Un viento huracanado, vinculado a la borrasca ‘Hortense’, azotó ayer por la mañana Mallorca con rachas de 130 kilómetros por hora en la Bahía de Palma y de 144 en la Serra de Alfàbia. Los estragos se sintieron con especial intensidad en Palma. Una mujer de 49 años resultó herida grave al golpearle en la cabeza una pieza de un lavadero de coches. El vendaval causó importantes daños materiales. Un pináculo de la iglesia de Santa Eulàlia fue derribado. Asimismo, una cornisa en las inmediaciones de los juzgados se desplomó y destrozó coches. Árboles y palmeras fueron tumbados e infinidad de cristales se rompieron como consecuencia del paso del vendaval.

Vientos huracanados azotan Mallorca Redacción

Emergencias de Baleares registró hasta las cinco de la tarde, a través del 112, 325 incidentes. La mayoría de estas actuaciones correspondieron a caídas de árboles, en 131 de los casos. Además, un total de 151 intervenciones obedecieron a desprendimientos de elementos de riesgo.

Mallorca, con 314 incidencias, acaparó el grueso de las actuaciones de la jornada relacionadas con la confluencia de borrascas. La mayoría de intervenciones, 127, se realizaron en Palma. También se contabilizaron 48 en Llucmajor, 37 en Calvià, 17 en Manacor y 14 en Felanitx. A muy considerable distancia se situaron las actuaciones en el resto del archipiélago. Siete se contabilizaron en Eivissa, tres en Menorca y una en Formentera.

‘Hortense’ barre Mallorca

Un total de 26 carreteras resultaron afectadas en Mallorca por el vendaval. Los vientos huracanados provocaron la caída de árboles, ramas y líneas eléctricas. Una rama de gran tamaño impidió la circulación en la carretera de Bunyola y el tramo de la calzada entre Algaida y Sencelles quedó cortado desde el kilómetro 5,4 por caída de árboles.

A espaldas de los Juzgados de Vía Alemania, en la calle Pere Dezcallar i Net, una cornisa de unos diez metros se desplomó sobre varios coches estacionados en la calle. En la plaza de Santa Eulàlia, un pináculo de la iglesia fue derribado por el viento. Los pinos cayeron en las calles Santuari, Pins, Destre y en la entrada al Castell de Bellver por Son Armadans. En el Passeig de Sagrera, los fuertes vientos derribaron una palmera y cipreses en sa Riera.

Además de Palma, Son Servera fue la gran afectada. Un pino de gran tamaño se desplomó sobre la oficina de correos. Unos cinco pinos y un ciprés fueron derribados en la puerta del cementerio y las instalaciones del tanatorio sufrieron graves daños.

Un camión de bomberos, junto a los coches sobre los que cayó un muro desde una azotea por el fuerte viento, ayer en la calle Pere Dezcallar i Net, en Palma. Manu Mielniezuk