Felanitx

Felanitx limitará las excursiones de ‘buggies’ por el entorno natural de s’Algar

La alcaldesa dice que las personas mayores y con movilidad reducida podrán seguir accediendo con sus vehículos

Vehículos estacionados en el entorno de la cala de s’Algar, en Felanitx.

Vehículos estacionados en el entorno de la cala de s’Algar, en Felanitx. / i.moure. comarcas

Iñaki Moure

Iñaki Moure

El ayuntamiento de Felanitx controlará el acceso la zona natural de s’Algar por parte de turismos y excursiones organizadas de buggies (vehículos que pueden circular por la arena), a fin de evitar la «degradación de los caminos públicos», el «elevado riesgo de incendio forestal» y el potencial riesgo medioambiental que ocasiona, verano tras verano, tal concentración de tráfico rodado.

Esa regulación -que no prohibición, según recalcó la alcaldesa Catalina Soler (Partido Popular) – se incluirá en una nueva ordenanza para garantizar el «uso adecuado de los caminos públicos, en suelo rústico y espacios protegidos». En este sentido, el Consistorio recuerda que uno de los puntos más problemáticos es el de s’Algar, por el impacto que tiene la concentración de vehículos a motor en un entorno natural.

Gastos municipales

«Para nosotros es importante y prioritario el preservar los espacios naturales y los caminos de foravila. Lo que no podemos permitir de ninguna manera es encontrarnos en pleno verano excursiones de coches ‘buggie’ que van a toda velocidad por los caminos de ‘foravila’ lo que implica unos gastos para el Ayuntamiento, que después los tiene que arreglar», manifestó Soler, a la hora de justificar esta nueva normativa municipal.

"Ante los excesos que pueda haber, lo que queremos es hacer una regulación, sin prohibir nada, lo que queremos hacer es una regulación de los vehículos que pueden acceder y los que no»

Catalina Soler

— Alcaldesa de Felanitx

«Por eso, ante los excesos que pueda haber, lo que queremos es hacer una regulación, sin prohibir nada, lo que queremos hacer es una regulación de los vehículos que pueden acceder y los que no», agregó. La alcaldesa felanitxera remarcó que la limitación del acceso a este paradisíaco enclave natural tendrá sus excepciones, ya que, según dijo, no todos los casos son iguales.

«A esta zona costera accede un gran número de personas mayores o con movilidad reducida de Portocolom y tienen que poder acceder con sus vehículos. Ahora bien, lo que no puede ser es que puedan acceder excursiones de vehículos. Aquí es donde hará incidencia esta ordenanza, que no tiene otra función que la de preservar nuestros entornos naturales», argumentó.

Según la información aportada por el Ayuntamiento en una nota de prensa, durante el trámite de exposición pública, los ciudadanos, organizaciones y colectivos que así lo consideren podrán hacer llegar sus sugerencias al Ayuntamiento, en un plazo de consultas que estará abierto hasta el próximo día 8 de septiembre.

Acciones reivindicativas

En los últimos años, han sido numerosas las voces que se han alzado en la localidad de Portocolom para protestar por el elevado tráfico que soportaba el entorno de s’Algar.

De hecho, en septiembre del año pasado, la plataforma Salvem Portocolom realizó una acción reivindicativa consistente en el cierre del acceso a esta cala protegida.

De esta manera, querían denunciar la «degradación» que, a su entender, padece este espacio natural ubicado en el litoral felanitxer debido al «exceso de tráfico rodado» que soporta diariamente.

La acción consistió en la instalación de una cadena y un disco de prohibido el paso en el acceso principal de s’Algar. También colocaron una pancarta en que se recordaba que, para llegar a la cala, apenas se tardan siete minutos a pie y dos en bicicleta desde el núcleo urbano de Portocolom, ubicado a 300 metros, por lo que no hace falta usar un vehículo.

Caravanas y todoterrenos

A pesar de la poca distancia entre el puerto y s’Algar, diariamente acceden a esta zona litoral numerosas caravanas, quads, todoterrenos turísticos, jeeps de alquiler y coches en general que «degradan el espacio hasta un punto nunca visto», lamentaron los activistas vecinales, que destacaron el «elevado valor ecológico» de la zona, muy popular entre los residentes.

El colectivo denunció que el tráfico motorizado provoca la erosión de la zona litoral, así como la pérdida de calidad del paisaje, destrucción de la vegetación y la biodiversidad, menos calidad de vida para los residentes, proliferación de residuos y emisión de ruidos, polvo y molestias para quienes acceden a la zona a pie o en bicicleta.

Además, aseguraron que la segunda línea «se ha convertido en una gran letrina llena de defecaciones, papel y plásticos». La nueva ordenanza municipal aspira a garantizar un uso correcto de este tipo de caminos públicos, en aras de una correcta conservación.