Lletra menuda

El talante municipal del PSOE

Llorenç Riera

Llorenç Riera

Los socialistas de Mallorca no atraviesan buenas horas en cuanto a su política municipal. Registran actuaciones tan incongruentes y dispares, también carentes de transparencia suficiente que, hasta sus éxitos aparentes, se vuelven en su contra por falta de credibilidad. Es lo que les ocurre estos días en Binissalem. No es un hecho aislado porque lo que pasa hoy en el Raiguer viene precedido, en distinto formato, de los fracasos padecidos en el Llevant. Todo parece concentrarse en problemas de liderazgo y cohesión local.

La presencia de Nuria Hinojosa es el escollo utilizado para no renovar el gobierno municipal con Més en Manacor. La continuidad de Rafel Fernández en el PSOE de Capdepera ha acabado propiciando el pacto entre PP y los ecosoberanistas en rebeldía y ahora, en Binissalem, el nuevo jefe de filas de los socialistas, Pep Maria Pons, acaba salvando al largamente controvertido alcalde Víctor Martí, que su predecesora, hoy en «elocuente silencio», Pepa Ramis, tenía denunciado, junto al resto de la oposición, por presuntas irregularidades económicas a lo largo de tres años.

Los vuelcos abruptos en política deben explicarse bien y con detalle porque, de lo contrario, se estrellan sobre su propia inconsistencia. No ha sido el caso del PSOE de Binissalem donde la política sigue mustia porque no se abona con lenguaje y hechos claros. Pasar por las bravas de querellante a socio del alcalde no puede despacharse solo apelando a «otro talante» o advirtiendo diferencias entre «los tiempos judiciales y los políticos». Dejarlo ahí significa, en el mejor de los casos, sembrar la duda de si el PSOE ha pactado en realidad con la presunta corrupción no esclarecida que denunciaba.