Entrevista

"Debemos acostumbrarnos al riesgo del virus del Nilo y a tomar medidas preventivas"

"Sabemos que en los últimos años está circulando con una intensidad mucho mayor"

"Debemos acostumbrarnos al riesgo del virus del Nilo y a tomar medidas preventivas"

"Debemos acostumbrarnos al riesgo del virus del Nilo y a tomar medidas preventivas" / Carlos Ruiz

E.B.

Aunque ya llevase décadas circulando en España, el virus del Nilo occidental pasó prácticamente desapercibido hasta 2020, cuando un brote en el suroeste de la Península infectó a 77 personas y provocó la muerte de ocho. Tres años después, en Extremadura son ya seis los posibles afectados por este patógeno desde el pasado verano, dos de ellos fallecidos. En la Estación Biológica de Doñana muestrean desde 2004 a equinos y aves para rastrear su presencia. "Sabemos que en los últimos años está circulando con una intensidad mucho mayor", asegura Jordi Figuerola, investigador del Departamento de Ecología de Humedales de este centro del CSIC, quien incide en la importancia de la prevención como estrategia para controlar la expansión de este virus.

¿Cómo y cuándo se tiene conocimiento de que el virus del Nilo occidental comienza a circular en España?

En 2003 el Ministerio de Sanidad financió una red de investigación que es la red Evitar, centrada en virus zoonóticos, incluyendo el del Nilo. En ella participaban distintos grupos multidisciplinares, de la Estación Biológica de Doñana, del Centro Nacional de Microbiología, del Instituto de Salud Carlos III o del Laboratorio Central de Veterinaria del Ministerio de Agricultura y Ganadería. Uno de los objetivos era plantear cómo se debería hacer una vigilancia ante el riesgo de llegada de estos virus. El primer resultado fue saber que en realidad el del Nilo ya estaba circulando en España. Empezamos a detectar anticuerpos, señales de que los animales habían estado expuestos a él y habían sobrevivido en caballos o en aves de Doñana. Desde el 2003 hemos tenido evidencias de que el virus estaba circulando. Al principio había mucho la idea de que era un virus africano y que cada primavera las aves migratorias lo introducían en Europa. Lo que empezamos a ver pronto es que el virus estaba ya residente, era endémico en España. Año tras año se iba detectando en los mismos lugares. En 2004 aparece un primer caso en un humano. Precisamente fue en Extremadura donde se infectó esa persona. Después de pasar las vacaciones en Cáceres, cuando volvió a su lugar de residencia, en Cataluña, fue diagnosticado en uno de los hospitales que participaba en la red. Los siguientes casos se registraron en 2010 dos en Cádiz y en 2016 tres cerca de Sevilla, pero es en 2020 cuando se produce el gran brote, con 77 casos y ocho muertos, que se concentraron en el Bajo Guadalquivir aunque también los hubo en Cádiz y Badajoz.

¿Y qué es lo que cambio en 2020 para que se produjera este salto cuantitativo tan grande?

Este es un virus muy difícil de diagnosticar, con lo cual si hay pocos casos es muy fácil que pasen desapercibidos. En 2020 lo que hay es una acumulación de ellos, mucha concentración. ¿Qué pasó en 2020? Por un lado, que fue una primavera muy lluviosa y al mismo tiempo había muy poca actividad humana, porque estábamos confinados, con lo cual se acumularon muchos lugares para cría de mosquitos en zonas urbanas habitadas. Todo eso permitió que crecieran muy bien las poblaciones de mosquitos. Otro factor que hemos visto es que cuando el invierno es más caluroso, eso facilita que en la primavera siguiente tengamos más casos de virus del Nilo al menos en caballos, porque sobreviven más mosquitos y el virus se mantiene circulando. La mejor arma contra estos insectos, lo que mejor controla su población, es que venga frío en invierno. Cuanto más calurosos sea, más vamos a tener.

