como el que se registró este miércoles en Vigo. “Nosotros siempre recomendamos a los vecinos que no salgan, que no evacuen y que avisen de inmediato, que nosotros solo vamos a tardar cinco, seis o siete minutos en llegar”, arranca. “Es difícil, lo entendemos, ante un incendio el ser humano reacciona queriendo salir. Lo mejor es esperar, quedarse dentro de la vivienda, ir hacia la ventana en busca de oxígeno limpio y evitar la entrada de humo tapando los huecos de las puertas con toallas húmedas”, resume. “Pensar friamente, tener temple y esperar, esperar”, insiste. “No es fácil, pero es lo más adecuado”, ahonda Guillermo Domínguez.

Dos bombonas calcinadas y restos de una bicicleta en el portal donde se originó el incendio.

Dos bombonas calcinadas y restos de una bicicleta en el portal donde se originó el incendio. / MARTA G. BREA

En el incendio del edificio de la calle Alfonso X El Sabio se unió otra circunstancia que complicó la situación. Y esa es la antigüedad de este inmueble construido en 1963 junto al hecho de que carecía de las medidas de protección a las que ahora obliga la normativa para evitar o reducir los daños, tanto personales como materiales, que se producen en un siniestro así. “Por eso hay que diferenciar las distintas situaciones que nos podemos encontrar; fue a partir de 1981 cuando se empezaron a exigir normativas de seguridad en los edificios, tales como puertas ‘cortafuegos’ u otras cuestiones relativas a la estructura, los elementos constructivos, los elementos decorativos, las escaleras... y posteriormente hubo sucesivas modificaciones legales que fueron mejorando la situación e imponiendo más requisitos”, dice.

Aunque algunos inmuebles antiguos han ido adaptándose en la medida de lo posible a la normativa, no es el caso del que protagonizó el incendio de esta semana, lo que también contribuyó al trágico desenlace. El edificio está ahora desalojado, por orden de los técnicos municipales, y no se podrá volver a habitar “hasta que se acredite que reúne las condiciones de seguridad”.