Gabriel Pericás, torero: «Le tengo un cariño especial a Inca, en este coso debuté en público»

El novillero palmesano toreará con picadores en una corrida mixta el 10 de septiembre

Gabriel Pericás asciende en el escalafón del toreo.

Gabriel Pericás asciende en el escalafón del toreo. / M.A. PUERTAS

Miguel Ángel Puertas

La plaza de toros de Inca acogerá el próximo domingo 10 de septiembre, a las 18 horas, una corrida mixta con motivo de las fiestas de la barriada d’es Blanquer.

Un festejo que ha despertado cierta expectación debido a alicientes especiales como son el debut con picadores del novillero palmesano Gabriel Pericás y la lidia de cuatro astados de la ganadería mallorquina El Onsareño. Completarán la terna de actuantes el matador de toros aragonés, Imanol Sánchez y el rejoneador albaceteño, Juan Manuel Munera. Se correrán, también, dos reses de la ganadería salmantina Gómez de Morales.

Pericás asciende a un escalafón superior. Cuenta con 34 años. Torero de dinastía y actual conserje del Coliseo Balear, cargo que desempeña de manera sucesoria familiar.

¿Cómo surgió lo de dedicarse al toro?

Desde mi niñez, al ser mi padre el conserje de la plaza de toros, me he criado jugando con capote y muleta desde pequeño.

Su familia, ¿cómo encajó la noticia?

No era nada extraño. Vengo de una saga de toreros y era obvio que eran muchas las probabilidades de que yo también quisiera dedicarme al mundo del toro.

Hablemos de su trayectoria: inició su carrera como novillero sin picadores en los que estuvo activo durante ocho años, después pasó a formar parte del escalafón de subalternos durante dos temporadas, y ahora decide cambiar la plata por el oro y dar un salto para debutar con picadores. ¿Cuáles han sido los principales motivos y las razones de todos esos cambios comentados?

Pasé a hacerme subalterno debido a diferentes inconvenientes y trabas que el sector taurino peninsular emprendía contra mí con el fin de no sumar actuaciones. Aquello fue mermando mis ánimos hasta que decidí pasar a las filas de los subalternos. Y ahora decido cambiar de nuevo de escalafón para cumplir el deseo de debutar con picadores.

Presión, pero intuyo que también satisfacción por estar anunciado en el que será su debut con picadores, ¿no?

Bastante presión puesto que han transcurrido siete años desde que maté mi último novillo. También cierta responsabilidad al tratarse de mi debut con los del castoreño.

Tanto en lo personal como en lo profesional, ¿qué significa esta actuación?

Le tengo un cariño especial a Inca. En este coso debuté en público. Me emociono al recordar que fue aquí, también, el último brindis que le dediqué a mi padre.

En el caso de esta comprometedora cita, ¿cómo ha sido la preparación?

Fundamentalmente, física. También he toreado animales a puerta cerrada en el campo y me siento mentalmente capaz de afrontar este compromiso.

Y, después, ¿qué va a pasar?

Dependiendo del resultado, decidiré si continuo toreando alguna novillada en la península o si por el contrario, finalizo esta etapa.