"El principal vector del virus es el culex perexiguus, un mosquito cuya área de distribución incluye el norte de África, Andalucía occidental y Extremadura"

A diferencia de 2020, este año no ha habido ni confinamiento ni una primavera lluviosa, algo que supone que debería ir en contra de la proliferación de insectos, nos quedamos entonces con las altas temperaturas como principal factor… 

Exacto. Y que luego los mosquitos son capaces de aprovechar los pocos sitios donde encuentran agua. Por ejemplo, donde se produjeron muchos casos en 2020 fue en Coria del Río y Puebla del Río y en 2021 volvió a haber problemas. Es una zona tradicional de cultivo de arroz pero este año debido a la sequía no se ha cultivado. ¿Qué ha pasado?, que ha habido muchísimos menos mosquitos de los que transmiten virus del Nilo, y además hemos detectado que tenían menos virus. Sin embargo, los estamos detectando en otras zonas en las que son capaces de criar como charcos o en el agua que se acumula en cauces secos porque hay un desagüe. Este año ha habido un caso de infección, que ha sido mortal, en Arroyomolinos de León, en la frontera entre Huelva y Badajoz. Y en esas zonas hay lugares donde los mosquitos han criado sin problemas y el virus ha estado circulando.

¿Qué factores hacen que Extremadura sea una de las regiones donde están apareciendo más casos?

Uno es muy sencillo. El principal vector del virus es un mosquito que se llama culex perexiguus, que en España está presente principalmente en Andalucía occidental y Extremadura. Allá donde encontramos poblaciones abundantes de esta especie es mucho más posible que acabemos detectando la presencia del virus. Luego hay otro mosquito que interviene en su transmisión, el culex pipiens, que es el mosquito común, que está muy acostumbrado a criar en las zonas humanas y que es el que creemos que podría ser más peligroso para las personas, porque le gusta mucho picar a las aves, pero también a los humanos. Es el que encontramos normalmente en el interior de las ciudades o de los pueblos. Pero lo que es la circulación en la fauna y la transmisión a los caballos principalmente dependería del culex perexiguus, cuya área de distribución incluye el norte de África, Andalucía occidental y Extremadura.

Si, como advierten, vamos a inviernos cada vez más cálidos, ¿debemos acostumbrarnos ya a la presencia de este virus entre nosotros y a brotes periódicos?

Debemos acostumbrarnos a que hay este riesgo cuando llega la primavera y el verano y a que hay que tomar medidas preventivas contra la población de mosquitos. En España su control depende de los ayuntamientos. Y eso se convierte en un problema en los municipios pequeños, que no disponen de tantos recursos. Pero los ayuntamientos se tienen que acostumbrar a tener unos programas de control de mosquitos para evitar su proliferación en las zonas públicas y a tener unos programas de sensibilización de la ciudadanía para evitar que tengan lugares de cría fáciles en zonas privadas. Si tenemos, por ejemplo, una piscina y no la cloramos, lo que vamos a hacer es un criadero de mosquitos que nos va a afectar a nosotros y a nuestros vecinos. Es importante recordar cada primavera que es importante que no haya aguas estancadas en jardines o terrazas o que hay que evitar el agua acumulada en los platos de las macetas. Recordar a la gente que hay que proteger ventanas con mosquiteras o que si van a salir a pasear a última o primera hora del día usen repelentes, manga larga o las dos cosas. También es muy importante que las administraciones vayan incorporando programas de vigilancia para mejorar el control del virus del Nilo de los mosquitos. En estos momentos hay un programa en Andalucía, en el cual trabajamos nosotros, en el que lo que se hace es poner una serie de trampas que semanalmente capturan los mosquitos, que se clasifican a nivel de especie, con lo cual sabemos cómo evoluciona su población, si hay más de lo normal o menos. Y luego se hacen los análisis de PCR para saber si están infectados por el virus. Eso nos permite tener una primera señal de alarma para ir avisando a los ayuntamientos y a la población del riesgo de transmisión. Eso es muy importante porque lo que hemos visto es que mediante este sistema de vigilancia somos capaces de detectar el virus aproximadamente un mes antes de que se produzcan los primeros casos de infección en humanos. Es una señal de que el virus está ya circulando y puede haber problemas si se descuidan los programas de control de mosquitos.

