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Caso Abierto - Diario de Mallorca

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El acusado de matar a un joven en Ibiza: «Le di dos puñetazos para defenderme»

El procesado, británico de 26 años, aseguró ayer en el juicio con jurado que el joven fallecido le había golpeado antes y que «no tenía intención de matarle» - El fiscal pide para el acusado una pena de 18 años de prisión por un presunto delito de asesinato

El acusado, a la derecha, con su abogado durante el juicio celebrado ayer en la Audiencia. B.RAMON

«Le di a Harry dos puñetazos para defenderme. Él me había pegado antes, pero no quería matarle». Con estas palabras, el procesado, británico de 26 años, negó ayer en el juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Palma que tuviera intención de acabar con la vida de la víctima, también británica, tras una discusión en un apartamento de la localidad ibicenca de Sant Antoni de Portmany. El fiscal pide para el encausado una pena de 18 años de prisión por un presunto delito de asesinato.

Durante su comparecencia, el acusado insistió en que no conocía de nada a la víctima. De acuerdo con su versión de lo ocurrido, el procesado llegó al apartamento de Sant Antoni de Portmany entre las seis y las ocho de la mañana del 18 de julio de 2018.

A tenor de su comparecencia, la discusión en dicho apartamento se inició después de que uno de los jóvenes decidiera ponerse a fumar marihuana y otro le instara a que se marchara. Uno habría escupido en la cama del otro.

La discusión derivó entonces en una pelea. El procesado aseguró en la sala que trató de separarlos. «Empujé a Harry (la víctima mortal) y me dio dos puñetazos. Me defendí y le di dos puñetazos y le vi caer de espaldas sobre una maleta», indicó.

El encausado negó que viera a la víctima convulsionar en el suelo, como sostiene el fiscal en su escrito de acusación. «No le vi temblar. Estaba de espaldas sobre la maleta», precisó. Acto seguido decidió salir del apartamento, pero no encontraba la forma de abrir la puerta. «Salté por el balcón de la segunda a la primera planta y de ahí a la baja y me puse a andar. No sabía nada más de lo que había pasado arriba», señaló.

El joven británico reconoció ante el tribunal del jurado que había estado buena parte de la noche bebiendo alcohol. «Tomé unos diez vodkas con compañeros de trabajo», precisó, antes de ir al apartamento donde ocurrió la agresión mortal. El acusado indicó que le habían ofrecido un puesto como recogevasos en un local ibicenco y que pensaba permanecer más tiempo en la isla.

Asimismo, el procesado calificó su comportamiento de «autodefensa» después de recibir, supuestamente, dos puñetazos en la cara. «No pegué nunca a nadie pensando que le iba a matar», abundó. Ante las preguntas si tenía algún conocimiento de artes marciales, el acusado lo negó. «Solo he jugado al rugby siempre», manifestó.

El compareciente puntualizó que fue detenido en la calle muy poco tiempo después de ocurrir los hechos. «Estaba sentado en la calle y me detuvieron», señaló. De hecho aseguró que fue en ese momento cuando se enteró de la muerte de Harry.

El procesado también negó taxativamente que tuviera sangre de la víctima después de la pelea en el interior del apartamento. «No tenía sangre de ninguna manera», lo zanjó.

«Discutí con él y me asusté»

A preguntas del abogado de la acusación particular, el joven británico aseguró que el fallecido le habría intimidado antes por su gran corpulencia. «Discutí con él y me asusté. Era una persona muy grande», resaltó. El letrado que representa a la familia de la víctima solicita para el acusado una pena de 25 años de prisión por un presunto delito de asesinato con ensañamiento.

En cambio, el abogado defensor solicita para su cliente una pena de dos años de prisión, al considerar que los hechos son constitutivos de un presunto delito de homicidio imprudente. La vista oral en la Audiencia de Palma continúa hoy con la declaración de los testigos.

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