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SALUD

Alérgicos al frío: los inesperados perjudicados por las olas de calor

En Málaga, los brotes de urticaria por frío se observan con mayor frecuencia durante la temporada estival, pues es cuando se producen los cambios más bruscos de temperatura - Este tipo de alergia se encuentra entre las cinco urticarias físicas más comunes y puede llegar a provocar una anafilaxia en los casos más graves

Alérgicos al frío: los inesperados perjudicados por las olas de calor.

Beber un refresco con hielo, comer fruta directamente de la nevera, tomarse un helado, ducharse con agua fría o darse un chapuzón en la playa o en la piscina, estas acciones tan rutinarias en verano y tan necesarias para hacer frente a una ola de calor son un imposible para las personas alérgicas al frío. Las urticarias por frío se encuentran entre las cinco urticarias físicas más comunes y aparecen cuando estas personas se exponen a un cambio brusco de la temperatura. En Málaga, los brotes suelen observarse más comúnmente durante la temporada estival.

"Aquí suele ocurrir más en verano. El desencadenante fundamental es la playa, las piscinas, las duchas frías... El cambio de temperatura es tan brusco que el paciente empieza a experimentar un cuadro de urticaria", explica María José Torres, jefa del Área de Alergología del Hospital Regional de Málaga. En este centro, asegura, el número de urticarias por frío que son atendidas se incrementa notablemente en verano. Es durante estos meses de calor cuando se producen alteraciones en la temperatura más intensamente.

Torres advierte de que un cambio demasiado brusco "puede llevar al paciente a desarrollar un cuadro más severo que produzca mareos, sensación de ahogo, bajada de la presión...". Asimismo, la jefa de Alergología del Regional señala que 2hay pacientes que presentan una urticaria muy leve y pacientes que tienen una urticaria que, incluso, les puede llegar a producir lo que se llama una anafilaxia -reacción alérgica muy grave que afecta a todo el organismo-".

Dada la gravedad de este tipo de alergia, realizar un diagnóstico adecuado y a tiempo es fundamental para las personas que la padecen. Para ello se procede a realizar la que se conoce como la prueba del cubito de hielo: "Parece algo muy simple pero es lo más eficaz. Al paciente se le coloca un cubo de hielo durante unos minutos en el antebrazo y se espera a ver si aparece una roncha justo después de quitarlo".

La más mínima sospecha debe ser motivo de consulta con un especialista, puesto que la urticaria por frío es comúnmente confunda con otras urticarias físicas. Estas son aquellas que se producen por estímulos físicos como pueden ser la presión, la vibración, el calor o el frío. "Es importante tener un diagnóstico certero porque aunque parezcan iguales, cada una tiene un tratamiento que puede tener aspectos específicos y unas recomendaciones diferentes", advierte María José Torres.

El tipo de tratamiento, además, va a depender mucho de la vida de cada persona, su trabajo, sus hábitos... Si una persona debe estar en contacto directo con el frío durante un periodo prolongado en el tiempo, se le administrará un tratamiento crónico: "Va a depender de las necesidades de cada persona. Hay pacientes que están en contacto continuo con bajas temperaturas, gente que trabaja en cámaras frigoríficas, manipulando congelados... Estos tienen un tratamiento crónico porque están continuamente afectados".

Por otro lado, "hay quienes se ven afectados por sus hobbies, pues les gusta esquiar o bucear". El desencadenante, insiste Torres, va a depender mucho de la vida del paciente. Hoy en día, estas personas disponen de tratamientos antihistamínicos y fármacos biológicos "que ayudan a controlar más la enfermedad que hace unos años". Para su administración, es importante recordar que esta debe realizarse durante una temporada antes de exponerse al cambio de temperatura, ya que "tomado solamente un poco antes no van a funcionar".

Combatir la ola de calor

El verano y las altas temperaturas que lo acompañan afectan al conjunto de la población. Sin embargo, no todos pueden combatirlo de la misma manera ni con las mismas facilidades. La situación se complica cuando, además, una ola de calor azota numerosos puntos del territorio español. Entonces, las personas alérgicas al frío deben hacer frente a la subida de los termómetros con acciones que no comprometan su salud física.

Fundamental, evitar los cambios bruscos de temperatura. Nada de bebidas congeladas, lavarse las manos y la cara con agua fría, tomarse un helado o tirarse de golpe a la piscina. Todas estas acciones que una amplia mayoría de personas realiza de manera inconsciente para mitigar el calor, los afectados por la urticaria por frío deben pensarlas dos veces. Por eso es tan importante reconocer los síntomas y contar con un diagnóstico, para empezar a cambiar todo este tipo de prácticas.

"Si hace mucho calor, siempre va a ser mejor un ventilador que un aire acondicionado muy fuerte; si se ducha tiene que ser con agua templada; evitar coger el hielo con las manos; evitar la bebida y la comida muy fría, sobre todo en forma de hielo, mejor un helado que un polo". En definitiva, indica la jefa de Alergología del Regional, "las urticarias por frío se producen por el contacto, lo que hay que evitar es el contacto directo con una temperatura muy baja".

Todas las personas son susceptibles de sufrir una alergia al frío, por lo que es fundamental vigilar sus síntomas: "Hay pacientes que la sufren con poca virulencia y pasa desapercibido. Pero, con el tiempo y con un estímulo grande, puede ser de una intensidad elevada. Hay muchas cosas que hacemos habitualmente, que no nos damos cuenta, pero que implican que estamos en contacto con frío, por lo que hay que diagnosticarlo bien y tratarlo".

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