Solo una pequeña parte de las infecciones en humanos son graves, ¿existe riesgo de que este virus pueda convertirse en un riesgo de salud pública?

En cierta manera, ya es un problema de salud pública. En el 2020 se convirtió en un riesgo de salud pública porque se produjo un gran número de infectados. Lo que se está produciendo cada año son casos aislados, pero si se dan las condiciones de que hay mucha abundancia de mosquitos en las zonas habitadas, puede pasar otra vez lo que sucedió en 2020, que se infecte mucha gente. En la zona de Coria y Puebla del Río hubo 35 casos de infección grave. Eso quiere decir que, que si menos del 1% de los casos son graves, aproximadamente se infectarían unas 3.000 personas. Lo que pasa es que la gran mayoría de la gente ni se entera de que está infectado. El problema es cuando esa infección coincide con patologías previas, en personas que han sido trasplantadas, o en gente mayor con otros problemas de salud a los que se le suma el virus, lo que puede acabar en muerte o en secuelas a largo plazo.

"Si se dan las condiciones de que hay mucha abundancia de mosquitos en las zonas habitadas, puede pasar otra vez lo que sucedió en 2020, que se infecte mucha gente"

Lo que está sucediendo con el virus del Nilo, ¿puede ocurrir con otros patógenos trasmitidos por insectos o garrapatas de forma que pasen de ser casos importados a circular de forma habitual en España?

Sabemos que ya hay otros virus que están circulando y que también pueden provocar encefalitis. Por ejemplo el usutu, que es igualmente transmitido por mosquitos. En el caso de las garrapatas tenemos el Crimea-Congo, que es bastante peligroso, y sabemos que está circulando en España y que ha producido varios casos en humanos. Hay dos razones para esto. Por un lado, si no buscas, no encuentras. Conocemos que están circulando estos virus porque en los últimos años se han buscado, y eso nos permite en cierta manera ir por delante del virus. Por otro, es verdad que están circulando con mayor intensidad que otros años. En el caso de Doñana, por ejemplo, llevamos muestreando desde 2004 caballos y aves para saber cada año cuál ha sido la intensidad de circulación del virus del Nilo por lo que sabemos que en los últimos años está circulando con una intensidad mucho mayor que hace dos décadas. 

En Extremadura se han detectado varios caballos con este virus, ¿tendría sentido restringir los movimientos de estos animales?

El caballo funciona como una señal de alarma. Normalmente, antes de que se detecten casos en humanos, el virus se detecta en caballos. Y si se hace vigilancia en mosquitos, se detecta en ellos mucho antes que en los caballos. Esta última vigilancia es mucho más efectiva, pero es también más cara y requiere mucho más esfuerzo, por lo que es más recomendable en aquellas zonas donde haya un historial de circulación del virus, en las que es muy probable que en los años siguientes vuelva a aparecer y conviene hacer una vigilancia efectiva. En el caso de los caballos, la vigilancia es bastante menos costosa, porque la hacen los servicios veterinarios que normalmente ya tienen que comprobar su estado sanitario. Permite tener una cierta idea, a una escala mucho mayor, de la circulación del virus. Para ellos existe una vacuna para el control del virus. Eso es una ventaja pero también es un problema para la vigilancia, porque una vez que está vacunado el caballo ya no te sirve para ella. Restringir movimiento en el caso de los caballos no sirve de mucho porque no pueden transmitir el virus. Igual que los humanos, no desarrollan una viremia suficientemente elevada como para que un mosquito se vuelva a infectar si nos pica, aunque sí que es un problema la donación de sangre y el trasplante de órganos.